Cuartos de final de Primera

Lo que no se vio de Liniers-9 de Julio, te lo cuenta Martín Ríos Lodoli

18/10/2019 | 06:30 |

“Teníamos más ansiedad que ganas de jugar al básquetbol”, afirmó el ala-centro, sobre los motivos de un arranque muy exigido para el Chivo y lejos de cualquier lógica entre el 1º y el 8º.

Matías Monteoliva le ganó la posición a Martín Ríos Lodoli. Fotos: Jano Rueda-La Nueva.

   Después de 15 días no fue sencillo el regreso a la acción para los equipos que habían logrado la clasificación directa a cuartos de final de Primera (del 1º al 4º).

   Uno de los que lo sufrió fue Liniers, el número 1 de la fase regular con record de 20/2, que tuvo que exigirse para ganarle a 9 de Julio (8º).

   Si bien el Chivo rindió parejo en ataque (40 puntos en el primer tiempo y 45 en el complemento), la dificultad estuvo en defensa, que fue lo que le dio vida al último pasajero de esta etapa.

   De movida “Nueve” comenzó a complicarlo con las infracciones, al punto que Herman Banegas sumó dos faltas (en ataque) en casi 8m y tuvo que administrar sus minutos. Enfrente creció el protagonismo no sólo de Damián Carci para un primer tiempo contundente (14 puntos), sino también el del centro Federico Escobar (8 puntos en la primera etapa) desde el banco.

   Con ellos la visita sacó una máxima de 33-28 en el 2C, para un primer tiempo prolijo en el manejo de la pelota. Y en el que Liniers se mantuvo con los ataques profundos de Martín Ríos Lodoli.

   “Teníamos más ansiedad que ganas de jugar al básquetbol... Las ganas siempre están, pero nos pusimos muy ansiosos. Queríamos meter tres, cinco puntos antes de entrar... Estábamos muy desesperados”, reconoció Ríos Lodoli.

Damián Carci, un problema que tuvo solución para la defensa de Liniers.

   “Un jugador, para ganarte, no puede hacer todos los puntos de su equipo. Sabíamos que (Carci) la iba a tirar, pero arrancó endemoniado y se nos complicó controlarlo. Con una defensa zonal arriesgamos a que la tiraran los demás. Y cuando erraron dos o tres seguidas, se nos abrió a nosotros”, explicó el ala-centro.

   En efecto, en el cierre del primer tiempo Gastón Diomedi propició un parcial de 8-0 con el que Liniers se encaminó a la recuperación (40-35). También hubo fuertes gritos del técnico Mauricio Vago en el vestuario, audibles desde la mesa de control...

   Por eso en la reanudación el Chivo fue pura intensidad y potencia física con Joaquín Larrandart a la cabeza, para sacar 10 de ventaja (47-37). Pero Larrandart no sólo aportó 7 puntos en el 3C sino que le sacó la quinta falta al interno Jerónimo Barrionuevo cuando 9 de Julio todavía daba pelea (54-50, a 3m10s para el cierre del cuarto).

   “Propusieron un juego físico. Sabíamos que sería así y tratamos de proponer lo que sabemos hacer nosotros: correr y jugar fuerte. No era la idea defender zona pero fue positivo”, agregó Ríos Lodoli.

Matías Monteoliva no se resigna a perder esa posesión ante Matías Chaves y Ríos Lodoli (semioculto).

   Con Santiago Torre como guía, Liniers fue ese equipo vertical, que ataca de contraataque y te deja mirando abajo del aro cómo cae la pelota por la red...

   Clave, también, las segundas chances de lanzamiento para volverse inalcanzable desde los primeros minutos del 4C.

   “El rebote ofensivo fue algo importante porque aprovechando que tienen a un solo grande y se había cargado de faltas, la idea era cargar todo el tiempo para sumar otra opción de tiro”, dijo “El Corre”.

   “El juego estaba en poner la pelota adentro. Supongo que en cancha de ellos se van a cerrar, porque es una cancha más chica. Todavía no sé cómo lo vamos a plantear, pero le vamos a encontrar la vuelta”, concluyó.

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