Bahía Blanca | Viernes, 03 de abril

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Aguas abiertas: nadar en grupo y en total libertad

Conectarse con uno mismo y disfrutar del paisaje, son las sensaciones buscadas. Cada vez más gente se suma a la actividad.

Fotos: Gentileza Ana Mondón

   “Nadar aguas abiertas es una de las mejores cosas de la vida, y toda una experiencia: cada vez que te metés al agua es distinto, porque se pueden vivir muchas cosas. Es sinónimo de libertad y naturaleza”.

   La viedmense Ailén Lascano Micaz tiene muy en claro qué es esto de meterse en el mar, un río o una laguna a nadar; tanto sabe del tema, que en estos momentos está en Varsovia, Polonia, compitiendo en el circuito europeo de Aguas Frías.

   ¿Qué tiene esta actividad, entonces, en que varias personas se meten al mar o un río para nadar en grupo, ya sea hacia adentro, contra la corriente o en forma paralela a la playa?

   “Una se siente libre -continúa Ailén-. Es un encuentro consigo misma y un desafío también, porque implica enfrentarse a un montón de factores, como el agua, la temperatura, la corriente, el clima, la cabeza. Todo lo que se logra es satisfactorio”.

   De un tiempo a esta parte, la natación en grupo por fuera de las piletas de clubes o entidades viene creciendo en forma casi impensada. Más allá de los torneos oficiales, las grandes competencias a nivel nacional y las fechas -como la que se disputará en Monte Hermoso el 17 de febrero-, cada vez más grupos de personas (profesionales o amateurs) se reúnen para disfrutar de esta actividad.

   El punto de contacto son las redes, sobre todo el Facebook y el Whatsapp. En Bahía, el más  conocido es Tiburones de Bahía, pero hay varios más. La mayoría de las personas nada en distintos clubes de la zona, pero se terminan juntando en Monte Hermoso o Pehuen Co para despuntar el vicio, ya sea de día o de noche.

   Más allá de lo competitivo, se trata de personas que les gusta salir a nadar, y que lo pueden tomar como entrenamiento, como placer o miti-miti. Las salidas normalmente son grupales, como una suerte de paseos o preparaciones para distintas competencias. En los últimos tiempos, se sumaron los amantes de las aguas frías, que nadan durante todo el año, con temperaturas que van desde los 7ºC a los 15ºC.

   Los requerimientos son básicos, pero fundamentales: más allá de saber nadar -no es chiste, porque hubo casos locales de gente que probó sin saber-, hay que consultar con sus profesores si están listos para hacerlo, contar con malla, antiparras y gorra, a lo que se suma -muy recomendado- el torpedo para guardavidas.

   “A mí me gusta más el mar movido y con olas, pero debemos estar preparados -cuenta Ana Mondón, nadadora bahiense de aguas abiertas y aguas frías-. Hay que tenerle respeto al agua, tomando las medidas necesarias”.

   La seguridad es una cuestión importantísima: por ejemplo, hay boyas inflables que permiten llevar cosas adentro, como agua o comida y permite ser visible. No hay que nadar solo; hay que avisar a alguien que está afuera y a los guardavidas.

La mayoría de los amantes del agua abiertas nada en distintos clubes, pero se juntan en Monte o Pehuen Co para despuntar el vicio, de día o de noche.

   La sensación, coinciden todos, es la posibilidad de sentirse libre, de conectarse con uno mismo, disfrutando de los paisajes que sean, solo concertándose en respirar y bracear.

   “Somos nadadores de paisajes. Además, como muchos también nadamos aguas frías, podemos hacerlo todo el año, en el momento en que queramos y sin depender de horarios, donde sea y cuando sea. A eso hay que sumarle los grupos de gente que se van armando y que cada vez se agrandan más”.