Década de 1890

¿Por qué se la llamó la Bahía Negra?

15/4/2018 | 06:30 |

El enfrentamiento entre católicos y anticlericales dividió a la población en una lucha que, con diferencias, podría trasladarse a la actualidad.

Adrián Luciani / aluciani@lanueva.com

   A fines del siglo XIX Bahía Blanca sumó uno de los capítulos más apasionantes y desconocidos de su historia: la batalla entre católicos y anticlericales.

   Se trató de un conflicto que dividió a la sociedad toda, generando las bases de una grieta que, con lógicos matices y de manera sutil, se prolonga hasta el presente.

   De un lado estaba a Iglesia Católica, y del otro una heterogénea coalición de fuerzas compuesta por liberales, masones, anticlericales, protestantes, italianos garibaldinos (llamados tragacuras), españoles carlistas y ateos.

   Entre 1880 y 1890 Bahía era conocida en el ambiente eclesiástico como la Bahía Negra y los sacerdotes huían despavoridos ante los constantes ataques recibidos.

   José Arosa fue el último párroco del clero secular. Luego vendrían los salesianos comandados por el cura italiano Miguel Borghino.

   Este episodio fue profundamente estudiado por la licenciada Susana Shirkin en su trabajo “La batalla del padre Miguel Borghino en la Bahía Blanca anticlerical de 1890”.

   Allí relata que ni bien llegaron los salesianos fueron recibidos con ataques en la prensa, insultos y amenazas de incendio.

   La respuesta de los curas no se hizo esperar; incluso, para demostrar que estaba dispuesto a todo, Borghino repelió revolver en mano un ataque a tiros contra la Iglesia (hoy Catedral).

   Incluso solía hacer tocar las campanas a todo vuelo arruinando los discursos liberales de las autoridades municipales que se emitían del otro lado de la plaza.

   En el mes de septiembre se producía el encuentro de las dos celebraciones más importantes para cada grupo. 

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   Por un lado el 2,  Día de la Unificación Italiana, era una fecha muy importante para quienes defendían los principios liberales. En cambio, el 24, día de la Patrona de Bahía Blanca, pese a que constituía una efeméride local, no contaba con demasiado apoyo de las autoridades, pero sí de los católicos.

   Según Shirkin en 1901 las huestes salesianas no respetaron la ordenanza sancionada en 1897 por el Concejo Deliberante --presidido por Jorge Moore-- que prohibía las procesiones en la vía pública.

   El 24 de septiembre una procesión compuesta en su mayoría por niños y niñas fue blanco de insultos, pedradas y golpes.

   Incluso un niño que portaba el estandarte de San Luis Gonzaga modificó el uso sagrado de la lanza y se defendió con ella.

   Pero no terminó allí. En la esquina de Moreno y Estomba un policía fue apuñalado en la espalda por un opositor a la procesión y el cura Cavalli recibió un piedrazo en la frente.

   Podría decirse que este fue el último gran ataque contra los católicos. A partir de allí Borghino)fue consolidando la comunidad salesiana a través de los colegios Don Bosco, María Auxiliadora y La Piedad.

   No menos curioso fue el episodio protagonizado por Enrique Julio, quien cuatro años después fundara La Nueva Provincia. Ese año, siendo redactor de El Deber, fue agredido a bastonazos por dos sacerdotes, quienes luego se dieron a la fuga, cuando el periodista sacó un revólver. El episodio conmocionó a la prensa nacional.

El mito del túnel entre el Don Bosco y María Auxiliadora

   Entre los numerosos mitos que aún perduran en la población local se destaca el que alude a la existencia de un túnel entre los colegios Don Bosco y María Auxiliadora.

   Los comentarios casi siempre se usaron para atacar a ambas congregaciones religiosas, dando a entender que sacerdotes y monjas utilizaban dicho pasaje subterráneo para romper el celibato, al tiempo que también era utilizado por pupilos y pupilas.

   La existencia del pasadizo jamás pudo ser probada, pero probablemente el mito tenga su origen en la disputa que protagonizaron, en la década de 1890, católicos y anticatólicos.

   La historiadora Diana Ribas señala en su trabajo “¿Un túnel en  ‘Bahía Negra’?:  El poder de la imagen en el conflicto entre salesianos y liberales”.  que la caricatura publicada en el periódico satírico Juvenal, en 1896, constituyó un hito fundamental en esa construcción.

   Allí aparece el padre Miguel Borghino representado con cabeza de zorro (por su astucia y engaño) y con un abdomen prominente (por su supuesto afecto a la bebida) y sor Josefa Torta, ambos con un túnel en construcción como telón de fondo.

   “Estos dos dirigentes, que son los representados en la caricatura seis años después, se abocaron a la construcción de dos edificios, uno apto para el funcionamiento del colegio e internado de varones y otro para el de mujeres que, según esta imagen, estarían conectados por un túnel. No debe dejar de tenerse en cuenta en este sentido que, en el lado opuesto, también en 1890 se inauguró el templo masónico de la Logia Estrella Polar”, escribió Ribas.

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