"Cuidar y conservar el patrimonio arquitectónico es generar identidad"
La arquitecta Bettina Kropt dio una mirada sobre los valores edilicios de nuestra ciudad.
Mario Minervino / mminervino@lanueva.com
Arquitecta y Master en Restauración de Monumentos, Bettina Kropt participó de numerosas intervenciones a favor de los bienes patrimoniales, como la refuncionalización del Hotel Majestic y de la Usina del Arte, la restauración del Teatro Colón y del Palacio de "La Prensa", entre tantas.
Responsable del Módulo Gestión de la Maestría en Conservación del Patrimonio Arquitectónico (Universidad Nacional de Córdoba) y de la Especialidad en Restauración de Edificaciones Históricas (UCA, Buenos Aires) ha sido la responsable de la intervención realizada en la casa Grecco --Terrada y avenida Colón-- refuncionalizada para servir como sucursal bancaria.
--¿Cómo explicaría la importancia de los bienes patrimoniales?
--Son un antecedente para la sociedad, una referencia, algo que la identifica, por eso cuidarlos y conservarlos significa generar identidad. Aun aquellas personas que hablan de futuro, necesitan de referencia el pasado.
--Hay un criterio de que los bienes patrimoniales resultan "intocables". ¿Cuál debiera ser la postura a la hora de considerarlos?
--Entiendo que deben ser preservados de manera integral, su valoración debe ser amplia y considerar su estética, materialidad, tipología y estructura. Esto no implica que sean "intocables". Con intervenciones cuidadas se pueden adecuar a una función diferente, manteniéndolos en uso y vivos. Lo importante es que no se desnaturalice su esencia. Coloquialmente diría: "no se puede poner una función en un edificio tres talles más chico, porque necesariamente le saltarán las costuras".
--¿Qué hacer con los edificios patrimoniales que llevan años sin destino y en degradación?
--El Estado debe promover y propiciar la preservación del patrimonio a través de una normativa que proteja tanto edificios como sectores urbanos. Esa normativa debería incluir leyes que estimulen la inversión en conservación, como son las de mecenazgo o compensación económica al propietario.
--En Bahía Blanca se está construyendo un vallado a la Escuela Nº 2 para evitar que su mal estado edilicio afecte a los transeúntes. ¿Qué le genera ese tipo de situación?
--Estas acciones deben ser provisorias ya que, ante situaciones de riesgo, se hace imprescindible actuar. Pero es importante que no se transformen en permanentes; por eso en conservación hablamos de "consolidar", esto es: frenar deterioros.
--¿Qué impresión se lleva desde lo arquitectónico de nuestra ciudad?
--Encuentro edificios valiosos y representativos, como el Palacio de Tribunales, Bolsa de Comercio, Banco Nación, Catedral, Aduana. Hay muchos otros significativos, referentes de la arquitectura industrial o de producción; la Plaza Mitre con añosas palmeras, de límites bajos con la Escuela San Vicente de Paul. Es interesante, a su vez, observar el paisaje que identifica a Bahía Blanca, sus calles, veredas amplias y algo de verde; algunos boulevares y el puerto. Todo le da una imagen fuerte y contundente.
--En nuestra ciudad se están demoliendo no ya viviendas de la década del 30 sino del 60 y 70. ¿Cómo analiza usted esos cambios? ¿Son inevitables?
--Es fundamental seguir un plan de crecimiento y desarrollo que guíe las acciones para controlar a los "desarrolladores" y acordar el perfil de ciudad que quieren los bahienses y se quiere preservar.
--Usted asesora a una entidad bancaria que ocupa inmuebles pero tiene en claro la importancia de respetarlos. ¿Eso es poco habitual?
--La conservación del patrimonio involucra a muchos actores además de las empresas o inversores: profesionales, especialistas, organismos de control. Es importante que todos actúen en forma coordinada y responsable. Preservar ese patrimonio no sale más caro que mal intervenirlo.