Espora: el aumento del tráfico aéreo exige mejoras
Mario Minervino
mminervino@lanueva.com
A punto de cumplirse 10 años de su concesión, el aeropuerto local parece despertar de su letargo, de una incomprensible postergación y de una pobreza de servicios y rutas.
El crecimiento de los destinos de Aerolíneas Argentinas (AA) en lo que va del año y la pronta llegada de las empresas de bajo costo (low coast) ya han generado consecuencias, en la sustancial mejora en materia de comunicación, pero también en la ajustada infraestructura de la aeroestación y de la ciudad en algunos rubros.
Los más de 40 mil pasajeros que transitaron en agosto justifican la preocupación de los operadores de la terminal y del municipio por mejorar y ampliar las instalaciones actuales.
En 2008 la ciudad disponía de 9 vuelos semanales, todos con destino Buenos Aires.
Hoy cuenta con 8 rutas diarias, sumando Mar del Plata, Comodoro Rivadavia, Neuquén, Baroliche y Ushuaia.
En su último informe estadístico, el ANAC (Administración Nacional de Aviación Civil), señaló un aumento de pasajeros del 60% -internaual- si se considera aquellos que hacen escala y deben esperar un nuevo vuelo.
El jefe del aeropuerto, Carlos Millán, reiteró a “La Nueva.” lo manifestado cuando AA puso en marcha su “Corredor Atlántico”, mencionando los inconvenientes que ya genera lo ajustado de la zona de arribo y de preembarco.
“Tener una única cinta para la entrega del equipaje ya es un problema. Hemos tenido coincidencia de tres vuelos y la espera es larga”, dijo.
Explicó, por otro lado, no tener problemas con las pistas ni la plataforma donde llegan las naves. “Hay espacio de sobra para el estacionamiento de los aviones. Los inconvenientes están en los sectores destinados a los pasajeros”, detalló.
La infraestructura
Pero el crecimiento en la cantidad de vuelos no solo afecta al aeropuerto. Esa circunstancia pone en crisis a cierta infraestructura urbana, que no alcanza a dar respuesta a las nuevas necesidades.
Un ejemplo es la hotelería. “La ciudad no tiene capacidad para atender el caso en que, por ejemplo, una o dos naves deban hacer noche aquí por alguna circunstancia y se debe alojar a los pasajeros. Nos han consultado la posibilidad de ubicar a 180 personas y no existe esa posibilidad”, explicó Millán.
A esto debe sumarse lo ajustado del transporte terrestre, entre el aeropuerto y el centro, la playa de estacionamiento vehicular que sigue sin concesionarse, disponer de una oficina de migraciones y otras cuestiones propias de un funcionamiento intenso.
Desde el municipio
El jefe comunal, Héctor Gay, había anticipado a este diario la conformación de una “comisión de seguimiento” para analizar la situación de la terminal aérea.
“Tenemos dos cuestiones: de acuerdo al pliego de concesión existen tareas pendientes desde 2008, también la necesidad de recambios de elementos, como alfombras y sillas, la reparación de cubiertas (hay filtraciones de agua). Por otro, la necesidad de pensar en un crecimiento para atender el aumento de vuelos”, señaló.
“El municipio tiene la potestad de otorgar un ajuste en la tasa aeroportuaria que cobra el concesionario, la cual, es justo decirlo, no se actualiza desde 2008. En ese sentido, estamos condicionando ese reconocimiento al cumplimiento de los trabajos que faltan”, explicó Gay.
En relación a que la concesionaria realice mejoras en correspondencia con el crecimiento del tráfico, Gay señaló que eso, en parte, “es una cuestión de buena voluntad” del administrador, aunque señaló que la empresa trabaja en un anteproyecto de ampliación, el cual será puesto a consideración de la Municipalidad. “Son conscientes de esa necesidad de readecuación”, remarcó.