Consumo e inversión aparecen en escena

5/8/2017 | 07:55 |

Por
Pablo Wende

La economía se llenó de los famosos “brotes verdes”. A las pocas semanas de asumir, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, sentencia el fin de la recesión. Aquellas expresiones que en aquel momento todavía generaban incredulidad hoy son una realidad. Finalmente llegó el segundo semestre, tal como lo había prometido el presidente Mauricio Macri, pero una semana tarde.

Una de las características de esta recuperación es que es bastante generalizada. El campo sigue siendo uno de los que más tracciona, aparece también con fuerza la construcción, pero también servicios financieros y sectores que venían mucho más rezagados como la industria, que ya está mostrando variaciones interanuales positivas superiores al 6,6%.

La obra pública indudablemente también resulta un factor clave, pero obvio depende de un gasto que el Gobierno quiere que empiece a bajar en relación al PBI. En otras palabras, la única manera de sostener el actual ritmo de inversión en infraestructura depende de una mayor participación privada.

Los números de la actividad entusiasman al Gobierno. Si bien no jugarán un rol importante en las PASO, sí tendrían mayor visibilidad en octubre, al momento de las elecciones. Según calculan en el palacio de Hacienda, la economía crecerá en el tercer trimestre a un ritmo de 1,5% en comparación con el segundo. Esto significa que el crecimiento anualizado ya está en niveles del 6%. Hace varios años que la economía no pegaba un salto de estos niveles.

Pero la recuperación igual tiene sus bemoles. En el caso de la construcción, por ejemplo, hasta ahora rebotó un 70% de lo que se había perdido el año pasado, cuando se registraron derrumbes de hasta 20%. Y el empleo registrado todavía no volvió a los niveles del momento de la asunción de Macri, aunque el ritmo de generación de puestos de trabajo augura que próximamente se superarán aquellas marcas.

Un trabajo distribuido por el ministerio de Hacienda destaca, además, dos grandes rubros que empezaron a despegar después de un gran letargo. Uno de ellos es la inversión, que empezó a consolidar señales positivas, aunque nuevamente desde pisos bajos. En junio, el incremento fue de 13,6% y en el segundo trimestre del año estuvo 10,7% arriba del mismo período del año anterior. La apuesta ya no es a una lluvia de inversiones, pero sí a una expansión persistente en los próximos años, en especial si las elecciones salen de acuerdo a la expectativa oficial.

La otra variable que empieza a mostrar vitalidad es el consumo, que creció en mayo –siempre de acuerdo a los relevamientos de Hacienda- en torno al 4,8% interanual. De la mano de una recuperación del ingreso disponible, se trata de uno de los datos más esperados por parte del Gobierno, que así busca reducir la brecha que existe entre los indicadores de la economía y la sensación de la calle.

Algo (o bastante) exagerado, Nicolás Dujovne aseguró esta semana que los salarios “le ganan por goleada” a la inflación en 2017. Sin embargo, la recuperación del poder adquisitivo es parcial: mejora el nivel de ingresos en términos reales pero no recupera aún del todo lo que se había perdido el año pasado. Pese a la recuperación gradual del consumo, todavía hay algunos segmentos que no terminan de mejorar. Por ejemplo, según las propias mediciones oficiales las ventas en supermercados muestran una merma aún de 2,5% en términos reales. Lo mismo sucede con las ventas en los shoppings.

La delegación empresaria que acompañó al ministro de Hacienda inglés esta semana resultó una nueva confirmación de la expectativa que sigue despertando la Argentina. Pero tanto las inversiones financieras como las reales siguen supeditadas al resultado electoral. El mensaje de la Casa Rosada a los inversores es que el resultado de octubre será favorable al Gobierno, en especial por la nueva conformación que tendrá el Congreso: “Vamos a sumar más diputados y senadores. Y si bien no vamos a tener mayoría, alcanzaría para tener que negociar con un solo bloque en el Congreso y no con dos”, es una de las principales explicaciones que parte desde Casa Rosada y que repiten en los despachos del área económica.

Mientras tanto, el mundo financiero entró en un “wait and see”, sobre todo luego de las intervenciones del Banco Central que dejaron en claro que el techo del dólar por el momento es de $ 18. Mientras que la divisa encontró mayor estabilidad esta semana, lo mismo sucedió con el riesgo y país y las acciones. Quedó todo paralizado a la espera de los comicios. En el fondo, lo que los inversores quieren saber es hasta qué punto es real la amenaza de una vuelta del populismo. Hasta que esa incógnita no quede despejada, la recuperación incipiente de la economía estará pendiendo de un hilo.

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