Dagna, en su pequeño laberinto

23/7/2017 | 09:00 |

Por
Walter Gullaci

S eguramente Alfredo Dagna, presidente de Olimpo, deberá asumir que como parte de la dirigencia del fútbol argentino, le cabe las generales de la ley.

Ha acertado en varias gestiones y contrataciones, como se ha equivocado en otras.

El hombre ganó y perdió, en un ámbito donde debe competir contra presupuestos voluminosos. Y escenarios complejos. Muy competitivos.

Si analizamos su administración, están quienes le elogian con énfasis haber mantenido el equipo en el fútbol grande, optimizar la infraestructura en el predio de Teléfonos, insertar a Olimpo en las divisiones formativas de AFA, obtener un predio para la institución en la zona del aeropuerto y dinamizar claramente otras actividades en el club. Entre ellas una, el básquetbol, hoy en el segundo escalón a nivel nacional luego de que la propia entidad la enviara al ostracismo mediante su antecesor Jorge Ledo.

Pero del otro lado, también están quienes le achacan al máximo dirigente aurinegro más de una desprolijidad en los números. Básicamente un manejo "poco claro" de ciertas contrataciones, mediante un fideicomiso armado a tal efecto. Como la deuda millonaria contraída con la AFA, etc, etc.

Unos y otros, poseen argumentos sólidos para exponer.

Pero cuando se escuchan ciertos reproches, como los inherentes a la partida del uruguayo Carlos Rodríguez a Tigre, allí la crítica se desvanece.

El futbolista, en estos tiempos de hiperprofesionalismo, y con el advenimiento de los representantes, suele coquetear con más de un postor. Hasta elegir el destino que más le conviene. Esto es: va por más chapa, más plata y de ser posible a un lugar de residencia cercano al circo mediático. Y el zaguero eligió vivir en el Tigre, con un sueldo que duplica lo que Olimpo le podía abonar, con el agregado de que el club de Victoria optó por pagar muchos más dolares por su franquicia que lo originariamente pautado entre los aurinegros y Plaza Colonia.

Lo de Ezequiel Parnisari a Aldosivi, deja expuesta otra realidad.

El defensor se trasladó a Mar del Plata por una razón de peso que preferimos no mencionar y que deja a Olimpo a resguardo de la crítica. Se trata de un guerrero en la cancha y un ser humano muy valorado fuera de ella, pero no era aconsejable su continuidad en el club. Punto y aparte.

En este contexto de caricias y sopapos que tanto los dirigentes como los jugadores y directores técnicos deben sobrellevar en este fútbol nuestro, Dagna deberá entender que detrás del intendente Héctor Gay resulta el protagonista más expuesto de la ciudad, esencialmente por su investidura: Ser el número "1" de la institución que compite con Boca, River y el resto de los equipos de Primera.

Ni más ni menos que eso.

Con lo cual, su habitual fastidio con los periodistas bien podría transformarlo en energía para gestionar -que de hecho lo hace-. Y en aclarar el escenario cuando el Mundo Olimpo por allí oscurece.

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