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La plazoleta de los Lápices: una expresión de dolor

7/1/2017 | 09:00 | Ubicado en el Paseo de calle Cuyo, evoca a la Noche de los Lápices con un diseño de particular inspiración.

La plazoleta de los Lápices: una expresión de dolor. Sociedad. La Nueva. Bahía Blanca

Mario Minervino

mminervino@lanueva.com

En septiembre de 1995, la municipalidad inauguró, en el paseo lineal de calle Cuyo, la denominada Plazoleta de los Lápices, en memoria de seis estudiantes secundarios secuestrados y desaparecidos en la conocida “Noche de los Lápices”, en septiembre de 1976, en La Plata.

Una de las víctimas del accionar de la policía fue María Clara Ciocchini (18 años de edad), bahiense, hija de un docente de la Universidad Nacional del Sur.

Además de Clara continúan desaparecidos Claudio de Acha (17); María Falcone (16), Daniel Racero (18), Horacio Ungaro (17) y Francisco López Muntaner (16).

En memoria de ese doloroso hecho, el municipio decidió el diseño de este monumento, resuelto mediante seis tabiques de hormigón de siete metros de alto, pintados de variados colores, como puntos de un círculo de 17 metros de diámetro.

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El remate de cada placa tiene forma cóncava, que se puede relacionar con una muesca resultante de sacar punta a un lápiz o, como sugirió el arquitecto Horacio Miglierina --autor de la obra-- “con la expresión de una boca en dolor”.

El ancho permitiría a cualquier paseante escribir sobre su superficie. “No es un sitio pensado para la contemplación, sino para la participación”, explicó Miglierina.

Torres satélites

El diseño de los lápices de Bahía Blanca está inspirados, en un grupo de tabiques ubicados en la ciudad Satélite de México, un distrito residencial fundado en 1957. Se trata de cinco torres diseñadas de manera conjunta por el escultor Mathias Goeritz y el arquitecto Luis Barragán, cuyas alturas varían entre 30 y 52 metros. Pensadas para ser todas pintadas en distintos tonos de naranjas --en contraste con el azul del cielo--, fueron finalmente terminadas en blanco, amarillo y ocre. En 1989 se las repintó en blanco, amarillo, azul y rojo. Los autores explicaron que el conjunto estaba inspirado en el perfil de San Gimignano, una pintoresca villa de la campiña toscana

La campiña

Ubicada a 60 kilómetros de Florencia, en Italia, San Gimignano es un poblado fundado en el siglo III a.C. por los Etruscos, el cual conserva su trazado medieval. Patrimonio Mundial de la Unesco en 1990, el lugar se destaca por sus 13 torres --de las 72 que llegó a tener-- que identifican a sus edificios más destacados. Ese conjunto le ha dado fama al lugar y lo ha convertido en un testimonio de la historia medieval.

Desde esa campiña a la mente de los creadores mexicanos, desde la tierra azteca a un paseo bahiense. En memoria de otra historia.

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