La foto de un niño ahogado causó conmoción en Europa
ATENAS - La foto de un niño ahogado en una playa de Turquía, tras el naufragio de 2 embarcaciones de refugiados sirios, generó conmoción en Europa, enfrentada a una creciente presión para gestionar la llegada de miles de inmigrantes.
Los dos barcos que naufragaron habían salido de la localidad turca de Bodrum con destino a la isla griega de Kos, puerta de entrada de la Unión Europea.
Los guardacostas turcos fueron alertados por los gritos de los pasajeros de los barcos y pudieron rescatar los cuerpos de 12 personas, entre ellos el de un niño pequeño que yacía en la playa boca abajo.
La fotografía de un agente turco cargando al menor fue difundida por los medios y las redes sociales con el hashtag #KiyiyaVuranInsanlik (La humanidad ha fracasado en turco). Los diarios de toda Europa reflejaron la conmoción por la imagen.
En tanto, miles de refugiados lograron llegar a las costas europeas. Cerca de 4.500 personas arribaron ayer al puerto del Pireo, en Atenas, con el objetivo de seguir su periplo hacia el norte de Europa, en un nuevo episodio de la grave crisis migratoria que divide a los países europeos.
Lesbos, igual que Kos, también en el Egeo, se erigieron en el punto de entrada a Europa de refugiados que huyen a través de Turquía de los conflictos armados en Oriente Medio y Africa.
La mayoría de ellos quieren continuar su viaje hacia el norte de Europa a través de los Balcanes, en la crisis migratoria más grave en el continente desde la Segunda Guerra Mundial.
Desde principios de año llegaron a Grecia 160.000 personas, del total de cerca de 350.000 que se estima que cruzaron el Mediterráneo, una ruta en la que murieron unos 2.000 inmigrantes.
Hungría, uno de los países de entrada de los migrantes que quieren llegar a Alemania, la tensión sigue creciendo y 2.000 personas seguían acampando delante de la estación de Keleti de Budapest o en una zona de tránsito del edificio, luego que la policía les impidiera abordar los trenes.
El intento de llegar a Alemania se explica por la decisión del gobierno teutón de no devolver a los sirios al país por el que entraron a la Unión Europea, en este caso Hungría, y de examinar sus demandas de asilo. Según Berlín, 3.709 personas sin visa llegaron al país.