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Olivos de Cabildo en Tierra Santa

A partir de un hecho que, como ocurre demasiadas veces, no ha tenido mucha difusión en los medios, dos brotes de olivo procedentes de la localidad de Cabildo han llegado a manos de los jardineros del Vaticano, en Italia, para que el mismísimo Papa Francisco se encargue de llevarlos en su próximo viaje a Jerusalén, donde participará de su plantación en el huerto de Getsemaní.

El acto de plantar esta especie bíblica, considerada por la Iglesia como un símbolo de productividad, belleza y dignidad, repetirá lo que hizo cincuenta años atrás el papa Pablo VI, al punto que la nueva planta estará junto a la de 1964.

El papa Francisco, el argentino Mario Bergoglio, plantará el olivo, como signo de la paz en el mundo, en el lugar donde Jesús oró la noche antes de ser arrestado por los soldados guiados por Judas Iscariote, dando inicio a un proceso que terminaría en su crucifixión.

La planta en cuestión es un pequeño brote de una centenaria plantación de la Cooperativa Olivícola de Cabildo, y el contacto entre el Vaticano y Bahía Blanca fue a través del maestro oleario Víctor Tomaselli, una de las personas de mayor sabiduría en la obtención del aceite de las aceitunas.

De los dos brotes remitidos a Europa, uno llegará a Jerusalén, y el otro será colocado en Castelgandolfo, donde se ubica la residencia veraniega de los Papas.

Cuando, desde el Arzobispado de Florencia, en Italia, se mencionó la idea de que el Papa llevara una planta de la Argentina, surgió el nombre de Tomaselli como referente. El olivo proviene de una plantación de más de 80 años originada por el ingeniero Juan Rudolf y su antigüedad fue verificada, antes de confirmar su envío a tierra Santa, mediante estudios específicos de ADN.

No deja de ser motivo de orgullo y satisfacción un hecho de semejante trascendencia para el mundo cristiano en particular, y para nuestra región en particular: que una planta tan simbólica como el olivo, generada a partir de décadas de esfuerzo y dedicación en una zona donde el clima no es acaso el más adecuado, termine formando parte de un espacio tan emblemático en la historia de la humanidad.

El olivo de Cabildo convivirá con plantas de su misma especie que, en algunos casos, se reconoce han logrado sobrevivir más de dos mil años –testigos de aquella aprehensión de Jesús-, lo que representa una especie de “pequeño milagro” del que ahora los bahienses seremos parte, por esas curiosas jugadas de un destino que tiene tanto de azar como de trazado divino.