Bahía Blanca | Miércoles, 04 de marzo

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Fortunato Jorge: por amor al arte plástico

Falleció el último jueves. Tenía 83 años. Muchas de sus obras perduran en espacios públicos.
Golpe a golpe nace Los Duendes. Con Fortunato Jorge se fue un símbolo del arte bahiense.

Desde los 6 años, cuando cada mañana antes de ir a la escuela recorría las calles vendiendo diarios, Fortunato Jorge se sintió conmovido por las más diversas expresiones creativas. Hijo de inmigrantes sirios, y nacido el 2 de abril en Bella Vista, en el seno de una familia numerosa, el jueves pasado dio su último paso por esta vida en la que, como uno de los más importantes artistas plásticos de la ciudad, gestó más de un centenar de obras y mereció importantes distinciones nacionales.

A Jorge lo inspiraban sus conexiones interiores y después, con la mente en paz, se dejaba llevar. Afirmaba que el arte es humildad y la entrega generosa del ser humano. “Lo importante es obtener un diálogo interno y no depender de las copias ni de lo que hicieron otros. La propia voz, a veces podrá defraudarnos, otras no, pero siempre nos acompañará”, decía.

Esporádicas actuaciones en radioteatros, junto a renombrados actores de la época, como Ricardo Soler y María del Carmen Torres, signaron su acercamiento, en 1952, al mundo del arte. Fue cura, niño, de anciano e indio.

Después, vinculado a la Asociación Artistas del Sur, comenzó con el dibujo y la escultura.

Fue un autodidacta, aprendió los conceptos teóricos recorriendo galerías de arte porteñas y muestras locales de artistas nacionales.

En Buenos Aires se conectó con el maestro Nahum Knopp, y a fines de los '50 participó en el Taller de Artes Plásticas del Oeste, de Juan Carlos Castagnino.

Más tarde, con otros bahienses, integró el Grupo de Plásticos Independientes, pioneros del muralismo en nuestra ciudad; coordinó el Centro Cultural Credicoop entre 1986 y 1990 e impulsó el Primer Simposio de Escultura Monumental en 1993, donde surgieron las piezas del Paseo de las Esculturas.

Mientras le ofrendó su vida al arte, al mismo tiempo desempeñó diferentes empleos por caso tienda Gath & Chaves, en el Diario “La Nueva Provincia”, en los bancos Nación y Credicoop, donde se jubiló en 1994.

Se fue Fortunato Jorge, pero se queda en el corazón de sus seres queridos y en cada una de sus obras. Decía que a medida que fue descubriendo los gajes del oficio pudo trasponer al metal la sensibilidad del barro.