Atraco en una distribuidora
Una banda integrada por tres malvivientes armados irrumpió ayer en las oficinas de una distribuidora de productos alimenticios, en el barrio Noroeste, donde redujo al menos a seis personas, obligándolas a tirarse al piso, y se apoderó de una fuerte suma en efectivo y teléfonos celulares, huyendo después con rumbo desconocido.
El audaz atraco se perpetró aproximadamente a las 11, en las instalaciones de la firma Frido S.R.L., ubicadas en la calle Jujuy 68, a las que los malhechores ingresaron por la parte trasera y después se dirigieron a un sector de oficinas situado en la planta alta del inmueble.
Luis Semerano (39), empleado de la distribuidora y una de las víctimas del hecho, dijo que al momento de entrar los ladrones estaban en el lugar seis personas, entre ellas el propietario de la empresa, Oscar Vita (55), y un cliente.
"Entraron tres delincuentes armados con revólveres, cuando había dos personas en la planta baja y otras cuatro en la oficina de arriba. Adentro había en total seis personas. Yo reconocí un (revólver calibre) 38 largo que tenía uno de los ladrones, pero no sé mucho de armas", afirmó Semerano.
Explicó que los malvivientes llegaron hasta las oficinas desde la parte trasera del edificio.
"Sé que usaron revólveres y estaban encapuchados. En la parte de atrás había una escalerita, porque hay una salida por el otro lado, y entraron por ahí. Los asaltantes estuvieron en la oficina menos de diez minutos y le dijimos a la policía que estaban bien vestidos, pero creo que no los podríamos reconocer", señaló.
"No nos golpearon --agregó--, pero a una chica la ataron a una silla con un precinto que trajeron ellos, por eso se ve que vinieron bien preparaditos".
Respecto del botín que se llevaron los ladrones, dijo que serían unos 20.000 pesos en efectivo, documentos y cinco teléfonos celulares de las víctimas.
"El dinero sustraído era de la distribuidora y también de gente particular que estaba acá; había un cliente... A mí me sacaron plata que tenía encima. Anteriormente nos robaron muchas veces, pero hacía ocho o diez años que no entraban a robar", sostuvo Semerano, quien dijo que la distribuidora funciona desde hace al menos quince años.
"En un momento, algo pasó y los ladrones desaparecieron, se esfumaron. Según nos dijo la policía, había otro delincuente en la esquina que actuó de campana y, cuando vio algo raro, se fueron", indicó el vocero.
Explicó que ninguno de los presentes se resistió y que a la mujer la habrían atado porque se puso nerviosa.
"Cuando los ladrones entraron, estaba hablando por teléfono con una persona que escuchó todo y por eso puede haber sido la que llamó al (servicio de emergencias) 911. De inmediato tiré el teléfono y nos hicieron tirar al piso, excepto a la chica que la maniataron a una silla, capaz porque estaba nerviosa y querían que se quedara quieta. Ninguno de nosotros se resistió al robo", afirmó.
Semerano agregó que los delincuentes tendrían menos de 30 años, pero actuaron de manera organizada. "La tenían re clara y estaban frescos", dijo.
"En uno de los bolsillos de mi pantalón tenía dinero mío y en el otro tenía plata de la distribuidora; el cliente traía efectivo de la distribuidora y también se llevaron el dinero que había en las billeteras de cada uno. Además, había plata de la caja chica. Por suerte no había más efectivo que ese", finalizó diciendo el empleado, quien hace catorce años que se desempeña en el lugar.
Un vecino llamó al teléfono 911
Una persona que vive en las inmediaciones y que prefirió no dar a conocer su identidad por cuestiones de seguridad, dijo que cuando se encontraba en el patio de su casa vio a la encargada de limpieza de la empresa, cuando golpeaba el vidrio de la ventana de una oficina ubicada en la planta superior.
"Estaba en el patio de mi casa poniendo en marcha la camioneta y sentí los golpes en aquella ventana. Cuando me di vuelta, vi que la señora tenía cara de mucho susto. Me hacía señas y por eso me di cuenta de que pasaba algo", señaló la fuente.
"Ella abrió un poco la ventana y me dijo `llamá a la policía porque nos están robando'. En vez de llamar a la policía, quise subirme al paredón para ver lo que pasaba, pero cuando la mujer me dijo que los delincuentes estaban armados, automáticamente me bajé del paredón y llamé al 911", añadió.
Explicó que "mi papá estaba trabajando en el frente de la casa y me dijo que cerrara la puerta de atrás, porque tal vez los ladrones podían entrar en la parte trasera de nuestra vivienda. Di aviso y la policía tardó un poquito en venir. Aparentemente los delincuentes escaparon por atrás de la distribuidora".
Consideró el vocero que los ladrones se fueron por la parte trasera de las instalaciones de la empresa, que no tienen salida a ninguna calle.
"Presuntamente entraron por el mismo lugar, porque los portones estaban abiertos, ya que es un día de trabajo normal. No vi a ninguno de los asaltantes", concluyó.
En el lugar del hecho estuvieron trabajando efectivos de la comisaría Quinta del barrio Noroeste, donde Juan Vita (28) formalizó la denuncia.
Según constancias del archivo de este diario, La distribuidora Frido había sido blanco de un robo el 7 de enero de 1998.
En aquella oportunidad los maleantes, luego de forzar el candado que aseguraba un portón, entraron en las oficinas administrativas de Jujuy 68 y se apoderaron de diversos elementos, incluida una caja fuerte.
Al realizar la denuncia en la seccional del Noroeste, Vita había señalado que el robo se perpetró en horas de la noche.