Hermeto Pascoal, el hombre albino y la luz del éxito
El hombre albino no vino a buscar la luz del éxito. Llegó a Bahía Blanca para divertirse. Y quién sabe si alguna vez tuvo la intención de trascender, más que de reírse de sí mismo y de encontrarle música a todo lo que se le cruzara.
Eso sí. Más allá de la excelente impresión que dejó improvisando con cuanto instrumento tuviera a mano (hasta le sacó música a dos chanchitos de goma y a un par de peluches: una vaca y un mono aullador), marcó algo concreto, palpable, para nuestra cultura.
"Esta música la hice para ustedes, Bahía Blanca", explicó Hermeto Pascoal sobre el final mostrando un bastidor con la partitura de Salinas blancas, que recibió Sergio Raymondi, el director del Instituto Cultural.
Barba y pelo largo blanco, promediando las 70 décadas, Hermeto es hoy uno de los músicos más talentosos de Brasil. Lo del martes pasado por la noche fue indiscutible.
Llegó junto a la también multiinstrumentista y cantante Aline Morena, quien se lució con su voz, con la percusión corporal, con el piano, la guitarra y hasta llevó una rítmica con sus palmas sobre el agua de una pileta inflable.
Lo que hicieron en Flauta mágica, de Mozart, fue emocionante. Hermeto propuso una hermosa variación armónica sobre el aria mientras que Morena realizó una interpretación afinadísima de esa exigente propuesta.
El hombre tocó sus canciones y algunas otras como Milonga sentimental, siempre dejándole un prolongado espacio a la improvisación. Instrumentos tradicionales tocó el piano, un acordeón, una flauta, la melódica y la guitarra. Pero también hubo desde un cuerno hasta un pajarito de juguete.
Es tal su pasión por las nuevas sonoridades que en un momento le agregó a las cuerdas del piano de cola distintos elementos como una pava para lograr otros timbres. En esa canción logró combinar tres corrientes: melodía europea, rítmica afrobrasileña y la música contemporánea. Tremendo.
El último tema, cuando resonó el aplauso mientras Hermeto se tocaba el corazón, fue un resumen de su carrera. En esa canción, veloz, poblada de semicorcheas, demostró que logró llevar al extremo a la música tradicional del nordeste de Brasil.
Ritmos como el bahiao, el forró o el xote, basados en compases de 2x4, fueron transpolados a compases irregulares. De ahí su olor a jazz, su perfume brasileño, de ahí que se puede afirmar que Hermeto es uno de los mejores músicos contemporáneos de Brasil.
Idioma universal
Más allá de lo relajado que se lo notó a Hermeto y a su compañera, cosa que hizo sumamente agradable el espectáculo, es para destacar la invitación a cuatro músicos locales para que improvisen junto a él.
Subieron al escenario Astor Vitali (guitarra), Fernando Balestra (piano), Daniel López (rebolo con tamborín) y Yimi Shocrón (flauta traversa).
La intención fue demostrar que sin ensayos, pero con algunas líneas comunes y un poco de inspiración, se puede hacer música. En definitiva, por más diferencias que haya entre los ejecutantes, con la música se puede hablar en el mismo idioma.
Franco Pignol
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