A la espera de la mayor producción
"Básicamente, lo que hacemos es agregar valor a la producción del campo argentino".
Así se expresó Alejandro McGuire, gerente operativo de Renova, la planta agroindustrial integrada más grande del mundo, situada en la localidad santafesina de Timbúes, a 35 kilómetros de Rosario, que nació fruto de la fusión entre Oleaginosa Moreno, Vicentín y Molinos Río de la Plata.
La cadena de valor del megacomplejo sojero incluye aceite crudo, harinas proteicas, biodiesel, lecitina y glicerina refinada, además de autoabastecimiento energético y puerto propio.
El emprendimiento costó 480 millones de dólares, comenzó su construcción en mayo de 2010, se concluyó en abril último y se complementa con otra planta en San Lorenzo, con capacidad máxima de producción de 500 mil toneladas de biodiesel, 60 mil toneladas de glicerina cruda y 50 mil toneladas de glicerina refinada.
Renova tiene una capacidad de molienda de soja de hasta 20.000 toneladas diarias, siendo su producción anual de 6,5 millones de toneladas entre aceite y harina de soja.
"La planta brinda servicios de procesamiento solo para sus socios", agregó McGuire.
En razón de las estimaciones de cosecha de soja para la campaña 2013/2014 (el USDA anuncia un récord de 53,5 millones de toneladas, en un crecimiento constante hasta 20,7 millones de hectáreas), la planta promete estar a pleno a partir del año venidero.
"En estos momentos la planta está detenida", sostuvo McGuire, recordando que el tiempo no es adecuado en cuanto a cosecha y, además, hay una evidente retención por parte de los productores para protegerse a través del cultivo.
La capacidad de almacenamiento es de 310.000 toneladas de poroto de soja, 170.000 toneladas de subproductos y 45.000 toneladas de aceite.
"Es una de las plantas más grandes y eficientes del mundo. Se proyecta que, en régimen normal, ingresen diariamente 1.000 camiones para el abastecimiento de materia prima. Esta es la diferencia respecto de otras firmas: la escala de producción", manifestó Rubén O. Silva, gerente del Complejo Productivo.
El valor agregado en los distintos procesos con destino a la exportación van desde aceite envasado, lecitina, margarina, biodiesel y mayonesa (como aceite crudo); alimento para ganado, carnes, industrias farmacéuticas y farmacológicas (proteínas vegetales) y brotes y salsa de soja, leche y otros (como productos de soja entera).
Alrededor de 300 personas, en forma directa, trabajan con la planta a pleno.
El complejo, ubicado en 200 hectáreas, cuyos extremos de 3 kilómetros van desde la descarga de los camiones hasta el llenado de los depósitos de los barcos en puerto propio (para unidades de gran calado) se autoabastece de energía, a través del mismo vapor generado por la planta, logrando producir el 100% de la energía que consume (lo semejante a una localidad de 15.000 habitantes). También cuenta con una planta de tratamiento de agua, que purifica la que toma del río y una planta de tratamiento de efluentes para los desechos industriales.
El complejo oleaginoso argentino, uno de las mayores clusters del mundo, ha invertido U$S 2.000 millones entre 2004 y 2012.