Nuevos barrios a la vera de Indiada
Luego de la pavimentación de la avenida Juan Manuel de Rosas, también conocida como Indiada, en el año 1995 comenzaron a nacer de manera imperceptible barrios que en la actualidad albergan a 400 familias. Se trata de Viajantes del Sur y Villa Hipódromo, ubicados entre la autovía Juan Pablo II y la rotonda de calle Láinez.
A 17 años de aquel hecho que inició la migración de bahienses hacia ese sector, en la zona conviven realidades bien diferentes que no terminan de definir el perfil barrial del lugar.
Mientras que en los años '80 comprar un terreno a la vera de Indiada costaba 450 pesos, en la actualidad los precios aumentaron considerablemente hasta alcanzar los 60 mil, según testimonios de vecinos.
De un lado del camino se encuentran las viviendas pertenecientes a planes estatales o sindicales, que en un principio se plantearon como chalets. Del otro, según esos mismos testimonios, sólo el precio del terreno equivale al costo de una casa de dichos planes.
Pero, a pesar de esas diferencias, ambos sectores tienen algunos problemas en común. Por ejemplo, todavía no cuentan con un servicio de colectivos que llegue en forma directa ni tampoco una sala médica que les brinde atención primaria ante algún inconveniente de salud.
Si bien Indiada luce en mal estado y con un tránsito constante de camiones, eso no significa un gran conflicto para los residentes de ambos sectores, como tampoco la instalación de varios hornos de ladrillos.
Viajantes. Pese a sus calles de tierra, sus casas sin terminar y la incomodidad que genera no contar con colectivos, los vecinos de Viajantes del Sur pasan los días de manera agradable gracias a la tranquilidad del barrio, según afirman.
Si bien la mayoría alude a la falta de un servicio de transporte como el inconveniente más importante para el barrio, también reconocen que la falta de una sala médica sería una cuestión en la cual avanzar para dar una mayor infraestructura al lugar.
"Entre las deficiencias que tenemos con el colectivo (que nos deja en el Hospital Penna y luego debemos abordar el rondín para llegar al barrio) sumado a la distancia del centro asistencial, se juntan dos problemas", comentó María Guzmán.
En cuanto al tema de los ómnibus parece existir un principio de solución.
"Estuvimos reunidos en la dirección de Transporte de la comuna y no habría problemas para que la línea 513 finalice su recorrido en el barrio. De todas formas, la cuestión siempre queda en mostrar buena voluntad, pero hay pocos hechos concretos", explicó Horacio Cabrera, uno de los primeros residentes de Viajantes.
Los vecinos aseguran que para llegar desde el centro a sus casas suelen tardar cerca de una hora y media, debido a que el recorrido finaliza en el Penna y luego deben esperar 30 minutos más para que pase el rondín que los trasladará a la parte alta de Indiada.
"Hay gente que decide volver caminando desde el hospital, aunque con el calor y el tramo de ruta de Indiada en subida es algo complicado", dijo Susana Méndez.
La cuestión con el transporte generó algunos conflictos el año pasado, cuando algunos jóvenes intentaron realizar una protesta sobre Indiada.
Sin embargo, la llegada de la policía aplacó la bronca acumulada y el tema quedó en la nada, según explicó Silvia Dellamagiore, quien además fue impulsora de una obra importante para la barriada: la concreción del servicio de gas natural.
"Estuvimos cinco años yendo de manera regular al municipio porque los inviernos en esta zona son más fríos que en el resto de la ciudad --la temperatura es de tres a cinco grados menor-- y con las garrafas no alcanzaba para calefaccionar bien todos los ambientes", contó.
Si bien el servicio le cambió la calidad de vida al barrio, las conexiones de la red domiciliaria tienen un costo que algunos vecinos aún no han podido asumir, por ello es común observar garrafas en los frentes de distintos hogares.
Segunda etapa, a medias. Desde 2004 se comenzó a gestar la extensión del barrio Viajantes del Sur. En una segunda etapa, y mediante un nuevo plan de viviendas, se planeó construir otras 120 con un estilo similar al de las primeras.
Sin embargo, en la actualidad, una gran cantidad de esas casas luce con las paredes destruidas, algunos techos arruinados y pastos crecidos, en un claro ejemplo de la palabra abandono.
Ingresar en ese nuevo sector resulta un tanto extraño, ya que un extenso alambrado, un portón que permanece abierto los 365 días del año, y la caseta que sirvió de refugio para un sereno, confunden al recién llegado porque dan a entender que el lugar está deshabitado.
Sobre un lado de la calle Fragata Sarmiento las viviendas a medio terminar asoman una tras otra, mientras que de la otra mano aparecen las casas casi finalizadas de varios vecinos que decidieron habitarlas el año pasado, por más que no estuvieran finalizadas y ante el miedo por eventuales usurpaciones, como sucedió en algunos casos.
"Me instalé el año pasado luego de que me reasignaran la casa, porque la que me correspondía, según el plan en el que me había anotado, estaba usurpada por una familia. Para evitar el juicio de desalojo me ofrecieron otra vivienda y me instalé de inmediato, por más que no estuviera terminada", contó Víctor Burgos.
"El problema es que uno no sabe si puede haber alguien metido entre esas viviendas. La realidad es que el estado de abandono de esas casas genera un poco de preocupación para todos. No obstante el barrio cuenta con algunas luminarias y el servicio eléctrico", relataron otros vecinos.
Vivir en un barrio a medio construir tampoco permite contar con el servicio de ómnibus, ni siquiera del rondín.
"Cuando me anoté el barrio estaba pensado para gente con un poder adquisitivo medio, ya que había que pagar una cuota un tanto elevada, pero con el paso del tiempo se transformó en un lugar precario, que no tiene nada que ver con el barrio que nos prometieron", dijo Burgos.
Una realidad diferente a pocos metros
En Villa Hipódromo la realidad es distinta. Desde 2008 lograron contar con servicios que en otros sectores de la ciudad demoraron muchos años más.
Actualmente se realizan las obras para que a partir de marzo el gas llegue a las 90 viviendas del lugar. Las cloacas se licitarían a fines de año e, incluso, existe un proyecto para transformar Indiada en una doble vía similar a Juan Pablo II.
"Hemos tenido un excelente trato con el municipio, dialogamos mucho y siempre tuvimos la oportunidad de expresar nuestras preocupaciones, no sólo en los grandes proyectos, sino que también en las mejoras de otros sectores como la plaza, para la cual nos trajeron los juegos usados en la Plaza Rivadavia, los cuales fueron refaccionados e instalados por diez vecinos", contó José Pereira, fomentista que usa su casa como sede de las reuniones barriales.
La realidad de Villa Hipódromo cambió radicalmente en los últimos 20 años. En la década del '80 un terreno en el lugar costaba 450 pesos, a principios de 2000 se podían conseguir por 10 mil y en la actualidad un lote vale 60 mil.
"Todas esas transformaciones van a generar que el barrio tenga diferentes características, aunque el factor común es que todos los residentes del lugar somos trabajadores", aseguró Pereira.
"En los últimos cinco años el barrio llegó a 90 familias, de las 25 que éramos en 2007, y calculo que tras la llegada del servicio de gas la cantidad de residentes se va a incrementar de manera considerable", dijo.
El crecimiento generó la necesidad de contar con una sala médica, ya que el centro de atención más cercano se encuentra en Villa Harding Green, a 20 cuadras, cruzando un descampado.
"Mantuvimos reuniones con el secretario de Salud, Diego Palomo, para que contemple el tema, ya que la sala médica abarcaría a Viajantes del Sur en sus dos etapas y a nosotros. En total somos 400 familias, esperamos que se pueda concretar", agregó Pereira.
El barrio se nota tranquilo, a excepción de algunos domingos en los que se realizan carreras de caballos en la pista que le da el nombre a Villa Hipódromo.
"Suelen venir entre 3.000 y 4.000 mil personas, por lo que durante esas jornadas el barrio cambia completamente", explicó.
Por su parte, Carina Segura, comerciante del lugar, sostuvo: "Mientras que en otros barrios quienes encaran la posibilidad de tener una vivienda propia casi siempre deben vender sus autos para construir, en este sector tenés que pensar primero en el auto".
Sin embargo la distancia es sólo un detalle que parece menor ante la tranquilidad con la que se vive a la vera de Indiada, tanto en Villa Hipódromo como en Viajantes.
Sergio Prieta/Especial para "La Nueva Provincia"