¿Despertaron al monstruo?
Dejando de lado todo tipo de teoría conspirativa, ya sea de puja de intereses, presiones corporativas o de los medios de comunicación masivos, está claro que al "monstruo" lo despertó la mala praxis de aquellos que pergeñaron los controles dispuestos para la compra de dólares. Este tipo de control, además, disparó el miedo a la "pesificación" que produjo el retiro de los depósitos en dólares. La advertencia oficial de que el retiro de los dólares del sistema quedaba alcanzado por el impuesto a los Bienes Personales produjo un motivo más de desconfianza, ya que dio la sensación de que se establecía un nuevo impuesto para disuadir el retiro de los depósitos en dólares. Cabe aclarar que dicho impuesto siempre existió. Al tenerlo depositado en el sistema financiero, quedan eximidos del mismo.
Es insólito que se desarrolle una corrida cambiaria en un país con 50.000 millones de dólares de reserva, poco déficit fiscal, bajo endeudamiento público y privado, bancos solventes como nunca, términos de intercambio altamente favorables, con balanza comercial superavitaria durante una década y con un gobierno que acaba de ganar con el 54% de los votos.
¿Cuál es el motivo que hace que los argentinos prefieran tener dólares como moneda de reserva y no los pesos? La respuesta es que, en los últimos 41 años, le hemos quitado a nuestra moneda 13 ceros. Es decir que un peso de hoy equivaldría a 10.000.000.000.000 (diez billones de pesos moneda nacional).
Ello implica una inflación endémica. Tan endémica que, si tomamos la inflación desde 1945, vemos que únicamente en 1953, 1954 y 1969 el índice anual fue de un dígito; el resto de los años, entre 1945 y 1970, promedió el 29,7 anual. Enfermedad que no hemos podido erradicar de nuestra economía y, por lo tanto, el ahorrista trata de defenderse como puede, trata de tener su ahorro en algo que no se deprecie tan velozmente y por eso recurre al dólar o cualquier otra moneda que pierde valor en forma más imperceptible.
En el período que va desde 1993 hasta el 31/12/2001, la inflación acumulada en 9 años fue del 7,8%; es decir, el 0,008% anual. Este período fue una buena oportunidad para comenzar a olvidar la inflación. Hasta el 31 de diciembre de 2006, el ahorrista no corría detrás del dólar, pero, a partir de ese momento, cuando se interviene el INDEC, las estadísticas comienzan a no ser confiables y la inflación es el número que cada uno tiene como sensación.
La pregunta ahora es: ¿Cuál sería el precio del dólar al 31 de octubre de 2011?
Si tomamos su valor al 31/12/2006, que era 3,06, y lo ajustamos por CER (índice oficial), el dólar al 31/10/2011 debió ser de $ 4,64. Y si lo ajustamos por el índice de precios mayoristas que da el INDEC para el mismo período, el valor debió ser $ 5,34.
La diferencia entre estos dos valores teóricos y el precio que tiene el dólar oficial hace que el ahorrista perciba que el dólar está barato o que con los pesos cada vez compra menos.
Por último, podemos decir que el 35% del volumen de las compras de dólares corresponde a importes menores a U$S 10.000, con lo cual queda de lado todo tipo de sospecha conspirativa.
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El contador Oscar V. Biondini es profesor de matemática financiera en la Universidad Nacional del Sur.