Abel Peciña ganó la jineteada
Abel Peciña, de Coronel Dorrego, se quedó con una nueva edición de la competencia denominada El Palacio de la Jineteada que se realizó ayer en el predio que la Sociedad Rural de Bahía Blanca posee en Villa Bordeu y ante un numeroso público.
En el segundo lugar quedó Facundo Prátula, de Coronel Pringles y el tercero quedó compartido por Miguel Fabrizi, de Bordeu y Pablo Tobares, de General Cerri.
A pesar de la lluvia los 3.500 espectadores disfrutaron de un espectáculo que pudo llevarse a cabo debido al excelente estado del terreno que soportó la precipitación.
Desde afuera del alambrado los autos hicieron sonar sus bocinas ante cada una de las demostraciones de los 50 jinetes que fueron pasando por la pista.
Los que se animaron a mirar desde abajo de los vehículos se cobijaron como pudieron, casi ninguno con paraguas: capas y, sobre todo, trozos de nylon se convirtieron en los protagonistas de una jornada teñida de gris.
Pero como dijo el relator "Cacho" Zúñiga: "El agua se asustó y se fue. No va a poder con nosotros, vamos a resistir".
Mientras, el payador Walter Mosegui, lo apoyó y agradeció: "Tata Dios, ayudanos a soportar. Gracias por dejarnos seguir".
Los caballos fueron provistos por la Tropilla Oficial del Festival de Jesús María denominada La Simarrona a cargo de Luis Santos "Vichi" Quinteros con el apadrinamiento de Miguel Quinteros.
También participaron el grupo El Talero de Puan, Jorge Cerruti de Villa Nueva (Córdoba); Roberto Laguer, Sierra de la Ventana; Oscar Oviedo, Coronel Dorrego; Marito Lema, Oriente; Jorge Catureti y Raúl Noya, de General Madariaga (Buenos Aires).
Además se exhibieron los 25 recados más importantes del país.
Los jinetes que tomaron parte llegaron de Coronel Dorrego, Coronel Suárez, Vasquez (partido de Gonzales Chaves), Orense, Tres Picos, General Cerri, La Vitícola, Punta Alta, Dolores, Coronel Pringles, Miramar, Cabildo, Córdoba, San Miguel Arcángel, Pigüé, Tornquist, Laprida, Pedro Luro, Bordeu y Coronel Pringles, además de los locales de Bahía Blanca y Bordeu.
Ojos saltones
Los chicos presentes en el predio de Villa Bordeu no salían de su asombro al ver a esos jinetes que saltaban mientras intentaban dominar los caballos. Juan Rigene, de 8 años, le gritaba a su mamá: "lo viste, lo viste". Era su primera vez en la pista.
"Es buenísimo. ¿Por qué los caballos saltan tanto?", preguntó a su mamá, que no sabía bien cómo explicarle.