Salas: "Me da miedo ver las carreras desde afuera"
Personaje como pocos. A pesar de que su famoso loro se encuentra en algún sitio incierto, Enrique Salas continúa siendo una figura destacada dentro de la categoría del medio litro.
Tal vez no se destaque por los resultados en la pista, pero sí lo hace por su calidad de persona. "Quique" es muy querido en el ambiente ya que trabajó incansablemente para revitalizarla en su peor momento, y cuando vio que era la oportunidad no dudó en subirse de nuevo a la moto para mantener su vicio latente.
"No podía correr y ser dirigente a la vez. Me metí en la comisión directiva para tratar de levantar al Speedway y cuando veía que las cosas estaban más o menos encaminadas, aprovechaba para correr", comentó el "Lorito".
--¿Cuán difícil es ver correr a los demás desde afuera?
--Más difícil de lo que pensaba. No te das una idea de cómo se extraña el estar arriba de la moto, es algo que disfruto enormemente, aunque sé que soy un payaso más dentro del circo. Te confieso algo: al ver las carreras desde afuera me da miedo a la velocidad que vamos, pero ese temor, dentro de la pista se transforma en adrenalina de derrape. Trato de no hacer maniobras arriesgadas, porque pienso en mi familia.
--En el 2002 dijiste que como máximo en tres años más te retirabas. ¿Ahora qué decís?
--En aquel tiempo le dije a mi mujer (Mariela) que cuando nazca mi primer hijo me bajaba de la moto. Nació Bruno, y me largué a llorar porque debía cumplir mi promesa. Por suerte, mi mujer me siguió "bancando" y me dejo correr. Estoy emocionado en este momento, uno piensa que los años nunca pasan... Pará un segundo que tengo ganas de llorar...
Segundo en una final.
--Se nota que sentís mucho a tu familia y al Speedway...
--Tal cual. Es que son muchos momentos inolvidables, presiones por todos lados, gran desgaste. Del equipo de mecánicos que arrancó al principio, sólo quedó mi papá (Ubaldo). Volviendo a tu pregunta anterior, hasta que no haga papelones seguiré corriendo.
--¿Esta temporada fue la mejor de tu carrera?
--Sí, anduve rápido y regular. Hasta terminé segundo en una carrera, que también fue mi mejor resultado, aunque tal vez no me correspondía porque se cayeron varios adelante. Pero lo tomé como un premio de Dios a todo mi esfuerzo. Encima, esa noche fue mi familia a verme después de mucho tiempo. No sabía cómo festejar, me quería abrazar con todo el mundo.
--¿Cómo ves al Speedway de ahora comparado al de años anteriores?
--Hace cinco años estábamos en la decadencia total, con un parque de motos muy pobre. No le echo la culpa a los dirigentes anteriores, aunque me parece que algo tienen de culpa. Creo que en su afán de trabajar mucho creyeron que el espectáculo era de ellos, y nunca debe ser así. Con respecto al manejo, yo corro desde hace 19 años y observé que se copió mucho el estilo europeo.
--¿Nicolás Covatti es un justo campeón?
--Sí, sin dudas, fue la revelación del campeonato. Además, quería que él lo gane porque no tengo una buena imagen de (Manuel) Hauzinger. Lo veo algo soberbio y nunca se prestó para el espectáculo. Según mi punto de vista, no tiene que venir más porque no sirve su presencia.
--¿Qué es de la vida del famoso loro (muñequito de peluche que lo distinguía y que llevaba prendido con belcro sobre su hombro derecho)?
--Le tendría que preguntar a mi mujer. Puede ser que esté entremezclado con los muchos juguetes de los chicos, pero hace rato que no lo veo por ningún lado.
--Habrá que comprar otro...
--No, ni loco, ese loro era especial, tiene 18 años ¡y se comió cada golpe!. Ya estaba todo desplumado el pobre. Como cábala, antes de correr siempre le paraba el copete.
Piña va, piña viene.
Al parecer, el riesgo de correr en Speedway no fue suficiente para Salas, quien se calzó los guantes de box y se subió al ring en más de una ocasión.
"Mi última pelea fue en el `98. Me retiré invicto, tuve cuatro peleas y gané tres, todas por puntos. La otra la empaté.
--¿Cómo se dio?
--Cuando conocí a Elbando Duarte. Era el preparador físico de Juan Carlos Curzio y usaba al boxeo como entrenamiento para las motos. A mí siempre me gustaron los deportes de contacto y probé para ver qué se sentía. Es más, practicando ví que había un profesional. Le dije de "hacer guantes" y me dio una paliza bárbara.
--¿Cómo te fue en tu primera pelea?
--Tenía un miedo bárbaro. Fue contra Quiroga, que era de Neuquén y pesaba 94 kilos. Tenía el antebrazo más grande que el puño. Antes de comenzar le dije `tratá de pegarme despacio'. Terminé empatando esa pelea.