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Psicoterapia desde casa

"¡¿Asistencia psicológica por internet?!" Esa fue la respuesta que recibió la psicóloga Marisa Masón hace seis años. Había llegado de España con una idea que le había acercado otra psicóloga (modalidad de asistencia o de atención terapéutica) en Madrid: atender pacientes mediante el uso del chat o del correo electrónico.


"¡¿Asistencia psicológica por internet?!"



 Esa fue la respuesta que recibió la psicóloga Marisa Masón hace seis años.


 Había llegado de España con una idea que le había acercado otra psicóloga (modalidad de asistencia o de atención terapéutica) en Madrid: atender pacientes mediante el uso del chat o del correo electrónico.


 "Cuando lo conté, en una reunión de amigos, me miraron raro y me preguntaban si era un chiste. Por eso recién desde hace un tiempo me animé a darlo a conocer", dice Marisa.


 A España había llegado en 2000 para hacer un posgrado en el Centro Español de Estudios de Counseling de Madrid. Fue en ese momento que hizo contacto con esta colega que le comentó el proyecto que ya puesto en práctica en la península ibérica.


 "Me fue derivando algunos pacientes que yo atendía en su casa con un sistema de computadoras en red, mientras ella me supervisaba. Así fui aprendiendo más sobre el tema", agrega Marisa, quien egresó en 1993 con diploma de honor de la Universidad del Salvador.


 --¿Cuáles son los puntos a favor de esta modalidad?


 --Hay mucha gente que necesita del anonimato para poder expresarse porque les cuesta un encuentro cara a cara. Otra de las ventajas es que en el chat o en el mail queda un registro escrito que me sirve para revisar la sesión. También juega a favor el tema de la comodidad, de conectarse desde casa, evitando traslados. Y resulta una buena modalidad para un problema muy actual como la fobia social, que es cuando la gente no se anima a salir de su casa o no quiere contacto con el mundo exterior.


 --Pero esta modalidad ¿no profundiza esa fobia?


 --Utilizo varias técnicas que pude aprender a través de los posgrados en terapia cognitiva, sistémica, gestáltica, enfoque integrativo, counseling, coaching y que hacen que el paciente comience a tener una mejor calidad de vida, progresivamente, por supuesto. Y cuando considero que la persona necesita un contacto personal con el psicólogo lo hacen conmigo si vive en Bahía Blanca o con algún profesional, con el cual me contacto, de su ciudad de residencia.


 --¿Atiende pacientes de otros lugares?


 --Sí. Hay gente de Buenos Aires, de países latinoamericanos, de España y de otras ciudades de la Argentina.


 --¿Todos hablan en castellano?


 --Sí, sí... Si bien hablo inglés la palabra es muy importante en psicología y se pueden perder algunos detalles. Incluso cuando converso con gente de otros países, aún en español, a veces hay que hacer algunas aclaraciones por los modismos.


 --¿Y cuál es su tarea específica cuando está frente al paciente?


 --No atiendo personas con patologías que requieren un vínculo terapéutico presencial ni a menores de 18 años. Mi función es prestar ayuda en la toma de decisiones, en problemas concretos o en crisis. Hago un asesoramiento, un acompañamiento y la verdad que creo en esto porque, objetivamente, encuentro avances y así también lo refieren los consultantes.


 --Los pacientes ¿toman muchos recaudos antes de pactar una sesión?


 --La verdad que no. Hay mucha necesidad de contar. Generalmente no les alcanza el tiempo que les brindo en la primera consulta, la mayoría suele mandar un mail con detalles complementarios.


 --¿No teme a que la tilden de chanta?


 --Es cierto que si uno pone "terapia virtual" en Google aparecen más de 10.000 páginas y puede ser que haya gente que no sea seria o, que aún siendo profesional, no se maneje éticamente, pero en mi página (www.psico-asistencia.com) están todos mis datos: mi nombre, mi matrícula, mi formación, a qué colegio pertenezco... Creo que el recaudo lo debe tomar quien elige la página web.


 --¿Y está a disposición de ellos siempre?


 --Las 24 horas del día los 365 días del año. Tienen mi número de teléfono. Lo entiendo así: una persona puede tener una crisis en cualquier momento y yo debo responder como profesional, no puedo circunscribirme al día del encuentro pautado.


 --¿No tiene miedo de que alguien la use para una broma o para algún fin más peligroso?


 --Por lo general me doy cuenta, hace más de 15 años que soy psicóloga. Quienes hacen bromas escriben mails larguísimos con historias increíbles por lo general relacionadas con el sexo y lo hacen una sola vez, no vuelven a consultar. Incluso hasta algún profesional se ha hecho pasar por un paciente para saber cómo era esto.


 --¿Y qué le respondió?


 --¿Por qué no me vas de frente? Podemos cambiar información y enriquecernos y trabajar todos, hay campo para todos...


 --Con el chat o el teléfono hay un intercambio inmediato, pero ¿cómo es ese intercambio con el mail?


 --Cada dos o tres oraciones escribo con algún color una interpretación propia sobre lo que escribió el paciente, alguna pregunta, un señalamiento y eso genera en él un tema para la próxima consulta que lo lleva a la autorreflexión.


 --¿No se pierden los silencios, las inflexiones de voz, los gestos...?


 --Por supuesto que no se pueden percibir pero cuando una persona va a escribir un sentimiento, un pensamiento o se va a referir a un hecho lo repiensa, lo reconsidera. Ese es un plus que tiene esta metodología novedosa y criticada por muchos colegas. Además, al menos cada 15 días hago una llamada telefónica para un contacto más personal.


 --Volviendo a las ventajas del sistema ¿también sirve para aquellos que viven en comunidades pequeñas en las que no hay psicólogos?


 --No sólo para ellos. Muchas veces en esas comunidades hay un solo psicólogo y los pacientes me cuentan que no quieren cruzárselo en el supermercado o en la farmacia.


 



Gracias, gracias...

"Lo que noto mucho en cada una de las sesiones es que los consultantes son muy agradecidos. Siempre terminan el chat o los mails con más de `un gracias', eso no lo vivenciaba en mis épocas de consultorio", dice Marisa Masón.

Honorarios

"Los honorarios se acuerdan en la primera sesión. Cuando son de la Argentina los depositan en una cuenta bancaria; los de afuera los envían por un correo privado. Nunca tuve problemas en ese sentido", explica.