Esa pastilla azul
Es, en la actualidad, una obviedad resaltar el desarrollo de la industria farmacéutica mundial, que permitió que se transformara en una de las mayores fuentes de facturación a nivel global, junto con otras actividades legales (industria de armamentos) o ilegales (drogas).
Todos los desarrollos de productos farmacéuticos han sido de importancia para lograr una mejorar calidad de vida del ser humano pero, sin dudas, hay algunos que significaron momentos de quiebre por la incidencia que tuvieron en la vida diaria.
Cuando en 1897 Félix Hoffman sintetizó el ácido acetilsalicilico (un principio activo cuyas primeras y más conocidas indicaciones lo muestran como analgésico, antipirético y antiinflamatorio, eficaz y bien tolerado), recién podría el paciente tener acceso a una medicación analgésica para administrarla diariamente sin requerir analgésicos opiáceos con grandes efectos adversos.
En 1929 el doctor Alexander Fleming publicó sus hallazgos en el British Journal of Experimental Pathology, respecto del desarrollo de la penincilina, la cual había sido descubierta en forma accidental durante sus experiencias como bacteriólogo en el St.Mary's Hospital de Londres.
El primer ensayo clínico, que se hizo el 12 de enero de 1941, sacó a la luz esta gran promesa y en 1943 comenzó la producción comercial en Estados Unidos. Esto permitiría salvar muchas vidas antes condenadas por infecciones fácilmente controladas con antibióticos, modificando la actividad médica y quirúrgica diaria.
En 1960 la Administración de Alimentos y Drogas (FDA) de los Estados Unidos aprobó, después de evaluar su eficacia y seguridad, la comercialización de un esteroide sintético para fines anticonceptivos. Estaba abriendo el camino no sólo para la irrupción de la píldora anticonceptiva sino para modificar todo un patrón de conducta de la sociedad, que ya no volvería a ser la misma.
Probablemente, en el futuro veamos la aparición del Sildenafil (viagra) como otro momento de quiebre en el desarrollo farmacéutico por su capacidad para modificar conductas.
Aunque en sus comienzos se consumía con indicación médica especializada y sólo para pacientes con disfunción sexual, con la puesta en evidencia de su buena performance y los bajos efectos adversos que posee, su uso se popularizó, transformándose en una medicación recreacional en el 70 por ciento de los casos.
Diariamente aprendemos sobre sus beneficios en la calidad de la erección, sus cualidades regenerativas del endotelio vascular, etc.
El hecho de que sólo tenga una contraindicación formal (pacientes que están medicados con nitratos) y que cuente con probada eficacia en el tratamiento de pacientes crónicos, cardiópatas, diabéticos, hacen de la "pastilla azul" un fármaco llamado a transformar la vida sexual de fines del siglo XX y principios del XXI.
¿Cuál es el futuro? Seguramente los mejores desarrollos vendrán desde la terapia génica y/o la ingeniería de tejidos, pero eso es "futuro". Mientras llega, serán el viagra o su familia de pastillas las indicadas al momento de no fallar.
El doctor Freddy Romanelli, autor de este comentario, es especialista jerarquizado en urología.