Murió Ana María Campoy, una de las actrices más queridas
BUENOS AIRES (Télam y NA) -- La popular actriz Ana María Campoy, de 80 años, conocida por sus papeles en el teatro y en la televisión, murió ayer en la Clínica de la Trinidad de la Capital Federal, a causa de una neumonía reiterada que la afectaba desde hace tiempo.
Así lo informó Angel Mahler, socio del hijo de la artista, Pepe Cibrián Campoy, con quien se encontraba en la clínica ubicada en Barrio Norte, en el momento del deceso.
"Yo la amaba. Todo su mundo era el teatro y su familia", dijo la actriz Haydeé Padilla en declaraciones a una radio porteña, en relación a la gran comediante nacida el 26 de julio de 1925 en Bogotá, Colombia.
Los restos de Campoy serán velados en forma privada por sus familiares y allegados más próximos y serán cremados luego de una ceremonia íntima encabezada por su hijo.
Otras fuentes allegadas a la familia de Campoy dijeron que la artista siguió dando clases en el Teatro del Globo hasta fines de junio último, a pesar de su malestar y de algunos problemas que tenía para movilizarse.
Colombiana más que española.
Centenares de obras teatrales y trabajos televisivos dan cuenta de la vasta trayectoria de Ana María Campoy, quien pasó casi toda su vida trabajando en su profesión de actriz, que ella definía como la de "un ilusionista que debe tratar permanentemente que el público no advierta el secreto de la magia".
Hija de actores españoles, nació el 26 de julio de 1925 a bordo de un barco japonés varado en Colombia. Al llegar a la mayoría de edad, tuvo la posibilidad de optar entre la ciudadanía española y la colombiana.
"Elegí esta última porque era y soy republicana --explicó en diversas entrevistas periodísticas--. Estaba contra Franco y todo lo que él representaba. Además, confieso que me atrapó Bogotá, con su vegetación exuberante, el clima y la buena onda de la gente".
En 1950, Campoy llegó a Buenos Aires con su marido Pepe Cibrián, buscando nuevos desafíos artísticos. Terminó instalándose en Buenos Aires y viviendo "con el corazón dividido entre Colombia, España y la Argentina".
Con la misma pasión que puso para olvidar la España franquista, se aferró a lo más puro del idioma, que se manifestó permanentemente en su vida.
Palabras y anécdotas.
A lo largo de su extensa carrera teatral, la actriz estrenó más de mil piezas de la dramaturgia universal. Su particular perfil para la comedia terminó por hacerla inclinar mayormente por ese género.
Versátil y divertida, la actriz desarrollaba su perfil más creativo a la hora de combinar palabras, graficar situaciones con metáforas y contar anécdotas desopilantes.
En cuanto al nombre del programa que lleva nueve años en el aire, la actriz contó que fue una idea de su hijo Pepito: "Me parecía una pedantería ponerle La Campoy al ciclo, pero Pepito me convenció cuando me dijo que soy una marca registrada y que la gente necesita identificar el programa con mi nombre".
La intérprete que intervino en filmes como Ana y Pepe, Néstor Villegas Vigila, Buenas noches mi amor y Frac, consideró que este programa "significa la felicidad de haber encontrado un espacio para ser libre, ya que hago lo que me gusta y no me importa lo que gano".
Entre las más de mil piezas de la dramaturgia universal en las que trabajó se cuentan La llave del desván, Kiss me, Las mariposas son libres, El seductor y La puritana.
Convencida de que para aceptar un trabajo necesita enamorarse de la obra, la experimentada actriz sintetizó en una ocasión algo que funcionaba para ella como un principio básico de acción.
"El texto tiene que entrar por mi cabeza y debo incorporarlo a través de los sentidos para poder expresarlo. Esa es la única forma de no quedar desconectada con el sentimiento de la frase", sostenía.
Una niña por el mundo.
En su primera infancia, a los 4 años, empezó a interpretar pequeños papeles en la compañía de teatro de sus padres y a los 17 años ya había formado su propia compañía teatral.
Con esa compañía, "la Campoy" recorrió España y América Latina hasta que conoció a Pepe Cibrián, el amor de su vida.
Con Cibrián --quien murió a los 86 años en 2002-- se casó en enero de 1947 en Guatemala y de esa unión nacieron dos hijos: en 1948 en La Habana, Cuba, nació Pepito: y en 1958 en Argentina, Roberto.
Cibrián y Campoy formaron desde la década del 50 una de las más famosas y entrañables parejas de la comedia porteña, ya que fue precisamente sobre las tablas donde ambos forjaron la historia grande de sus carreras.
De todos modos, Campoy tuvo una gran trayectoria en el cine y entre las películas en las que participó se destacan Las lobas, Juan que reía, Las pirañas, Placeres conyugales, Cubitos de hielo, Con el más puro amor, Siete gritos en el mar y Especialista en señoras.
También se lució en los filmes El extraño caso del hombre y la bestia, Un marido a precio fijo, Tuvo la culpa Adán, Ella, él y sus millones, Cinco lobitos y Las mujeres los prefieren tontos.
En tanto, en televisión se destacó en diferentes telenovelas y comedias como La extraña dama, Doctor Amor, Soy Gina, Stress, Amándote, La cuñada, El infiel, Compromiso, Alta comedia, Chau, amor mío, Cómo te odio, Pepe y Mi hombre sin noche. También actuó en Topacio, Cómo te quiero Ana, Néstor Villegas vigila y Teleteatro de suspenso.
Hace dos años, tuvo su despedida de los escenarios en el musical La importancia de llamarse Wilde, producido por su hijo Pepito. En esa obra, Campoy se lució componiendo a la madre del escritor irlandés Oscar Wilde, personificado por su mismo hijo.
Sin embargo, la última vez que pisó las tablas --fue ovacionada de pie-- se registró pocos meses atrás, cuando fue nombrada como madrina del teatro Broadway.