Sentencia ejemplar para un depravado
BUENOS AIRES (DyN) -- Un ex convicto fue condenado ayer a la pena de 37 años y medio de prisión por haber violado a siete personas en seis meses, entre ellas una niña de 5 años y dos compañeros de celda.
La sentencia, dictada por el Tribunal en lo Criminal 3, de Morón, recayó en Juan Antonio Vergara (47), alias "Satanás", quien cometió los ultrajes entre fines de 2002 y comienzos de 2003, en la zona de San Antonio de Padua, oeste del conurbano.
El fallo coincidió con el pedido del fiscal, quien había solicitado 37 años y seis meses de cárcel para el acusado por seis abusos sexuales agravados y uno simple.
La defensa oficial del imputado había pedido que, en caso de ser condenado, se le aplicara una pena no mayor de 25 años.
La sentencia fue recibida con tranquilidad por las víctimas y por los integrantes de la Asociación de Víctimas de Violaciones (AVIVI), quienes felicitaron a los jueces, al fiscal y a la policía.
"Es un fallo ejemplar, porque (el imputado) volverá a la sociedad cuando tenga 84 años, y oremos que muera en la cárcel", sostuvo el abogado Lisandro Yofré, quien patrocinó a una mujer que fue violada por el acusado en 2002.
Vergara fue encontrado culpable de someter a cinco mujeres --una de ellas una criatura de 5 años-- y a dos presos con los que compartió una celda en la comisaría Segunda de Morón, entre 2002 y 2003.
Raid delictivo
La larga lista de abusos se inició en la mañana del 24 de agosto de 2002, cuando el depravado, que solía circular en una bicicleta, entró en una panadería de Padua, donde pidió una torta, pero como no había, se fue.
Dos horas después, Vergara volvió armado, amenazó a la panadera, de quien abusó sexualmente, tras lo cual huyó robando 10 pesos y media docena de facturas.
El 29 de septiembre del mismo año, a las 5, el acusado irrumpió en una casa de Merlo, donde sorprendió a su propietaria, quien se hallaba con dos hijas de 5 y un año.
El condenado golpeó y violó a la mujer e hizo lo mismo con la mayor de las hijas, luego de lo cual huyó con 50 pesos.
La carrera delictiva de Vergara --casado y con una hija-- se prolongó el 21 de noviembre, cuando entró a robar en una casa de Padua, a la que ya había ingresado el 31 de octubre, donde se encontraban una mujer y su suegra.
Vergara encerró a la mujer mayor en el baño, tras lo cual obligó a su nuera a practicarle sexo oral mientras la golpeaba brutalmente en el rostro, al punto que debieron realizarle una cirugía reconstructiva.
La mujer le contó lo ocurrido a su marido, Héctor Ibarra, quien inició una cruzada para encontrar al acusado.
Al día siguiente de la violación, Ibarra recibió un llamado que le informó dónde localizarlo. Así, realizó la denuncia en la comisaría local y fue ubicado en Villa Espada, un asentamiento de la zona donde vivía en una casa prefabricada.
Pero el 30 de noviembre Vergara entró en otra vivienda, donde abusó sexualmente de una mujer, madre de dos hijos, a la que además le robó un grabador y una cadenita.
Finalmente, fue detenido el 6 de diciembre de 2002 y trasladado a la comisaría Segunda de Morón, donde entre enero y febrero de 2003, ultrajó a dos hombres con quienes compartió la celda.
"Fue una bendición de Dios la persona que me llamó por teléfono y me dijo quién fue. El no apareció nunca en la causa, pero me notificó quién fue, se logró identificarlo y meterlo preso", dijo Ibarra tras conocer el fallo.
Por su parte, su mujer Lina, una de las denunciantes, remarcó que "con la ayuda de todos ahora intentaremos rehacer nuestras vidas" y dijo ansiar que "esta noche por fin pueda dormir".
Yofré, por su parte, calificó al fallo como "ejemplar" y destacó que "el tribunal haya tenido en cuenta la ferocidad y la poca capacidad de inserción en la sociedad de 'Satanás'".
Ferocidad. Un metro ochenta de estatura, tatuado, a Juan Antonio Vergara lo definen como poseedor de una "gran ferocidad", al punto que habría arrojado agua hirviendo en la cara a un preso al que luego sometió, según se denunció en el juicio. Si bien fue condenado por siete casos, se sospecha que habría cometido otros 25 que no fueron denunciados por las víctimas, por temor.