Francisco Miguel Bosch en el recuerdo

1/6/2006 | 09:00 | Por Luis María Bandieri.


 Cuando hace poco se nos fue "Pancho" Bosch al reino donde están todas las respuestas, pensé cuántas preguntas nos quedaban aún aquí abajo que ya no iluminaría, por el camino de la discusión a veces cruda, su genio vivaz y batallador. Porque Francisco Miguel Bosch fue, ante todo, un provocador intelectual, pugnaz por naturaleza, cuyos desafíos a lo convencional se anunciaban ya en su dicción impetuosa y característica.




 Le tocó vivir una época, la de la declinación de la modernidad, con respuestas prefabricadas y pensamiento predigerido, donde, para mayor fastidio de espíritus como el suyo, todo lo mediocre y socorrido se disfraza de insólito y transgresor. Mantuvo un empeño constante contra ese grado cero de la inteligencia que es el pensamiento único y rebañegamente aceptado. Allí están sus libros para demostrarlo, desde La Moneda del César, que encierra una crítica perspicaz del economicismo, hasta El Nuevo Orden Mundial, ¿camino sin retorno?, donde plantea los problemas de la globalización y de la reducción del pluriverso político a un universo monocolor e imperceptiblemente totalitario. Pero también están, desperdigados, escritos en pocas copias distribuidos de mano en mano, el samizdat, como le gustaba llamarlos, con una expresión hoy olvidada con que se nombraba a las publicaciones clandestinas bajo el imperio soviético. En cada uno de ellos --tengo a la vista un samizdat sobre la deuda externa-- asomaban ideas originales e irreverentes respecto de las idolatrías del tiempo. O sus cartas de lector a "La Nación", con las que pensaba hacer un grueso libro de "no publicadas".




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 Si bien "Pancho" Bosch ordenó su pensamiento y sus actitudes políticas en los cauces genéricos del nacionalismo, no se sometió jamás a yugos ideológicos o prejuicios facciosos. Bajo Videla, y asumiendo un riesgo personal que no dejaron sus oyentes militares de recalcarle, a veces con registro de amenaza, criticó la infeliz decisión de combatir el terrorismo por vías subrepticias y no a la luz de la ley. La reversión histórica que se impone en nuestros días, según la cual los únicos terroristas son hoy los que combatieron a los terroristas de ayer, le ha dado póstuma y lamentablemente la razón. En los primeros días de abril de 1982, Bosch manifestó de forma clara que la recuperación de las Malvinas, en la forma en que se intentaba realizar, estaba condenada al fracaso. También tuvo razón.




 Abogado, doctor en Derecho, camarista comercial con votos memorables, fue decano interventor de la Facultad de Derecho de la UBA bajo la gestión como rector de Alberto Ottalagano, entre 1974 y 1976. La vulgata histórica actual ha olvidado a designio lo que fueron aquellos años en materia de sangre, terror y oprobios cruzados. Sólo un hombre de la valía y el coraje de Francisco Bosch pudo pilotear en el ojo de la tormenta y no ser arrastrado por ella. Durante muchos años, enseñó también Derecho Político e Historia del Pensamiento Político en la Universidad Católica Argentina.




 Fue un reaccionario en el noble y alto sentido de la palabra. No un retrógrado --función que hoy cabe con creces a los vejestorios de nuestra progresía--, sino un hombre libre que elige ir a contracorriente y disentir de lo oficialmente aceptado. Otro gran reaccionario, el colombiano Nicolás Gómez Dávila, afirmó que "el reaccionario no escribe para convencer. Meramente, transmite a sus futuros cómplices el legajo de un pleito sagrado". Quedan y quedarán cómplices del pensamiento empecinadamente patriótico y tenazmente independiente de "Pancho" Bosch.




 El doctor Luis María Bandieri es profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Católica Argentina y profesor titular de Teoría Pública en la Universidad del Salvador, de Buenos Aires.



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