Las secuelas de un infarto cerebral
Conocido popularmente como infarto cerebral, el accidente cerebrovascular (ACV) constituye una de las afecciones más invalidantes y más discapacitantes que existen.
Tal es así que una reciente encuesta realizada en siete países de América Latina revela que sólo 1 de 4 cuatro personas que experimenta este evento vascular cerebral es capaz de volver a trabajar.
El estudio, llevado adelante por una consultora estadounidense a pedido de la industria farmacéutica, se basó en 900 entrevistas, cara a cara, realizadas en la Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Méjico, Perú y Venezuela, a personas cuyos familiares habían sufrido un ACV, que consiste en el taponamiento o rotura de una arteria cerebral que deja sin oxígeno a una parte del cerebro.
El 76 por ciento de los entrevistados dijo que el familiar que había sufrido un ACV no había podido volver a trabajar.
Entre las discapacidades resultantes del evento vascular las más frecuentes fueron: parálisis de los miembros o hemiparesia (54%), problemas de movilidad y dificultad para caminar (41%) y trastornos en el habla (23%).
"Sólo el 10 por ciento de las personas que sufren un ACV o stroke, como se lo conoce en inglés, se recupera completamente, sin quedar con ningún tipo de discapacidad", comentó el doctor Gustavo Saposnik, neurólogo argentino que actualmente dirige el Programa de Investigación del ACV del Hospital St. Michaels, de la Universidad de Toronto, Canadá.
Acotó que existe un 25 por ciento que queda con alguna discapacidad menor.
"Lo que hay que pensar es que con una buena rehabilitación podría recuperarse quizás un porcentaje mayor de pacientes. Sin embargo, en la Argentina la rehabilitación es un problema", agregó el investigador argentino.
Según estadísticas locales provistas por el programa Renacer, que monitorea el ACV en el país, sólo el 30 por ciento de los argentinos que padecen un stroke --que, según estimaciones de especialistas, le ocurre a 80 mil personas cada año-- accede efectivamente a algún programa de rehabilitación.
Acceso a la rehabilitación
"Hoy existen muchas posibilidades de rehabilitación desde lo médico, pero lo que hay que lograr es que los pacientes primero accedan a la rehabilitación y, además, lo hagan desde el día mismo en que padecen el ACV", comento el doctor José Vila, jefe de Neurología Vascular del Instituto Eneri.
"Cuanto más temprano comienza la rehabilitación --señala-- mejores son los resultados que se podrán obtener".
En la actualidad, el ACV constituye la tercera (y en algunos países segunda) causa de muerte, después del infarto, pero al mismo tiempo es la primera causa de discapacidad severa en personas adultas, estimó el doctor Pedro Lylyk, cirujano vascular y director médico del Instituto Médico Eneri.
Se estima que en el país mueren, cada año, 20.000 personas a causa del ACV.
Impacto familiar
El accidente cerebrovascular no sólo golpea a quienes lo padecen.
La citada encuesta reveló que el 58 por ciento de los familiares de personas que sufrieron un ACV reconoció que hubo cambios importantes en los esquemas laborales de la familia para poder hacerse cargo del cuidado del paciente.
Además, un 52 por ciento admitió que hubo problemas financieros como consecuencia de la enfermedad y el 38 por ciento confirmó que algún familiar había padecido trastornos emocionales, como depresión y ansiedad, a causa del ACV de su pariente.
Las medidas posibles
Vale, entonces, preguntarse si se puede prevenir el ACV.
Afortunadamente, la respuesta es sí.
La hipertensión arterial constituye el principal factor de riesgo modificable del ACV, pero según estadísticas de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la mitad de las personas que la padecen lo desconoce.
Otros factores de riesgo modificables son el tabaquismo, el colesterol alto, el sedentarismo y la diabetes mal controlada.
Las medidas de prevención recomendadas son:
* Controlar la presión arterial periódicamente y, en caso de que sea elevada, seguir el tratamiento médico indicado.
* Ingerir alimentos bajos en grasas saturadas y con alto contenido de fibras.
* Controlar la diabetes.
* No fumar.
* Practicar ejercicios físicos, preferentemente de tipo aeróbico, en forma regular.
Asimismo, el doctor Lylyk recomienda tener en cuenta que quienes han padecido un ataque cardíaco tienen entre 4 y 5 veces más posibilidades de sufrir un accidente cerebrovascular, ya que la aterosclerosis que la causa no es una enfermedad aislada en un territorio aislado, sino que es un enfermedad sistémica, generalizada.