Bahía Blanca |

Bahía Blanca |

Bahía Blanca |

Stortoni tiene el pasaporte del deportista profesional

En un diálogo franco con "La Nueva Provincia", el bahiense que mayor trascendencia ha logrado en la historia del rugby local cuenta cómo es su vida dentro del profesionalismo. "Bere", fullback de Bristol Shoguns, jugará la próxima temporada en la división de elite de Inglaterra por primera vez en su carrera. Y no será poco, teniendo en cuenta que se trata del torneo más caro del mundo.
Stortoni tiene el pasaporte del deportista profesional . Deportes. La Nueva. Bahía Blanca


 En un diálogo franco con "La Nueva Provincia", el bahiense que mayor trascendencia ha logrado en la historia del rugby local cuenta cómo es su vida dentro del profesionalismo.


 "Bere", fullback de Bristol Shoguns, jugará la próxima temporada en la división de elite de Inglaterra por primera vez en su carrera. Y no será poco, teniendo en cuenta que se trata del torneo más caro del mundo.


 El día a día, costumbres y exigencias. Sentimientos a 14 mil kilómetros de distancia...


 --¿Asumís que sos un deportista profesional?


 --Sí, vivo como un deportista profesional. Allá te dan todo servido para que solamente juegues y entrenes. Entro a las nueve y salgo a las cuatro.


 "Me levanto tranquilo, a las nueve o nueve y media y después de haberme acostado como tarde, a las once de la noche. Mi día de jugador de rugby profesional termina a las cuatro de la tarde. Llego a casa, dejo el bolso y listo, se terminó".


 --Por ser jugador de rugby rentado, ¿sos uno más en la sociedad inglesa?


 --Allá el deportista profesional es uno más, al margen del reconocimiento natural que reciba de la gente. No es que el deportista se compra una cuatro por cuatro y se distingue del resto de la sociedad por eso.


 --Y el amateurismo, ¿se pierde a ese nivel?


 --No, menos en Bristol. Muchos de mis compañeros son del club, nacieron ahí y sienten la camiseta. Obvio que juegan por un contrato pero si toda tu vida fuiste amateur, lo que menos perdés es eso. Y menos cuando entrás a la cancha y querés ganar. Yo quiero ganar a todo.


 --¿Cambió tu mentalidad por ser profesional?


 --Soy el mismo Bernardo de toda la vida. Obvio que personalmente vas adquiriendo un montón de conocimientos en lo deportivo. Pero sigo extrañando las mismas cosas, sigo soñando que el día de mañana me vendré a Bahía a terminar mi carrera jugando al rugby con mis amigos de Sportiva. Estoy en Inglaterra y pienso entrenamientos para Sportiva. O también jugar un año en el CASI antes del retiro.


 "Sigo con ganas de venir e ir a trabajar al campo, por más cosas que me puedan pasar en el exterior por jugar al rugby profesionalmente".


 --...


 --Yo tomo esto como algo... A veces me pongo a pensar que estaba jugando en Sportiva cuando dije "che, me voy a Buenos Aires a estudiar y de paso juego al rugby...", algo que siempre soñábamos con mis quince amigos. Después, estando en CASI pensaba: "qué bueno sería ir afuera". Son pasos que vas dando.


 "Y ahora estoy allá y pienso que tengo que aprovecharlo porque en algún momento se me va a cortar. Y cuando eso pase, lo tomaré como si estuviera estudiando nuevamente en Buenos Aires".


 --¿Tu carrera es como un sueño?


 --Pienso que es algo que me tocó. ¡Je, no sé, habrán sorteado y salí favorecido!, como le podría haber pasado a Juan Cruz (Rigal) o al "Chino" (Mariano) Gutiérrez.


 --Pero hubo mucho de realidad, es decir, dependió de tu sacrificio.


 --Sí, claro, todo el esfuerzo que hice acá. Fue algo que yo busqué. Me acuerdo cuando agarraba a algún amigo para que me tomara los tiempos en el Parque de Mayo mientras corría solo. O me tiraba la pelota a cargar para que fuera a buscarla. Eso es lo que hoy me da ganas y me motiva cuando estoy en Bristol, como también del esfuerzo que hicieron mis viejos cuando me bancaron los estudios en Buenos Aires. Son las cosas que antes de entrar a la cancha me motivan. Porque, también allá a veces estás rodeado de gente que no es amiga tuya y necesitás aferrarte a algo. Como cuando estoy en el seleccionado y pienso que esto lo hago por mi mujer, mi familia y mis amigos, ¿entendés? Y pensar en ellos me pone la piel de gallina. Es pura emoción.


 --¿Qué más hiciste para llegar?


 --Recuerdo cuando en 1997 fui a una preselección Sub 21 en Tucumán y estaban todos los pibes de otras uniones, Córdoba, Buenos Aires, Tucumán, Rosario, todos tenían sus uniformes. Yo tenía el buzo San Marcos, todo de azul y dije: "hola, soy de Bahía Blanca". Me dejaron afuera porque tenía que ir un cordobés. Y cuando regresé, esa vivencia me dio fuerzas para seguir. Yo creía que tenía que estar ahí. Me entrenaba con los profes Pedro Pieroni y Hugo Argat. Después de esa preselección hablé con Pedro, que justo estaba en Sportiva y entrenó en el verano. Estaba en Monte y me hacía correr de espigón a espigón, dos veces y a la tarde todo lo que fuera resistencia y velocidad. Me mataba.


 --¿A qué edad?


 --Tendría 20 años. Veía a los pibes que se juntaban en la playa al atardecer, con las chicas y en el parador... Pedro (Pieroni) me pasaba a buscar para ir al faro a hacer médanos y mi vieja se esforzaba por darme la comida que yo le pedía por mi preparación.


 --¿Te gustaría que tus hijos vivan del deporte, como el padre?


 --No, me gustaría que hagan lo que ellos quieran. Si son futbolistas serán futbolistas o jugadores de rugby o contadores. Que sean tipos con buenos valores, amistad, familia y respeto.

El contrato le abrió la puerta




 --¿Es difícil vivir en Inglaterra?


 --No, realmente ayuda al jugador de rugby ir con un contrato en la mano. Diferente es cuando uno va a probar. El tema es ir con un contrato ya que los tipos saben quién va, es decir, de algún modo vas con un currículum y en el club te conocen todos y se hace fácil insertarse en la sociedad. Obvio, que hay que saber el idioma, pero no es complicado adaptarse.


 --¿Dónde vivís?


 --En un barrio, lindo, frente a un parque grande que tiene un centro con barcitos, cafés y restaurantes. No es el centro de Bristol sino algo parecido a Recoleta en Buenos Aires. El club y el gimnasio están a cinco minutos. Vas caminando por la calle y de repente escuchás "Come on Bernie!" (¡Vamos Bernie!"). Si jugás bien está todo bien con vos, pero si la mano cambia y va mal quizá te corten el rostro.


 --¿Qué es lo mejor de esa sociedad?


 --El respeto en la vía pública. Hay respeto por la limpieza y el tránsito. Hay mucha educación. Allá las calles tienen abundantes rotondas y a eso de las cinco de la tarde, que es la hora pico, el tráfico está a mil pero se respeta al que va circulando dentro de la rotonda, no como acá que la prioridad la tiene el que entra.


 --¿Y lo peor?


 --No es lo peor pero... Son muy amables pero hasta ahí. Sólo el uno por ciento de los compañeros de equipo te invita a la casa a comer. Por ahí yo los invito al cumpleaños de Mateo (el hijo) o al mío. Vienen y les gusta. Pero ellos no son de invitarte a tomar un café a su casa. Mejor lo toman afuera, en algún bar.

El recuerdo de Francia




 Allá son 14 equipos y una cosa es jugar de local y otra de visitante. No sé por qué. En Francia de local tenés un noventa por ciento de chances de ganar, porque el visitante va a jugarte los primeros 20 minutos. Si en ese lapso no hacés partido, chau. Me pasaba que íbamos a jugar afuera, viajábamos motivadísimos y cuando entrábamos, pibes que de local la rompían de visitante eran de medio pelo. En Inglaterra no existe local o visitante.

¿Cómo son los clubes?




 En Inglaterra hay cuatro o cinco personas que son los dueños y ponen la plata, porque aportando al deporte pagan menos impuestos. Cuando Bristol descendió, con Agustín Pichot y Felipe Contepomi, pasó que el multimillonario que ponía el dinero perdió ocho millones de libras esterlinas en cuatro años y un día dijo: "basta, me voy". Y le entregó el club a cinco personas. El manejo de una institución deportiva está más regulado que acá: "tenés esta plata, gastás tanto".

Un campus con Ginóbili




 "`Manu' es un grande. Lo suyo es para sacarse el sombrero y siempre demuestra que es argentino. En la final de la NBA él quería ganar, pero si mirabas a Duncan no sabías si jugaba a ganar o porque había que jugar. "Manu" transmite eso, sangre. Tiene un montón de cosas para rescatar como ejemplo. Con él me tocó hacer el primer campus Perazzo-Sánchez cuando éramos chicos. Yo fui por Olimpo y él por Bahiense del Norte.

¿Es o no es de la elite Puma?




 "Fueron cuatro años en Los Pumas. Jugué con los mejores equipos del mundo pero no me considero un jugador elite. Entiendo que lo son Pichot, Contepomi, Quesada, Mario Ledesma o Arbizu. Yo fui un jugador de selección, jugué cuatro años y estoy en la historia de un montón de partidos de los jugadores de selección, pero no soy una elite. Soy uno más. Estuve un año o dos como titular, después estuve entre los 22. Pero siempre dentro de un plantel de 50 o 60 jugadores.

Ricardo Sbrana/"La Nueva Provincia"