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El crimen de un pastor norteamericano

Cuarenta y un años después de la muerte de tres jóvenes militantes por los derechos civiles en Mississippi en junio de 1964, un jurado declaró esta semana a Edgar Ray Killen, ex líder del Ku Klux Klan (KKK) y pastor bautista, "culpable de esa triple defunción". Sin embargo, el jurado sólo se puso de acuerdo en el veredicto de homicidio "sin premeditación" después de que la acusación retiró cargos de asesinato en el llamado juicio "Mississippi en Llamas".


 FILADELFIA -- Cuarenta y un años después de la muerte de tres jóvenes militantes por los derechos civiles en Mississippi en junio de 1964, un jurado declaró esta semana a Edgar Ray Killen, ex líder del Ku Klux Klan (KKK) y pastor bautista, "culpable de esa triple defunción".


 Sin embargo, el jurado sólo se puso de acuerdo en el veredicto de homicidio "sin premeditación" después de que la acusación retiró cargos de asesinato en el llamado juicio "Mississippi en Llamas".


 Killen escuchó el veredicto sentado en una silla de ruedas y con un aparato respiratorio cubriéndole la cara. Fue acusado de organizar las muertes, pero negó cualquier involucramiento. La pena de Killen, de 80 años y precaria salud, "oscila entre 20 años de cárcel y cadena perpetua".


 Familiares de los tres hombres, que fueron muertos a balazos y sus cuerpos tirados en una represa, saludaron el veredicto, pero dijeron que debían tomarse más pasos para liberar al sur de Estados Unidos de su "pasado racista".


 James McIntyre, abogado de Killen, señaló que apelaría porque la acusación cambió los cargos al final del proceso.


 La muerte de los tres activistas (dos blancos de Nueva York y un negro del sur) espantó al país e inspiró el drama de 1988 "Mississippi en Llamas" (Mississippi Burning), protagonizado por Gene Hackman y Willem Dafoe.


 Killen fue el primero en enfrentar cargos por su participación directa en los asesinatos de Michael Schwerner (24 años), Andy Goodman (20) y James Chaney (21), el 21 de junio de 1964, cuando hacían campaña para persuadir a los negros "a votar".


 Los activistas fueron detenidos por la policía con cargos falsos de exceso de velocidad y, tras ser liberados tarde en la noche, fueron emboscados por miembros del KKK y la fuerza de seguridad. Los cuerpos de los tres, golpeados y acribillados por las balas, fueron hallados 44 días después en una represa, tras una intensa búsqueda por parte de la policía federal (FBI).


 El senador Edward Kennedy, una de las figuras más respetadas de la izquierda norteamericana, celebró enseguida la condena de Killen.


 "Se dice habitualmente justicia demorada justicia negada, pero aquí es mejor tarde que nunca", dijo Kennedy. "Nada compensará el costo terrible sufrido, pero al menos mostramos que no olvidamos", agregó en un comunicado.


 La acusación cerró su caso tras elevar el testimonio de un agente de la FBI en el KKK. Este lanzó en 1967 que Killen le había dicho, poco después de los crímenes, cómo habían caído los tres activistas y dónde fueron enterrados.


 Oscar Kenneth, hermano de Killen, declaró que el acusado estaba con su familia en la noche de la masacre. Dieciocho miembros del KKK, entre ellos Killen, fueron acusados en 1964. Siete fueron condenados por un jurado blanco y sentenciados en 1967 a prisión, por plazos de tres a 10 años.


 Sin embargo, el jurado no pudo alcanzar un veredicto en el caso de Killen, luego de que una de sus miembros dijera que "no podía condenar a un pastor". Así fue que Killen fue liberado. La acusación decidió reabrir el caso en 2004.


 Tras el cierre de los alegatos, el juez Marcus Gordon dio lugar a la deliberación del jurado. Dos horas y media luego, funcionarios de la corte dijeron que el panel había informado a Gordon que los 12 miembros (nueve blancos y tres negros) estaban "divididos seis contra seis".


 El magistrado ordenó que el jurado se mantuviera recluido en la noche del lunes y que volviera luego a la corte para seguir sus deliberaciones el martes.


 Rita Bender, viuda de Schwerner, dijo tras el veredicto de culpabilidad que es un "pasito" en el choque con la accidentada historia del sur de Estados Unidos. Expresó disgusto de que el jurado no admitió que estos fueron crímenes maliciosos. Y siguió: "Esto indica que aún hay gente, por desgracia, que elige mirar para el costado, que elige no ver la verdad".


 Bender agregó: "Todos sabemos que se cometieron muchos crímenes terribles. Hubo tantos asesinatos. Hubo tantas golpizas, tantos bombardeos..."


 La viuda dijo que Killen, y algunos de los policías condenados en 1967, no podían haber actuado solos. "El estado de Mississippi es cómplice de estos crímenes. Y eso tiene que ser destapado". Algunos miembros del KKK habían advertido antes del juicio que una condena "reabriría viejas heridas". (NA)