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A 23 años de un acontecimiento histórico

Aquella tarde del 2 de mayo de 1982 le tocaba a la Armada Argentina escribir una de las páginas más dolorosas de la historia naval. En el marco de la situación bélica comprendida por el conflicto de la Islas Malvinas con el Reino Unido de Gran Bretaña y en cumplimiento del plan de operaciones vigente en ese momento del conflicto del Atlántico Sur, el Crucero ARA "General Belgrano", comandado por el capitán de navío Héctor Elías Bonzo, recibió el impacto mortal de una salva de torpedos lanzados por el submarino nuclear HMS Conqueror.
Las vivencias contadas por el marino Eduardo Anselmo. (Agencia Punta Alta)


 Aquella tarde del 2 de mayo de 1982 le tocaba a la Armada Argentina escribir una de las páginas más dolorosas de la historia naval.


 En el marco de la situación bélica comprendida por el conflicto de la Islas Malvinas con el Reino Unido de Gran Bretaña y en cumplimiento del plan de operaciones vigente en ese momento del conflicto del Atlántico Sur, el Crucero ARA "General Belgrano", comandado por el capitán de navío Héctor Elías Bonzo, recibió el impacto mortal de una salva de torpedos lanzados por el submarino nuclear HMS Conqueror.


 Tras el impacto inicial, y efectuadas las operaciones de socorro y abandono de rigor de sus 1.093 tripulantes, el casco y la estructura sucumbieron en poco menos de una hora para hundirse en el fondo marino a 3.000 metros de profundidad. 323 marinos no regresaron a sus hogares... Desde ese momento la Armada Argentina porta un estigma indeleble.


 Al entonces teniente de navío Eduardo Daniel Anselmo, con treinta años de vida y uno de casado, le fue ordenado el relevo de su puesto en el Servicio de Análisis Operativos de Puerto Belgrano, y fue destinado al crucero dada su experiencia anterior en el buque. Le tocó vivir el momento más trascendental de su vida. El que nunca olvidará.

Trágica jornada. "Estaba apostado de guardia en la Central de Operaciones de Combate. Eran casi las 16 de un día gris, con mar picado y olas de 8 ó 10 metros de altura, con un frío muy intenso y visibilidad reducida. No alcanzábamos siquiera a divisar a los destructores que nos escoltaban a 5 km de distancia".




 "En ese momento el buque se sacudió violentamente. Nos quedamos a oscuras, sin energía eléctrica. Se produjo un tremendo silencio y nos impregnó un olor acre penetrante. No sabíamos a ciencia cierta qué ocurría. Casi sin solución de continuidad se produjo la segunda explosión y entonces nos dimos cuenta de que nos había impactado una salva de dos torpedos".


 "Acto seguido se intentó controlar los incendios. Todo el mundo procedió a socorrer a los heridos. El buque comenzó a inclinarse hacia babor en forma constante. El comandante ordenó abandonarlo. Teníamos la certeza de que no había ningún herido sin socorrer"


 "Con el buque escorado hacia babor, la mayoría de la gente lo abandonaba por esa banda porque era más fácil trasladar a los heridos y quemados. Algunos lo hicimos por estribor, que fue más dificultoso porque el oleaje era muy grande, había que descender por unos cabos del costado, arrojarse al agua y después abordar las balsas".


 "El buque siguió escorándose hasta acostarse sobre la superficie. Este movimiento hizo que las balsas de babor se alejaran unos 300 metros y las 4 ó 5 balsas a estribor quedaran encima suyo".


 "Comenzó a hundirse lentamente desde popa. Afloró la proa destrozada en el agua. Se empezó a formar un remolino y los que estábamos en la balsa nos tomamos de las manos, cerramos lo ojos y esperamos el momento final por la succión y el arrastre. En un último acto de grandeza, el crucero se fue lentamente hacia el fondo del mar sin arrastrarnos".


 "Por la cercanía sentíamos fuertes explosiones, seguramente debidas al contacto del agua helada con las calderas y las tuberías. Veíamos los chorros de vapor que emergían de la superficie del mar".


 "Comenzó entonces una larga y muy dura supervivencia. Eramos once personas en la balsa, que atamos con otras balsas. Se hizo rápidamente de noche. Tuvimos 29 horas de oscuridad. A la mañana siguiente, nos dimos cuenta de que estábamos solos. No divisábamos ninguna balsa en las cercanías. Se habían roto todas las amarras y después supimos que el fuerte viento había dispersado a las balsas en un radio de 300 kilómetros".


 "Estábamos muy cansados tras una vigilia permanente para mantener el techo levantado con nuestras espaldas, sacar el agua, siempre mojados y con los miembros entumecidos. No teníamos heridos. Aproximadamente a las 13 del día 3 nos sobrevoló un avión de exploración de la Armada. Esa fue una señal de un posible rescate".


 "No sabíamos si estábamos solos, si nuestra balsa había derivado más o menos del resto, si habíamos hecho bien las cosas hasta que finalmente, después de más de 30 horas, el aviso ARA "Gurruchaga" llegó a rescatarnos. Posiblemente no hubiésemos sobrevivido una noche más".


 "A bordo del aviso, que lleva una dotación normal de 40 personas, íbamos más de 360 rescatados. Primero nos quitamos las ropas mojadas, nos dieron mantas de abrigo, comimos y fuimos trasladados a Ushuaia donde nos chequearon médicamente. Ahí labraban las listas de sobrevivientes y de fallecidos. Pocas horas después fuimos trasladados en distintos vuelos a Puerto Belgrano".

Consecuencias y reflexiones. A 23 años de la histórica jornada el contralmirante Anselmo, primer sobreviviente y veterano de guerra que ejerce la función de Comandante de la Flota de Mar, reconoció su permanente respeto por todos los tripulantes.




 "Hoy es un día muy especial para la flota porque recordamos particularmente el legado recibido de los 323 marinos que no volvieron a sus hogares. Pero ese recuerdo es cotidiano y guía nuestro trabajo".


 Destacó que el entrenamiento fue vital para el salvataje y que debemos rescatar el profesionalismo de los tripulantes, el espíritu que había antes, durante y después del hecho. Estas situaciones límites impusieron un verdadero desafío. Se trató del primer hundimiento de un buque de guerra desde la II Guerra Mundial y uno de los pocos, sino el único, en el que se salvaron tantas vidas.


 A quienes perdieron un ser querido, Anselmo les reservó un mensaje especial. "La Armada los acompaña siempre en su dolor. Deben tener el orgullo de que un familiar querido que ya no tienen, entregó su vida por defender a la Patria. Ellos son un ejemplo para todos los argentinos y para las futuras generaciones", manifestó.


 Comentó que mantiene una gran relación con todos los veteranos de la guerra. En un reciente encuentro en Bahía Blanca tuvo la grata emoción de encontrar a un señor de la marina mercante que fue timonel del petrolero Puerto Rosales que abasteció de combustible en alta mar al crucero y a los buques de escolta, hasta el 1 de mayo inclusive.


 "Hoy tengo dos sentimientos. Uno de agradecimiento por haber podido participar de esa gesta, de haber luchado por la Patria, de haber compartido momentos con quienes hoy no están y por haber regresado. Y otro de esperanza porque las islas volverán a ser argentinas. Así lo avalan la historia, la jurisprudencia y los hechos", indicó.


 Reconoció no guardar rencores por sus entonces enemigos aunque admitió sentirse afectado por la desaparición del guardiamarina Emilio Torlaschi a quien despidió de la cubierta antes del abandono. El citado Torlaschi, junto a Gerardo Sevilla y Juan Aguirre, componen el trío de guardiamarinas fallecidos.


 "Las organizaciones de veteranos son finitas. Tienen un principio que fue la guerra y un fin que se iniciará cuando no estemos más. Tenemos la enorme responsabilidad de transmitir nuestra experiencia a las generaciones más jóvenes porque después será lo que lean en los libros. Nosotros estamos para contarlo. Somos parte de la historia y nuestra experiencia tiene un gran valor", reflexionó finalmente Anselmo.

Breve historial del Belgrano

-- El crucero General Belgrano, embarcación de la Clase Brooklyn fue construido en 1935 y botado en 1938 con el nombre de Phoenix.
-- 1941-45. Intervino en operaciones navales, aeronavales y anfibias en el Océano Pacífico en la II Guerra Mundial.
-- 1951. Fue comprado por el gobierno argentino junto a su gemelo denominado "9 de Julio".
-- 1968. Se efectuó el primer disparo de misiles antiaéreos Seacat.
-- 16/04/1982. Zarpó para el teatro de operaciones.
-- 19/04. En patrulla al noroeste de la Isla de los Estados.
-- 23/04. Un día en Ushuaia para reaprovisionamiento de combustible y munición.
-- 28/04. Se incorporaron dos destructores y un petrolero al grupo de tareas.
-- 01/05. Navegación con rumbo este en aproximación a la fuerza enemiga.
-- 02/05. Cambio de misión. Invirtió el rumbo en la madrugada, hacia un área de espera más al oeste.
-- 02/05, 16.00. Fue atacado por 2 torpedos lanzados por el submarino nuclear HMS Conqueror.
-- 02/05, 17.00. Se hundió a 3.000 metros de profundidad.
-- 03/05, 13.00. Se vistan las primeras balsas. Una hora después comenzó el rescate.
-- 05/05. Llegaron los sobrevivientes a Ushuaia.
-- 09/05. Finalizaron las tareas de búsqueda naval y aeronaval.