Bahía Blanca |

Bahía Blanca |

Bahía Blanca |

Diego Trotta, entre dos amores

"¿Gaseosa, jugo, café o mate?". Diego Trotta, zaguero o lateral de Olimpo, abrió las puertas de su departamento de par en par. De novio desde hace cuatro años con Wanda Misischia, con quien comparte todo, dio toda una primicia a este cronista al momento de prender el grabador. "Antes de fin de año nos casamos", dijeron a coro.


 "¿Gaseosa, jugo, café o mate?". Diego Trotta, zaguero o lateral de Olimpo, abrió las puertas de su departamento de par en par.


 De novio desde hace cuatro años con Wanda Misischia, con quien comparte todo, dio toda una primicia a este cronista al momento de prender el grabador.


 "Antes de fin de año nos casamos", dijeron a coro.


 Y la charla empezó por donde no estaba prevista, porque ellos quisieron hablar de algo distinto, de una historia de amor que es poco común o frecuente.


 "Nos vimos por primera vez en segundo año de la secundaria (Escuela Media Nº 6 de Ramos Mejía). Ibamos al mismo curso. Después, ella se pasó al turno tarde y nos empezamos a ver poco, pero el flechazo había quedado...", comentó, entre risas, el ex defensor de Vélez, quien se recibió de bachiller y, además, es fotógrafo profesional.


 "Quiero aclarar que en ese momento él estaba de novio con otra chica y picoteaba con algunas otras. Era terrible", recriminó Wanda, ahora más seria que al principio de la charla.


 Sin embargo, Diego la siguió: "Me gustaban muchas, pero no andaba con todas a la vez, ¡eh!...(risas)".


 "Mejor seguí con la historia que habías empezado", le aconsejó ella.


 "Cuando pasé a quinto, en Vélez empecé a entrenar a la mañana con el plantel de sexta división. Así que me tuve que cambiar a la tarde, pero esta vez no caí al aula de Wanda", recordó Diego.


 --Pero empezaron a verse otra vez, ¿o no?


 Wanda no lo dejó contestar: "sí, pero él seguía de novio con la misma chica, que era del colegio y lo tenía atrapado. Encima, cuando él se vino a la tarde, ella también lo hizo," contó.


 A él le tocó referirse al primer encontronazo serio, el que empezó con lo que son hoy.


 "Cuando terminamos el colegio, no la vi más. Ella había empezado a salir con alguien, por lo que yo lo único que podía hacer era mirarla o hablarle por teléfono, pero sólo eso. Después, el tiempo pasó..."


 --¿Y?


 --Me fui a Portugal, jugué una temporada entera y volví. Era junio de 2001, habían pasado cuatro año del egreso. Aunque nunca me olvidé de ella. Salí con unos amigos míos, fuimos a un pub y la vi. Me conoció igual pese a que yo tenía el pelo largo.


 Wanda aclaró un punto crucial.


 "Yo lo vi primero, y sentí lo mismo que la primera vez. Me seguía gustando, aunque no sabía que estaba en Portugal porque de fútbol nunca tuve ni idea. Jamás había preguntado ni averiguado nada sobre él, pero no lo había olvidado".


 --Diego, ¿qué pasó esa noche?


 --Quedamos en llamarnos y vernos, y al poco tiempo nos pusimos de novios.


 --La tuviste muy fácil...


 --Sí, casi ni luché...(risas). Había algo pendiente, y lo cumplimos. A ninguno de los dos le importó que habían pasado cuatro años.


 
Y como es él...



 --¿Cómo te definirías?


 --Soy una persona tranquila que trata de ubicarse siempre, que no quiere j... a nadie. Trato de llevarme bien con la gente, aunque reconozco que mi paciencia tiene un límite, y cuando la pierdo, me caliento bastante. Eso sí, para eso me tienen que molestar mucho.


 --Cuando te fastidiás, ¿lo hacés con vos mismo, con el que te hizo algo o con quien no tiene nada que ver?


 --Cuando me equivoco, soy el primero en pedir disculpas, aunque si es al revés, ahí me pongo medio loco... (risas).


 --¿Es decir que sos poco tolerante?


 --No. Tengo paciencia y pienso mucho antes de actuar.


 --¿Qué es lo que más te molesta?


 --Lo que yo no haría. Odio que no me sean frontales o que hablen de atrás. Tampoco voy con esas personas que hoy te dicen un discurso y mañana te lo cambian.


 --Y eso que te desenvolvés en un ambiente donde eso es moneda corriente...


 --Sí, es verdad. Por eso, si algo me molesta o no me gusta lo digo sin importarme el precio.


 --¿Tuviste problemas por ser siempre frontal?


 --Por suerte, no.


 --¿Al principio de una relación tampoco?


 --No. Cuando recién me conocen parezco parco por mi forma de ser, pero después se dan cuenta que nada que ver. Como soy tímido, me cuesta entrar en confianza.

Representantes que... ¿no lo son?




 --¿Quiénes pudren el ambiente futbolístico: los jugadores, los dirigentes o los hinchas?


 --Lo peor del fútbol es el entorno donde existen intereses económicos que nadie sabe como se manejan. Aparecen personas que no sirven para nada y no saben de fútbol, pero se acercan al ambiente para ganar plata y lo hacen a cualquier precio.


 --¿Te referís a los representantes?


 --A los que dicen ser representantes, porque no todos lo son. El fútbol genera tanto dinero que existe un grupo de gente que vive haciendo cosas que no son sanas para el deporte.


 --¿Los jugadores no tranzan con esas personas?


 --Algunos puede haber, aunque creo que los jugadores son los más sanos.


 --En Olimpo, ¿cómo está el grupo?


 --Bien, pese a que no todos son amigos de todos. Somos 25 profesionales y entre algunos hay mayor afinidad, pero en el plantel no existen problemas ni cosas raras.


 --Sin embargo, en los últimos días surgieron algunos rumores...


 --En el vestuario siempre está todo normal. Además, el equipo, dentro de la cancha, demostró que no hay diferencias, ni celos, ni envidias.


 --Vos, en un equipo, ¿les das más relevancia a la persona que al futbolista?


 --Sin dudas. Eso es lo que siempre termina quedando, juegues o no juegues. Además, para conseguir club o seguir progresando como profesional, entre técnicos, dirigentes y la misma gente, hablan del jugador como persona más allá de sus cualidades.


 --¿Con qué compañeros tenés más afinidad?


 --Con Páez, Diego Galván y Ariel Franco, aunque es por una cuestión de comodidad por los viajes a Buenos Aires. Cuando nos debemos ir o tenemos que volver, siempre lo hacemos juntos en alguno de los autos. Nos llevamos muy bien, pero no tengo problemas en relacionarme con los demás.

Todo por amor




 --¿Es difícil la vida de un futbolista?


 --No. Hacés lo que te gusta, lo disfrutás y, encima, cobrás. Por eso te bancás lo que te perdés, eso que hacen tus amigos y que vos no podés hacer. Yo no fui al viaje de fin de curso y me perdí montones de salidas, pero no me arrepiento.


 "Tampoco lo cambiaría si tengo la posibilidad de volver el tiempo atrás. Mi prioridad es el fútbol, y me hago plenamente responsable por mi carrera y por lo que me tocó vivir".


 --Wanda, ¿vos que opinás?


 --Lo acompaño adonde sea. No me molesta vivir un año en cada lado, lo tomo como un aprendizaje y aprovecho a conocer lugares, culturas y gente que, si no fuera por él, capaz que en mi vida hubiese conocido.


 "Lo que me duele son las afinidades que hago y que después tengo que dejar. A veces prefiero no conocer a nadie, hacer la mía, pero no puedo, soy muy sociable".


 --¿Qué dejaste por acompañar a Diego a Portugal?


 --Mi estudio de magisterio y mi familia, que no lo podía creer. No me importó nada, el amor fue más fuerte. Me fui feliz pese a que mis padres se quedaron llorando.


 --¿Volverías a irte al exterior?


 --Sí es con él, sí. No me gustaría irme de Bahía, donde la paso muy bien porque acá está todo cerca y se puede llevar una vida muy tranquila, muy distinta a la de Buenos Aires.


 
Lo pasado pisado



 --Diego, ¿por qué te fuiste de Vélez?


 --Porque pasaron algunas cosas que no me gustaron. Falcioni (Julio) era el técnico y al principio me tocó jugar algunos partidos, aunque después me relegó. Entonces fui y le pregunté si me iba a tener en sus planes, y me dijo que sí, que no había problemas. Pasaron tres meses y todo siguió igual, así que... Falcioni me defraudó, pero ya está, es un tema que quiero borrar de mi mente.


 --¿Te dieron el pase rápido?


 --No, tuve que esperar cuatro meses. Gustavo Costas estaba dirigiendo a Racing y me pidió, así que fui a entrenar.


 "El club había incorporado como refuerzos a Simionatto (Alejandro) y Cordone (Carlos), pero como Quiroz (Fernando) se rompió la rodilla, tuve la oportunidad de sumarme como tercera plaza. Sin embargo, la AFA no aceptó la lesión de `Teté' para no fijar un antecedente, por lo que quedé sin equipo".


 --¿Y qué hiciste?


 --Costas me planteó que aguantara seis meses, que en el otro torneo iba a ser el primer refuerzo, pero enseguida me salió lo de Portugal y, para no quedarme parado, acepté ir.


 --En ese fútbol estuviste tres temporadas, ¿por qué te volviste?


 --Había arreglado para renovar con el Atlético Valdevés por un año más, aunque en el último receso llegué a la Argentina, surgió lo de Olimpo y me hizo dudar, por muchas cosas.


 --¿Por qué?


 --Hacía mucho tiempo que no estaba en la Argentina. En Portugal estaba un poco perdido, porque en Europa, si no estás en una Liga importante, no sos nadie. Lo de Olimpo fue una apuesta, y pese a que lo pensé varias veces, ahora me doy cuenta que no me equivoqué.


 "El balance que hago desde que estoy en Bahía es más que positivo, por eso me gustaría seguir, al menos una temporada más. Estoy muy cómodo y, si me toca alejarme, voy a sentir mucha melancolía. Olimpo me abrió las puertas del fútbol argentino, de eso no me voy a olvidar nunca".

Una confusión de nunca acabar




 Diego Trotta está cansado con que lo confundan con el ex zaguero de Villa Mitre, el medanense de igual nombre y apellido que ahora juega en España.


 "Muchas veces me dijeron que soy él, pero no que nací en Bahía. Me preguntan: ¿vos jugaste en Villa Mitre? Varias veces tuve que aclarar el tema, pero son muchas casualidades juntas, como el nombre, el puesto y la edad.


 "Las únicas diferencias son que el es un año mayor y que tiene segundo nombre, pero entiendo la confusión de la gente.


 "Cuando un diario español me llamó a Portugal, me preguntó por el interés de Las Palmas; ahí me di cuenta que existía alguien con mi mismo nombre y apellido.


 "Además, los datos míos están mezclados con los de él, es un lío bárbaro".


 --¿Lo conocés?


 --No, pero me gustaría, además de decirle que por él tuve cada q... (risas). Es más, un amigo mío, Gustavo Pinto, está en Méjico y me llamó para decirme que allá juega con un ex compañero mío, Leonardo Lupino, quien estuvo en Villa Mitre en la "B" Nacional. Y como esas hay muchas...

Sergio Daniel Peyssé/"La Nueva Provincia"