Una luz verde para los hombres
Ya se está empleando, con éxito, un tipo de rayo láser a base de kriptón para la hierplacia benigna de próstata (HBP).
Se llama PVP (Photoselective Vaporization of the Prostate).
Es como si se removiera el tejido con cirugía, pero sin los efectos de una operación.
Los resultados son inmediatos.
"Con otras formas de ablación, había que esperar aproximadamente ocho semanas para comprobar la efectividad, porque el tejido, debido al calor intenso, aumentaba y luego desaparecía lentamente. Ahora se puede comprobar la efectividad prácticamente el mismo día", dice el doctor Francisco Carpio, cirujano urólogo afiliado al Kendall Regional Medical Center de Miami.
Según expresa el especialista, el PVP con láser verde es una terapia de calor que se practica de manera ambulatoria y dura una media hora.
El rayo láser, a la vez que vaporiza, coagula, de manera que no hay sangrado.
En muchas ocasiones el paciente se puede ir a su casa sin ninguna sonda o catéter y puede regresar a sus actividades normales.
Claro está que no debe hacer mucha fuerza por un período de dos semanas.
Inmediatamente después de la vaporización, si la persona al orinar tiene molestia, puede tomar un analgésico.
Se puede utilizar en pacientes anticoagulados o sea a quienes no se puede quitar su anticoagulante por algún problema de corazón.
Cualquier tipo de obstrucción prostática, como los síntomas obstructivos del cáncer, se pueden tratar efectivamente con este método, que generalmente se realiza con anestesia espinal.
Técnica no invasiva
"Los pacientes están muy satisfechos con este procedimiento", comentó el doctor Carpio.
Aclaró que si hay sospecha clínica de cáncer, se hace una biopsia antes del procedimiento.
El tratamiento estándar para la HBP es la cirugía, en la cual se remueve el tejido que ocasiona la obstrucción, algo que se está haciendo desde la década de 1930.
En los 80 se hacían más de 300.000 de estas cirugías por año en los Estados Unidos.
El uso indiscriminado de esta operación ocasionó muchas complicaciones en aquella época. Los pacientes sangraban y quedaban incontinentes.
Por eso surgieron alternativas modernas, menos invasivas, como la terapia de microondas (TUNA Therapy), que es la ablación transuretral de la próstata, en la cual se utiliza una radiofrecuencia con una temperatura muy alta. Tarda unos 20 minutos.
Hay otra similar que es la TMT.
El principio es el mismo: temperatura muy alta que causa necrosis y coagulación del tejido para que se encoja.
Otra alternativa fue el Indigo Láser, que es un tipo de rayo láser de contacto que también lleva una temperatura muy alta al tejido para calentarlo, de tal forma que la próstata se hincha. Después, el tejido se encoge por completo y el canal urinario puede quedar abierto otra vez.
"Sin embargo, la vaporización del tejido con el láser verde es superior a estos procedimientos", asegura el experto.
El problema de la hiperplacia benigna prostática es normal después de los 40 o 50 años y en ciertos casos no representa ningún problema para el paciente.
Cuando se convierte en una condición molesta o que produce complicaciones, como dificultad para orinar, necesidad de pujar para orinar o frecuencia urinaria, se trata inicialmente con medicamentos.
Disminuir el volumen prostático
En la década de 1980 se vio que los pacientes que tomaban bloqueadores Alfa para controlar la presión arterial (Terazosin y Doxazosin) orinaban mejor, así que vino la indicación para usarlos en la HBP.
El 90 por ciento de los pacientes toleraban bien esos medicamentos por varios años, los tejidos se relajaban evitando la obstrucción urinaria, pero la próstata seguía creciendo.
Esos medicamentos también relajan las arterias y algunos pacientes no los toleraban, porque les bajaban mucho la presión, se sentían cansados, el efecto secundario era peor.
En los últimos 10 años se desarrollaron otros medicamentos similares (Tamsulosin hydrochloride), pero que trabajan específicamente en la próstata.
Aunque sean selectivos, a ciertos pacientes les baja la presión y puede ocasionarles eyaculación retrógrada (no pueden eyacular hacia el exterior), algo muy común.
Entonces vino una tercera opción de medicamentos (Finasteride) que intentan disminuir el volumen del tejido prostático, trabajando a nivel hormonal.
Son inhibidores de una enzima que actúa en el tejido haciéndolo crecer.
"Estos podrían tener acción regresiva, no sólo para detener el crecimiento sino para reducir el que ya existe. Eso es algo que se está estudiando", dice.
El doctor Carpio explica que los medicamentos que no son selectivos para la próstata aún se prescriben mucho porque son más económicos.
Ese es un problema. Conviene que los pacientes se eduquen acerca de las mejores opciones farmacológicas que tienen a su disposición.
Lo que se recomienda ahora es combinar el bloqueador Alfa selectivo para la próstata con el inhibidor de crecimiento.
"Así se obtiene el mejor resultado, porque uno trabaja a corto plazo y el otro a largo plazo", sostuvo el profesional.
En los casos en que los medicamentos ya no son suficientes, la vaporización, las ablaciones o la cirugía es lo recomendable.
Dónde informarse
Para más información escriba a kendallinternationalcenter@hcahealthcare.com o visite la web: www.kendallmed.com