Mortensen y la violencia como parte del ser humano
BUENOS AIRES (Télam) -- El actor estadounidense Viggo Mortensen, quien se encuentra en Buenos Aires promocionando el estreno local de Una historia violenta, la última película de David Cronenberg, afirmó que "todos llevamos adentro la posibilidad de ser violentos".
La expresión respondió a una descripción del personaje que esta vez le tocó en suerte, y quien fuera la encarnadura de Aragorn para la saga de El Señor de los Anillos, señaló que el filme critica a la hipocresía que nos rodea.
"No únicamente en la sociedad estadounidense, sino que en todo el mundo, porque la violencia es un problema universal, algo que el hombre (civilizado o no) lleva como parte inherente de su ser", señaló en su castellano claro y fluido.
Mortensen se empeñó en la entrevista en dejar clara su íntima relación con la Argentina, donde vivió muchos años cuando era joven y su pasión por el club San Lorenzo de Almagro, del cual es hincha fanático.
Los colores azul y rojo de la camiseta del Ciclón aparece en una pulserita que lleva en su muñeca izquierda, en un pequeño escudo colgado de su cuello, una calcomanía pegada a un pequeño termo de metal y en la bombilla del mate que toma mientras conversa.
Su personaje en Una historia violenta es el de un hombre que se muda a un pequeño pueblo y forma una familia para escapar de un pasado de muerte, crimen y violencia que lo persigue y que, pese al tiempo transcurrido, vuelve a encontrarlo y a sacar de él su costado más oscuro y salvaje.
"Al parecer este hombre no es lo que vemos al principio de la película, pero al fin y al cabo nadie es lo que aparenta, porque todos escondemos algo en nuestro interior --sostuvo y añadió--: Todos ajustamos lo que mostramos de nosotros según las circunstancias que nos tocan vivir".
"El es un hombre que ha intentado encontrar otro camino para su vida. Ha luchado por rechazar la violencia como respuesta a los problemas que le llegan en la vida", dijo el actor, quien además se dedica a la poesía, la fotografía y la pintura.
"Esa actitud vale tanto para los espectadores como para los que gobiernan las naciones. El mensaje es que resulta posible cambiar de rumbo y hacer un esfuerzo para rechazar la violencia. Por esas y otras razones, para mí la película es en el fondo un cuento de amor", dijo.
Esa molesta verdad
En el filme de Cronenberg, que está basado en un cómic del mismo título, el personaje de Mortensen intenta huir de un pasado de violencia y arrastra en su caída a su mujer y dos hijos, quienes sacan a relucir, como consecuencia, el lado oscuro e irracional que llevan dentro.
"Lo más heroíco que hace este hombre es intentar evitar esa violencia y buscar otra forma de vivir".
Acerca del director de Rabia, La zona muerta, Pacto de amor, Festín desnudo y Crash --filmes en los que indagó en el costado siniestro y perverso de la sociedad--, Mortensen dijo que se trata de un director fuera de lo común, "un hombre muy inteligente al que siempre le gustó explorar lo raro que somos los seres humanos".
"Aunque el guión de la película no me gustaba demasiado, saber que él pensaba dirigirla me intrigó: Me preguntaba por qué quería hacerla. Creo que en manos de otro director hubiera sido un ejercicio superficial de ilustrar lo bien que se puede filmar la violencia", opinó.
"Sin embargo, como todas las buenas películas, ésta te permite hacerte muchas preguntas interiores, no sólo sobre la violencia, sino sobre la antiviolencia y sobre el amor", agregó el actor, quien destacó la forma de trabajar de Cronenberg: "siempre con humor y abierto a escuchar opiniones, en lugar de intentar imponer la suya".
Según su parecer, con las escenas de sexo de la película otro director hubiese hecho algo más obvio, bonito, seguro y menos personal.
"En cambio, tanto con el sexo como con la violencia, Cronenberg logró algo muy eficaz y directo, y sus imágenes molestan porque encierran demasiada verdad".
Mortensen calificó como muy buena su tarea junto con Ed Harris y William Hurt, quienes interpretan a dos mafiosos con los que su personaje guarda cuentas pendientes.
"Lo mejor fue que pudimos hablar mucho antes del rodaje sobre la relación que mantenían esos hombres", indicó.
El actor, quien hace poco se puso a las órdenes del español Agustín Díaz Llanes para protagonizar Alatriste --"la película de época más grande que se ha hecho en España"--, dijo que le gustaría trabajar alguna vez en la Argentina y que, pese a que ya recibió algunas propuestas, nunca pudo aceptarlas por falta de tiempo.