Amina, la Astronomía y otras singularidades
La suya representa una de las formas menos comunes de ser bahiense. Su padre es egipcio, su madre holandesa. Acentuando esa singularidad, hace poco el gobierno holandés le otorgó un importante premio en una ciencia que no se cultiva a la vuelta de cualquier esquina: Astronomía. Además lo recibió en plena juventud, cuando eso ocurre casi siempre al final de una larga carrera. Y le fue adjudicado por un aporte especialísimo: haber contribuido a detectar casos manifiestos de canibalismo. Un canibalismo que, a diferencia del acostumbrado, no lo promueven integrantes de la especie humana, sino que se desarrolla entre esos seres que nos miran cada noche con sus misteriosos y lejanos ojos: las estrellas. Lo cual ratifica que no todo goza de inmutable paz en el vasto universo, sino que los conflictos también cunden entre sus habitantes. Lo que se suma al hecho de que, según las estimaciones, allí habría estallado la primera bomba de la historia: el Big Bang.
Son aspectos que otorgan cierto matiz de excepcionalidad a la joven astrónoma bahiense Amina Helmi van der Maat.
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La Astronomía, que fue una ciencia cardinal en el antiguo Egipto, podría ser también parte de su herencia, pero su devoción le llegó por otro cauce.
--El primer contacto se produjo en 7º grado, cuando la maestra dedicó varias clases a hablarnos de Astronomía: las estaciones, los astros, el vocabulario relacionado con el cosmos. Me sorprendió que sin estar en el espacio pudiéramos conocerlo mediante el pensamiento, a través del análisis mental. Por ejemplo, el simple hecho de advertir que solo vemos una fase de la luna.
"Me atraía la Matemática, y la Naturaleza, tan compleja y tan rica, me deslumbraba. Ante un universo tan inmensamente grande, consideraba sorprendente que nosotros, tan inmensamente chicos, tratáramos de entenderlo.
"Crecí en un ambiente científico --mi padre era docente universitario-- y sentí mucho interés y curiosidad por la ciencia y la investigación.
"Creo que en la infancia ya estaba convencida de que eso era lo que yo quería estudiar. Mi vocación, que perduró durante el secundario, fue ratificada ni bien inicié la carrera en La Plata. Me sentí cómoda en esa comunidad científica".
Amina explica que la Astronomía se divide en teórica y observacional. Ella eligió la primera.
--Yo soy teórica. Rara vez voy a un telescopio. Prefiero abordar modelos, hacer desarrollos teóricos y resolver ecuaciones.
Tras recibirse en 1994, se casó con el astrónomo Mariano Méndez y comenzó su tesis sobre un complejo tema de Cosmología: Cómo se formó, cómo es y cómo evoluciona el universo.
En especial apuntaba a considerar la posibilidad de que existan más de cuatro dimensiones. Es decir, alguna otra que se sume a la del tiempo y las tres del espacio.
--Hay teorías que sostienen que existen cinco o hasta veinte dimensiones. Pero no las vemos, no las percibimos ni tenemos acceso a ellas, porque están demasiado compactadas. La existencia de otra dimensión tendría consecuencias significativas. Haría que variaran en el tiempo las constantes fundamentales, como la gravitatoria, la velocidad de la luz o la carga del electrón. Hay quienes están tratando de medir estas variaciones, aunque la brevedad de la existencia humana dificulta la evaluación.
"Mi marido consiguió una beca posdoctoral y yo obtuve de la fundación Zonta, de Estados Unidos, la beca Amelia Herhart, primera mujer piloto que cruzó el océano Atlántico y murió en su intento de hacer lo mismo en el Pacífico, motivo por el cual se otorga a mujeres que trabajan en ciencias aeroespaciales. Eso nos permitió trasladarnos a Holanda.
"Yo decidí hacer allí el doctorado, pero sobre un tema más accesible: La formación de nuestra Galaxia, la Vía Láctea".
Proceso al cielo y a sus alrededores
"Cuando uno mira hacia el cielo --dice Amina-- detecta ciertas zonas en las que se observan más estrellas que en otras. Una de esas zonas irradia una especie de intensa luz blanquecina: es la Vía Láctea, de ahí su nombre. La constituyen millones de estrellas que no podemos individualizar porque están muy lejos. Tiene la forma de un disco. Nosotros estamos metidos en ella y la contemplamos desde un costado.
"Las imágenes que nos llegan desde el universo provienen del pasado. La luz del sol tarda ocho minutos en alcanzar la Tierra. La de la estrella más cercana partió hace cuatro años.
"Si nos situamos en la extensión de nuestra galaxia, la luz que surgió del centro del sistema demora aproximadamente treinta mil años en llegar hasta nosotros. A medida que nos alejamos, la luz que percibimos nos va revelando con mayor precisión cómo era el universo en su juventud.
"Hay billones y billones de galaxias: la imagen que recibimos de algunas de ellas nos muestra cómo era el universo en su infancia, cuando tenía una décima parte de su actual edad, 14.000.000.000 de años. Y --más allá de nuestra galaxia--, podemos percibir una radiación de cuando el universo no pasaba los 300.000 años.
"En determinado momento se produjo una explosión: el Big Bang, que originó el universo y aparecieron las cuatro dimensiones juntas, que de acuerdo con la teoría de la relatividad no son independientes: las tres del espacio y el tiempo, tal como las concebimos hoy. La cosmología teórica se dedica especialmente a saber qué ocurrió en los primeros segundos o minutos de vida del universo".
De esta manera nos introducimos en la tarea que emprendió Amina para abordar su meritoria tesis doctoral en la Universidad de Leiden, la más antigua de Holanda, caracterizada por su larga tradición en Astronomía. La asistieron dos directores, uno en Leiden y otro en Alemania, por lo que tuvo que repartirse entre ambos países. Además recorrió numerosos institutos y laboratorios de Inglaterra y Estados Unidos.
A esta altura nos preguntamos si la ciencia pasó a ser para ella otra forma de creer. ¿Fue el sustituto de la religión de su infancia? Se lo planteamos:
--Mucha gente en el mundo de la ciencia es atea porque considera que la razón puede explicarlo todo --responde--. Yo soy creyente. Pero considero que los libros sagrados no deben ser interpretados literalmente, porque surgen contradicciones notorias. Yo siento que el universo es tan rico que da testimonio de Dios. No lo niega, sino que lo realza. Y Dios nos ha ofrecido, además, la capacidad de comprenderlo.
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Pero llegó la hora de analizar con más detalles lo aludido en el principio, el canibalismo espacial y su relación con la tesis de Amina. Ella lo explica así:
--Algunas teorías sostienen que las grandes galaxias se formaron a partir de la unión de galaxias más chicas. Es un proceso que viene ocurriendo desde el Big Bang hasta hoy. En el pasado, las galaxias eran más pequeñas, pero fueron interactuando y creciendo por acción gravitatoria. La fuerza de la gravedad es tan poderosa que terminaban uniéndose. Como si fuera un acto de canibalismo, las galaxias mayores se "comían" a las menores.
"El punto de partida de mi tesis fue ¿cómo podemos testear esta teoría?, ¿qué información nos queda de la difusión y el movimiento de las estrellas en nuestra galaxia, si es que se formó con el aporte de otras más chicas?
"El siguiente paso consistió en saber si en la Vía Láctea pueden detectarse estrellas procedentes de galaxias vecinas. Para eso consideré necesario determinar cuáles serían las características de las estrellas capturadas.
"Investigué en los catálogos estelares y encontré un grupo de trece estrellas que por sus características se deduce que no se formaron en nuestra galaxia, sino que pertenecen a los restos de una que fue canibalizada por la Vía Láctea.
"En la actualidad, la Vía Láctea está devorando a la pequeña galaxia llamada Sagitario".
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Lo más inquietante, para nosotros, --según el relato de la astrónoma--, podría ocurrir si la galaxia más próxima y del mismo tamaño, Andrómeda, chocara con la nuestra.
Es, probablemente, lo que habrá de suceder, y cuando suceda la colisión de los gigantes será el principal título de los diarios espaciales.
Pero no hay que preocuparse demasiado porque eso, días más días menos, ocurriría dentro de diez mil millones de años.
Y, nos explica Amina, no se producirá un choque tal cual lo concebimos en la pequeñez de la Tierra, "sino que en la inmensidad espacial se definirá como un cambio de distribución de las estrellas en el cielo. También surgirán muchas estrellas nuevas, de color azul y muy brillantes".
Uno podría preguntarse si en esa oportunidad existirá la posibilidad de que el sol embista alguna estrella de la otra galaxia. Amina responde con el siguiente ejemplo:
"La probabilidad es remota, similar a la de que dos mosquitos que avanzan por el Cañón del Colorado choquen entre sí".
"El último descubrimiento en materia de canibalismo cósmico lo proporciona --afirma la astrónoma bahiense-- Arturo. Es la estrella más brillante del hemisferio Norte y la cuarta más brillante del cielo. Desde aquí la vemos en invierno.
"En base a los estudios que compartimos con grupos de Canadá y Australia, sabemos ahora que procede de otra galaxia, como 'víctima' de la succión".
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Mientras permanecía en Holanda realizando esta actividad investigativa, Amina recibió un e-mail procedente de un espacio mucho más cercano.
Se lo enviaba la Fundación Christiaan Huygens, nombre de un científico holandés del siglo XVII, para comunicarle que le habían adjudicado el premio que otorga esa entidad, correspondiente al año 2004, según la evaluación efectuada por la Real Academia de Ciencias de Holanda. La propuesta había sido formulada, sin que ella lo supiera, por su director de tesis.
La ceremonia de entrega se realizó en la ciudad de Voorburg, de donde era Huygens, en una antigua iglesia conservada como edificio patrimonial. Hubo un almuerzo, conferencias y la ministro de Educación holandesa le entregó la estatuilla y los demás complementos de la distinción.
De todos los asistentes, la más emocionada fue su madre, quien viajó especialmente para participar del inolvidable momento.
En cuanto a Amina, regresará a Holanda junto con su esposo. Allí, en la Universidad de Groningen, la aguarda su desafío cósmico.
A través de sus antecedentes podría pensarse que es una joven seria, abismada en su búsqueda científica, pero la imagen que genera es todo lo contrario, la de una persona vital, sencilla, entusiasta.
Al margen del saber estrictamente científico, algunas definiciones suyas podrían irritar a los auspiciantes de ciertos conocimientos paralelos.
Descarta el tema ovni "porque en los planetas del sistema solar no están dadas las condiciones para que haya vida y todos los estudios efectuados sobre la percepción de estos objetos determinaron hasta ahora su origen terrestre". Aunque cree que debe haber vida en alguna de los tantos millones de galaxias que pueblan el universo.
En lo referente a las cartas astrales y el horóscopo, opina que no existe una base científica para su elaboración, sino que constituye una cuestión de fe. Además estima que los cálculos que se realizan para las definiciones no son correctos, por cuanto se basan en puntos de referencia que, al ser móviles, generan evaluaciones erróneas sobre la posición de los planetas con respecto a las constelaciones.
También considera una falta de lógica pensar que todas las personas que nacieron el mismo día o el mismo mes van a tener un destino o un condicionamiento similar.
Amina vive en Zwolle, una ciudad de 100.000 habitantes. El clima de la región es frío, llueve mucho y siempre está nublado. Durante el invierno los días son muy cortos. A las 4 de la tarde oscurece. En cambio, en verano los días largos la entusiasman para salir con su esposo en bicicleta a través de campos bucólicos y pueblitos repletos de imágenes y resonancias históricas. Holanda dispone de una red de bicisendas que permite recorrerla en toda su extensión mediante el sencillo vehículo de tracción a pedal, tan saludable para el organismo humano.
Aquel país le parece supermoderno y superorganizado. Hasta para ir al cine los holandeses se programan con anticipación y nadie decide hacer una visita a sus amigos sin previo acuerdo mutuo. Lo cual les otorga cierto aire frío y formal.
No obstante ser vanguardistas en liberalidad, y aunque cada uno hace --dentro de la legalidad-- lo que se le antoja, sin que nadie se sienta sorprendido, en lo concerniente a las ciencias los hombres aún mantienen su hegemonía. De allí que la sorpresa de Amina fuera mayor ante el reconocimiento recibido "a pesar de ser mujer". Detalle que destacó en el discurso de la recepción.
Sus padres viven en nuestra ciudad. Ella, cada vez que regresa, se reencuentra aquí y en La Plata con sus compañeras de la infancia y la juventud.
En cuanto a nuestro cielo, todo parece seguir igual. Aunque después de su tesis, nunca se sabe. O mejor dicho se sabe que pueden ocurrir grandes cambios, pero no vale la pena preocuparse porque llevarán su tiempo. Si los astros no disponen lo contrario.
Rubén Benítez/"La Nueva Provincia"