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La reacción tuvo su premio al final

El agónico cabezazo de Nicolás Finessi, en el minuto 44 del complemento, hizo justicia. Villa Mitre, que terminó con diez hombres y generó las mejores situaciones para empatarle 2-2 a Rosario mucho antes, salvó la vanguardia del certamen Oficial pese a que lleva seis fechas sin victorias. La escuadra de Alberto Boggio levantó considerablemente su nivel en la etapa final en coincidencia con el ingreso de Lucas López.


 El agónico cabezazo de Nicolás Finessi, en el minuto 44 del complemento, hizo justicia. Villa Mitre, que terminó con diez hombres y generó las mejores situaciones para empatarle 2-2 a Rosario mucho antes, salvó la vanguardia del certamen Oficial pese a que lleva seis fechas sin victorias.


 La escuadra de Alberto Boggio levantó considerablemente su nivel en la etapa final en coincidencia con el ingreso de Lucas López.


 La tarea del enganche fue fundamental para abrir los caminos hacia Juan Pablo Manganaro, juntarse con los delanteros y fabricar los espacios en ofensiva.


 También, claro, resultó clave la eficacia del mencionado Finessi, la gran figura de la tarde, quien, además de las dos conquistas, dispuso de otras chances para convertir.


 En la paciente búsqueda de la igualdad, los juveniles tricolores --varios de los titulares descansaron-- tuvieron la reacción necesaria para sobreponerse a las diferentes adversidades que les deparó el juego.


 Sobre el cierre del primer período, Claudio Apud no pudo aprovechar un penal que chocó contra las manos del arquero visitante y en el arranque de la segunda fracción sufrieron el 0-2 que parecía liquidar sus ilusiones.


 Rosario, por el contrario, no logró sostener la referida ventaja que transitoriamente establecieron Lucas Gamietea y Aníbal Zweedyk en dos pelotas detenidas.


 Con el transcurrir del trámite, sus individualidades acusaron el intenso trajín de la pretemporada para el Argentino "A" y, en un descuido, resignó unidades valiosísimas en el afán de zafar de la última colocación de la tabla.


 De todos modos, en la antesala del clásico de la semana próxima ante Sporting, su producción colectiva experimentó un repunte respecto de recientes presentaciones.


 Precisamente, los dirigidos por Roberto Canutti evidenciaron una adecuada presión en el cuarto de hora inicial. Con más decisión, se apoderaron del balón y desparramaron sus piezas por el terreno con el habitual esquema 3-4-1-2.


 Atrás hubo concentración para tomar a Iván Agudiak y Finessi y, en el medio, se notó predisposición para subir y bajar en bloque.


 Gabriel Ramos trajinó por la derecha, Horacio Schumacher dio una gran mano en la franja central, Aníbal Zweedyk mostró su movilidad en tres cuartos, Leonardo Melinger trabajó como extremo y Lucas Gamietea buscó con fuerza entre los zagueros.


 Villa Mitre, con el 4-3-1-2 de siempre, progresó en cuentagotas especialmente en los momentos que Diego Escudero entró en contacto con el útil. Apud y Héctor Pinto no gravitaron y salvo un envío de Finessi que atajó Manganaro, las llegadas escasearon.


 A los 16, Rodrigo Martínez desvió en el ángulo un testazo del salteño Ramos y, del córner posterior, Gamietea facturó con remate alto luego de acomodarla con el pecho.


 Desde entonces, el local se adelantó, pero sin hallar profundidad. Rosario se plantó con orden y salió rápidamente con los carrileros.


 A los 41, Escudero recibió al borde del área, se sacó de encima un par de marcas y cayó por una falta. Mauro Giannini, que estaba muy cerca, sancionó erróneamente la pena máxima porque la acción se produjo unos 30 centímetros afuera del cuadro mayor.


 Lo ejecutó Apud y Manganaro, arrojándose a su derecha, frenó el disparo en gran forma.


 Cuando volvieron del descanso, Rosario pegó otra vez en frío. Zweedyk lanzó un tiro libre desde la izquierda que describió una parábola y se coló por el palo más lejano sin que nadie consiguiese desviarla.


 Villa Mitre no bajó los brazos y, con Lucas López en la cancha, se animó a jugar y a arrinconar a su rival.


 El diminuto volante desniveló en sus intervenciones y participó de la maniobra que significó el descuento de Finessi, a los 6, con un latigazo cruzado e inalcanzable para "Manga".


 Los de la casaca francesa ya sentían por esos pasajes la merma física producto de la exigente labor semanal que desembocará en el 12 de septiembre venidero cuando debute en la tercera categoría del fútbol nacional.


 La "Villa", con un ritmo superior, "Luquitas" inspirado, Escudero asociándose en el toque y la dupla Agudiak-Finessi más activa, provocó reiteradas zozobras para la valla puntaltense.


 Manganaro atrapó un centro rasante y peligroso, Agudiak sacudió la parte exterior de la red y el propio número "9" estrelló un frentazo en el horizontal.


 Pasado el asedio, Alejandro López Rueda reemplazó a Melinger para aguantar el esférico, Gamietea y Zweedyk obligaron cada vez que encararon, Ramos --desperdició la posibilidad del triunfo en el adicional-- conservó su ida y vuelta y Schumacher aportó temperamento.


 Boggio probó con otros cambios (Emanuel Monforte por Raúl Mazza y Esteban Angelini por Rodrigo Pérez) y Finessi dilapidó una nítida ocasión al calzarla por arriba de cara a la portería.


 Al rato expulsaron a Claudio Ithurrart por "atender" a López Rueda y cuando Rosario, reforzado por la experiencia de José Luis Quijano, amenazaba con explotar los huecos libres, Lucas López mandó una pelota llovida que aterrizó en la cabeza de Finessi.


 El pibe "empardó" las cifras con el tiempo reglamentario casi cumplido y aferró a su equipo a la cima del campeonato, por ahora sin compañías.

Néstor Eduardo Avila/"La Nueva Provincia"