Grandinetti y Torres en "El juego de Arcibel"
BUENOS AIRES (Télam) -- Tras haber protagonizado el último filme de Pedro Almodóvar, Hable con ella, Darío Grandinetti ahora vuelve, junto a Diego Torres, con la ambiciosa coproducción El juego de Arcibel, octava película del argentino Alberto Lecchi, que se estrenará el jueves en los cines porteños.
En esta realización, Grandinetti, quien ya había trabajado con Lecchi en El dedo en la llaga (1996) y Operación Fangio (1999), compone a Alegría Arcibel, un periodista del inventado país de Miranda que escribe sobre ajedrez, crea crucigramas y redacta horóscopos.
Hasta que un día, por un error de diagramación de su diario, es acusado de subversivo y encarcelado como preso político.
Privado de su libertad por la dictadura que impera en Miranda, Arcibel mata el tiempo creando juegos de azar, hasta que uno de ellos es asimilado intensamente por un joven preso marginal (Pablo, a cargo de Diego Torres), que al escapar de la cárcel lo lleva a la práctica y así cambia la historia del país.
"Es maravilloso hacer la revolución aunque sea en el cine y, con filmar dos películas que hablan de estas cosas por año, ya no realizaría ninguna otra labor en mi vida porque haciendo este cine me siento mucho más útil como actor y como persona", destacó Grandinetti al analizar su personaje.
La coproducción se combinó entre la Argentina, España, Chile, Cuba y Méjico, y otros actores son los españoles Juan Echanove, Juan Diego y Rebeca Cobos, los cubanos Vladimir Cruz y Enrique Quiñones, y el chileno Alejandro Trejo.
El elenco de la película que se rodó en San Luis, Villa Mercedes, Buenos Aires y Valparaíso, se completa con Gabriel Rovito, Vando Villamil y Lourdes Abalo.
De regreso a la trama de El juego de Arcibel, Grandinetti subrayó que le encantó el guión --de Daniel García Molt y el propio realizador-- cuando lo leyó, y lo juzgó "una historia hermosa y con un personaje muy rico".
"Compongo a un viejo egoísta que no le importa nada. Pero la película también muestra que se puede y, además, habla de ciertos íconos que aparecen en el imaginario popular y a los que se sobrevalora", añadió.
Metido de lleno en la problemática que rodea a la criatura que le tocó animar, relató que hubo un acuerdo con Alberto (Lecchi) para que Arcibel fuera tomando más conciencia de lo que va haciendo y profundizara la ambivalencia que ya se olfateaba en el guión.
Sobre esa participación en la génesis de Arcibel, Grandinetti señaló que, aunque le fascina que lo dirijan, "soy muy metido y lo hago con la responsabilidad que debe asumir aquel que toma parte de un proyecto colectivo que depende de la opinión y del trabajo de muchos. Y yo soy uno de esos muchos".
Capaz de profundizar en esa ingerencia positiva en torno al proceso de un rodaje, indicó que no tiene "ganas de ser director", pero contó que el responsable de fotografía Hugo Colace y su psicóloga coinciden en que algún día tendrá a cargo una dirección.