Bahía Blanca | Martes, 24 de marzo

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Las mujeres jóvenes, las más golpeadas por el desempleo

Según cifras oficiales, la tasa de paro femenino en la franja etaria por debajo de los 30 años sufre con particular virulencia la carencia de opciones laborales en nuestra ciudad. Francisco Rinaldi / [email protected]
La necesidad de empleo, entre las mujeres, es notoria. En el cuarto trimestre de 2014, el 25,6 por ciento carecía de una ocupación remunerada.

En tiempos en que la igualdad de género no debería ser siquiera materia de discusión, el mercado laboral bahiense muestra su cara más hostil a las mujeres menores de 30 años. Así, con una tasa de desocupación altísima, las jóvenes de la ciudad sufren con mucha mayor dureza la falta de oportunidades laborales, de acuerdo con cifras oficiales.

Datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del polémico Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) para la ciudad, arrojaron, en el cuarto trimestre del año pasado, que el 25,6 por ciento de las mujeres carecía de una ocupación remunerada, cifra que superaba en casi 10 puntos porcentuales a la media país (16,1%) y en más de 14 puntos porcentuales al porcentaje de desempleados varones bahienses de la misma franja etaria (11,4%).

Más: la tasa de paro femenino “sub-30” excede en 14,8 puntos porcentuales a todo el porcentaje medio de desempleadas de Bahía Blanca, cifrada en 10,8% para el INDEC.

“Existen dos grandes grupos vulnerables en lo que a empleo local se refiere: las mujeres y los jóvenes”, resumió el sociólogo e investigador de la UNS, Ricardo Esandi.

Un informe de la economista y docente de la misma Casa de Altos Estudios, Valentina Viego agregó otro dato interesante: cuando la actividad económica se ralentiza, y, por ende, los empleos empiezan a escasear, el “efecto desaliento”, responsable de que dejen de buscar activamente una ocupación paga, parece adelantarse en el caso de las mujeres.

Lo anterior se refleja en que la tasa de actividad -porcentaje de personas con empleo o, que de no tenerlo, se hallan en plena pesquisa laboral- tiende a estancarse para las mujeres antes que para los hombres.

“Cuando los empleos escasean, en la mujer también se adelanta el desaliento y pasan a engrosar las filas de la inactividad. Esto puede enmascarar situaciones de desempleo que no se reflejan en los indicadores”, advierte Viego. De esta forma, la tasa femenina podría incluso hasta ser mayor, ya que la misma estaría siendo subestimada.

¿Por qué las mujeres?

Una estructura productiva perimida, donde las mayores oportunidades de empleo vienen del comercio y sin una estrategia clara en materia de desarrollo local explican una parte no menor del problema, aunque también hay una notoria influencia de cuestiones culturales.

“Las mujeres están empleadas en sectores con mayor informalidad laboral (servicio doméstico y comercio), y se sabe que los primeros despidos ocurren en empleos no registrados. En tanto, en aquellos sectores con más estabilidad laboral (como la enseñanza) no han aumentado los puestos de trabajo; las vacantes se generan por licencias, jubilaciones o renuncias”, explicó Viego.

Acotó que el deterioro del nivel de actividad y del empleo es parcialmente compensado por ocupaciones en actividades refugio (venta ambulante o en puestos móviles y despensas), con mayor inestabilidad y precariedad laboral y menores ingresos.

“La venta callejera explica en Bahía Blanca el 4% de los empleos a los que acceden las mujeres, porcentaje que duplica el total de empleos que genera esta actividad”, señaló la docente.

"Hay razones culturales, pero todavía hay quienes piensan que la mujer se tiene que quedar en su casa, realizando tareas domésticas y cuidando a sus hijos, dejando de lado la posibilidad de compartir las tareas con los hombres y acceder a un empleo”, advirtió Esandi.