Con la sangre en el ojo y un puñal en el corazón

“Si Tiro se salva del descenso, los que hablaron sin saber se van a tener que morder la lengua”

16/10/2021 | 06:30 |

Antes que empiece el torneo Oficial de la Liga del Sur, el aurivioleta era el candidato al que muchos le apuntaron para irse a la B, pero hoy, a tres fechas para el final del tramo regular de la competencia, el equipo del Polígono se encunetra quinto en las posiciones y con otro objetivo en mente. “Si ganamos este sábado (por hoy), ya nos podríamos poner a pensar en el cuadrangular”, deslizó el DT Fabían Tuya.

 

Fotos: Emmanuel Briane y Archivo La Nueva.

Por Sergio Daniel Peyssé / peche1503@hotmail.com

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   Y lo enderezó nomás. Después de una rueda completa sin ganar, con 4 puntos sobre 21 posibles y escuchando por todos lados que muchos ya lo condenaban a un descenso seguro, Tiro resurgió sobre sus propias ruinas, le encontró sentido a la competencia que estaba afrontando después de ir a contramano de su propio destino y hoy respira con altruismo y un resentimiento indisimulable en el quinto puesto del torneo Oficial de la Liga del sur.

   En la segunda ronda, el aurivioleta ganó tres cotejos seguidos y el sábado que pasó igualó con Sporting 1-1, sacándole 5 unidades al colista Rosario Puerto Belgrano cuando quedan 9 en juego, contando la fecha que se lleva a cabo esta tarde, por supuesto.

   “Ganando este sábado (por hoy) ya estaríamos en condiciones de ponernos a pensar en el cuadrangular”, se animó a decir el DT tirense Fabián Tuya, con muchas ganas de que llegue la salvación para “cerrarle la boca a aquellos que opinan sin saber, a esos detractores que antes de que empiece el campeonato se animaron a asegurar que Tiro era el candidato a irse a la B”.

   Si antes de que se ponga en marcha la competencia, TF era el apuntado para descender, usted se puede imaginar lo que fue el “taladro” en toda la rueda inicial, donde los dirigidos por el entrenador puntaltense obtuvieron 4 empates en 7 programaciones, teniendo que soportar ser el último en la tabla, a dos puntos de Villa Mitre y Bella Vista y a 4 de Rosario, “rivales directos” en ese momento pero que ya no lo son.

   —El ambiente hizo ruido, no se puede negar, el “Tiro se va” se replicó después de la pobre campaña que hicieron en los primeros 7 cotejos del certamen. ¿Cómo lo tomaste y que pensás ahora?

   —Siempre traté de aislarme de los comentarios, porque si le das bolilla a todo es imposible trabajar en paz y salir adelante en el momento que más presión tenés. Asumí en Tiro sabiendo que era el candidato de muchos para perder la categoría, sobre todo porque los demás equipos se habían reforzado y nosotros solo pudimos acercar a algunos refuerzos días antes de que empiece el torneo.

   “Me hice cargo sobre la fecha de inicio del Oficial, enterado de que Tiro había empezado más tarde a entrenar porque, a causa de la pandemia, le había extendido la licencia a todos sus jugadores. No me encontré con el mejor panorama, es cierto, pero me comprometí con el proyecto y le manifesté a los dirigentes que lo que podía llegar a pasar iba a ser solo responsabilidad mía. Y no aflojé más allá de los resultados adversos y esa falta de confianza en nosotros mismos que todos veíamos pero que no sabíamos como revertir”.

   —La dirigencia te “bancó” en épocas donde los entrenadores siempre son los fusibles de las malas campañas y los cambios de técnicos son cada vez más prematuros.

   —Sí, eso es cierto, pero no sé que hubiese pasado con gente en la cancha, con presiones y exigencias que te arrastran a tomar decisiones que no querés pero que llegan a un punto donde ya no las podés controlar. Tuve la suerte de no percibir, tras una derrota o un mal partido, esa disconformidad del hincha en las tribunas, si es que la hubo claro.

   “Igualmente, como equipo estábamos tranquilos por el trabajo a consciencia que veníamos haciendo. Siempre creíamos que el despegue iba a aparecer en el momento de ganar un partido, tal como aconteció. Llevamos 5 sin perder y hoy te puedo adelantar que estamos equilibrados en todos los aspectos, con la confianza y el entusiasmo que no tuvimos en esa rueda inicial para el olvido”, recalcó el ex Director de Delegaciones (renunció en marzo de este año después de un accidente de tránsito) y actual empleado de planta de PAMI.

   “Te digo más, es la primera vez que dirigiendo a un equipo saco 4 puntos sobre 21 posibles”, se sinceró el ex orientador de Pacífico (2008-2010), Sporting (2011), Comercial (2012-2013), Rosario (2014) y Lineirs (2015).

   —¿En que aspectos podés fundamentar el cambio radical del equipo, que de las últimas 15 unidades recogió 11, con 8 goles a favor y apenas 2 en contra en ese lapso?

   —Veía que todos los partidos los empatábamos o los perdíamos por detalles; nos sentíamos cerca de ganar pero en la cancha no eramos más que el rival y nadie nos dio motivos como para regalarnos los tres puntos. Salvo con Huracán, que nos venció bien 2-0 en la quinta fecha, los demás fueron todos compromisos parejos, que tal vez podríamos haber ganado más allá de que nunca lo merecimos.

   “Después de cada traspié nos íbamos con un sabor amargo y una sensación extraña, sabíamos que nos faltaba un plus para atrevernos a ganar y ni siquiera eramos autocríticos para reconocer que no merecíamos estar en el último lugar de la tabla. Pero la vergüenza y el desprestigio tienen un límite”.

   —Una respuesta sin casete.

   —No merecimos ganar ninguno de los partidos de la primera rueda, incluso podríamos haber perdido alguno de los cuatro que empatamos. Estábamos bien, nos convencíamos de eso, pero deportivamente no estábamos a la altura de una victoria, y por eso sufrimos como condenados en cada presentación.

   “El choque con Liniers (fecha 6) fue clave para darnos cuenta de que no éramos lo que queríamos ser. Ellos se quedaron con un jugador menos a los 20 minutos del segundo tiempo, y a partir de ahí, sabiendo que teníamos uno más, no pasamos la mitad de la cancha, dejando que el rival se nos venga encima y nos gane sobre la hora”.

   —Estaban en caída libre.

   —Nos veníamos a pique, pero no hay mal que por bien no venga. Después de Liniers llegó el turno de Bella Vista, que se puso en ventaja y tuvo la chance, con un penal, de irse 2-0 arriba en un momento cumbre del partido, cuando iba casi media hora del complemento. Arias atajó el penal y conseguimos empatar, y noté que la imagen del equipo fue bastante distinta a la de los cotejos anteriores. Era otra actitud y habíamos fortalecido el ánimo, pero seguíamos acomplejados con ciertas cuestiones que nos mantenían preocupados.

   —¿Como cuáles?

   —El día previo a las elecciones, a las PASO (Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias), jugamos un partido contra La Armonía, y ahí nos dimos cuenta que habíamos tocado fondo, que estábamos besando la lona como un boxeador indefenso y sin reacción.

   “La Armonía no solo nos superó futbolísticamente, también nos dio un baile terrible. Perdimos 4-1, pero pudo haber sido peor. Dimos lástima, fue vergonzoso; estábamos peor de lo que creíamos. Terminaba la primera rueda y arrancaba la segunda... Era renovarnos o dejarnos morir”.

   “Teníamos que enfrentar a Rosario, sabíamos como jugaba y de que manera lastimarlo, pero el peor rival que teníamos éramos nosotros mismos. Decidimos hacer varios cambios, sobre todo en lo mental y en lo táctico. Apostamos al ingreso de algunos chicos del club, hubo otra energía y el equipo resucitó. Jugamos a buen nivel y le ganamos con justicia y autoridad a un adversario (1-0) que nunca se dio por vencido”.

   —El triunfo tan esperado.

   —Ahí nos dimos cuenta que podíamos, que teníamos que dejar de ver fantasmas, que la mejoría dependía de nuestra confianza. Y después vinieron el 4-0 a Villa Mitre, el 1-0 ante Olimpo y el 1-1 con Sporting. Si me vas a preguntar si es nuestro mejor momento en el campeonato, con orgullo te digo que sí.

   Y aclaró: “Tiro llegó a ese partido con Rosario estando 5 puntos abajo, y hoy estamos 5 puntos arriba de ellos. En tres semanas ganamos tres partidos seguidos y nos ubicamos en un lugar de la tabla que muy pocos, por no decir nadie, pudieron llegar a imaginar”.

   Hubo un cotejo que Tiro ganó a los 47 minutos del segundo tiempo (1-0 a Olimpo) y otro que logró empatar a los 49 de la fracción complementaria (1-1 con Sporting).

   —Cinco puntos de las brasas...

   —Y a Olimpo, en la primera rueda, le igualamos 3-3 a un minuto del final. Eso demuestra que tenemos un equipo dinámico, muy bien preparado en lo físico, que ataca todo el partido y que ante la desventaja no se da por vencido. El Profe (Mariano Scoppettuolo) es un profesional de lujo y el cuerpo técnico (Hernán Rosell es el ayudante de campo, Gastón Adrover es el segundo PF y Francisco Taboada es el entrenador de arqueros) fue clave para sostener a este plantel en su peor momento.

   “Muchas veces me desesperaba por conseguir una victoria, quería ganar por ellos, para que no se desanimen. Sufrí bastante, pero a su vez mantenía viva la sensación de que en algún momento algo iba a pasar y esto se iba a revertir. Estuvimos muy complicados, el panorama nos hizo temblar, pero si trabajás y te dedicás, a la corta o a la larga lo que tanto esperás termina llegando”.

 

Y si no le tienen fe...

   “Los jugadores se dieron cuenta de que había que cambiar, que como estaban no se podía seguir. Fortalecieron el alma y potenciaron la actitud. Estábamos haciendo todo mal y por hache o por be no podíamos ganar. La presión del descenso nos carcomía el cerebro y era necesario dar un golpe de timón, ser un equipo más guerrero dentro y fuera de la cancha”, sostuvo “Fabi”, quien a nivel local consiguió un ascenso con Pacífico (2009) y un título Oficial con Liniers (2015).

   —¿Cómo hiciste para motivar a un equipo pinchado, mal herido, en la lona?

   —Había que ganar un partido para que los jugadores se den cuenta de que no éramos menos que nadie, que ser candidatos al descenso era parte del folclore de este fútbol donde muchos opinan sin saber, pero que eso que decían de nosotros no se nos tenía que hacer carne, no podíamos colgarnos ese cartelito nosotros mismos.

   “Que nos hayan dado de candidatos a irnos a la B en todos lados, en la Liga, en la verdulería de la esquina, en un café del centro o donde sea, nos fortaleció como grupo y eso lo quiero destacar. En Tiro el plantel es muy unido, está comprometido y en situaciones adversas pusieron la cabeza todos juntos, nadie se quiso salvar solo y no existieron los subgrupos, las diferencias o los resquemores. Por como se llevan entre sí, sabía que con un triunfo iba a cambiar todo, que esa buena onda colectiva iba a a ser el plus de este plantel. En eso tiene mucho que ver el empuje y la predisposición de los más grandes, y me refiero a Mancinelli, Santiago Fernández, Mondelo y Lucanera”.

   —Cuando esquives el descenso definitivamente, ¿hacemos otra nota? Seguramente vas a tener mucho por decir...

   —Ufff... Primero hay que salvarse, después que se atajen...(risas). Hubo una infinidad de detractores que hablaron sin saber, pero ¿qué querés?, los globos y los boludos no se acaban nunca y están en todos los cumpleaños. Nunca me tocó pelear el descenso, es insufrible, durísimo... Estuvimos una rueda sin ganar y yo me sentía más responsable que cualquiera en la pobre campaña que veníamos desarrollando.

   “No me afecta lo que cada uno pueda decir, por ahí me duele que los que opinan despectivamente no me tuvieron ni un poquito de confianza, porque el `Tiro se va´ lo escuché antes y también después de que yo asumiera. Si nos salvamos, tengo la respuesta para todos ellos, pero tiempo al tiempo. Muchos de los que aseguraban que Tiro se iba a ir al descenso por ahí se equivocan y se van a tener que morder la lengua por un tiempo largo. Son muchos, peor saben poco de fútbol. No se puede ser técnico y armar un equipo desde una mesa de un café y mirando pasar al mundo por la ventana”.

   “En el ambiente de la Liga hay muchos que hablan sin saber y es fácil desprestigiar a alguien. Por ahí todos recurrimos en ese error, pero sufrís y te incomoda cuando lo vivís en carne propia. Tuve una carrera en la cual mal no me fue, aunque a veces hay que escuchar comentarios absurdos y fuera de lugar que te llaman la atención, sobre todo si sabés de donde vienen.

   “Ya está, me enfoco en lo deportivo: con tres puntos más estaríamos prácticamente salvados, porque obligaríamos a Rosario a conseguir los 9 que quedan en juego”.

   El 3 de diciembre de 2015 Liniers perdió 2-0 con Villa Mitre por el cruce –revancha-- de cuartos de final del torneo Federal B y ese había sido el último partido oficial de Tuya como DT, hasta su vuelta en 2021, casi seis años después.

   —¿Qué pasó en todo ese tiempo que estuviste sin dirigir?

   —Decidí dedicarme más de lleno a la política. Ocupé un cargo en el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación (articulador regional), y como tenía que viajar constantemente a la zona y a Buenos Aires, no me podía comprometer con un equipo, ni siquiera en una Liga amateur. Cumplí con esa función durante tres años, renuncié y en 2019 asumí como Director de Delegaciones en el municipio local.

   “Al estar acá y al tener más tiempo libre, aproveché para ver y disfrutar más de este deporte que me apasiona tanto, así que me empezó a picar el bichito de dirigir otra vez. Nunca había dicho que no quería dirigir más, pero me tenían que volver las ganas y las horas libres como para poder pensar en ser entrenador otra vez. Cuando renuncié como Director de Delegaciones (el mismo día que sufrió un accidente automovilístico), apareció la propuesta de Tiro y volví al ruedo que tanto extrañaba”.

   “En esos casi seis años recibí ofertas de distintos equipos, pero no era el momento de retornar; tenía la cabeza ocupada en otras cuestiones”.

 

Un choque, una renuncia y un auto que pasó a chatarra

   “El director general de Delegaciones, Fabián Tuya, sufrió esta madrugada un accidente con su vehículo, donde no hubo que lamentar heridos, y luego se negó a realizar el test de alcoholemia. según consta en el acta labrada por un inspector municipal”.

   “Ocurrió hoy, pasada la medianoche, en calle Salta 136, cuando Tuya perdió el control de su automóvil Peugeot 208, se subió a la vereda e impactó contra una vivienda”.

   Noticia textual publicada en La Nueva., el 13 de marzo de este año.

   —Nunca hiciste declaraciones sobre ese hecho, pero yo siento la obligación de preguntarte: ¿qué pasó?

   --Nada, fue un accidente, se me cruzó algo, pegué el volantazo y terminé arriba de la vereda. Me acuerdo de todo, iba para mi casa, más no puedo decir...

   —¿Ibas alcoholizado?

   —No.

   “El inspector de tránsito labró el acta, me sacaron la licencia de conducir, no pude manejar por seis meses y ahora la acabo de recuperar. Hice los cursos correspondientes de seguridad vial y pagué mi error como cualquier ciudadano”.

   —Pero, ¿por qué renunciaste a tu cargo como Director de Delegaciones?

   —Lo hice el mismo día del choque para no tener que escuchar a la gente hablando tantas pavadas.

   —Bien, ¿cómo está papá Guillermo (vive en Buenos Aires)?

   —Dentro de todo bien; tiene sus días. En 2018 tuvo un síncope cardíaco, lo cual lo imposibilitó de manejarse por si mismo en la calle. Entonces, cuando yo voy, lo llevo al hipódromo, su hobby más atrapante, y también a ver a su Excursionistas querido (en la Primera C). Está ahí, ni bien ni mal, estable, pero con ánimo, que es lo importante. En mayo del año que viene cumple 80.

   —En títulos, ¿lo vas a alcanzar en algún momento?

   —Nooo, imposible. Mi papá tuvo otro recorrido, dirigió a Excursionistas, a Deportivo Armenio, en Nicaragua, tiene varios logros y una etapa exitosa en el fútbol del ascenso. Acá, en la Liga del Sur, consiguió un solo campeonato: Rosario, 2001.

   —En algo no lo vas a poder igualar nunca, y sabés a que me refiero.

   —Sí, él le ganó a Boca y a River dirigiendo a Armenio (Fabián enfrentó al Millonario de Marcelo Gallarado por Copa Argentina y perdió 2-0). A River fue 3-2 con goles de Raúl Wensel, y a Boquita 1-0 con tanto de la “Fiera” Maciel. Con Armenio ascendió de la C a la B y de ahí a la A, todo en forma continuada. También fue ayudante de José Omar Pastoriza en Independiente. Mi “viejo” la vivió toda, por eso yo no me puedo ni comparar con él.

   El recuerdo que le quedó a Fabián, cuando enfrentó al Millonario de Marcelo Gallardo por Copa Argentina, el 3 de junio de 2015. Fue derrota 2-0.

   “Un partido que no me voy a olvidar jamás, por lo que se vivió antes, durante y después de ese viaje a Formosa”, describió.

 

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