Bahía Blanca |

Bahía Blanca |

Bahía Blanca |

¿Quo vadis soja argentina? Los nuevos paradigmas que se suman al debate

Se concluye que el negocio atraviesa un cambio estructural profundo, desde el auge de los biocombustibles hasta el desafío de recuperar la competitividad global.

La soja argentina tiene muchos desafíos por delante. / Fotos: Prensa Acsoja 2026

La mayoría de los especialistas en el tema agrícola convocados en el Seminario  Acsoja 2026 realizado en la Bolsa de Comercio de Rosario, que naturalmente se convirtió en el epicentro de un debate profundo sobre el futuro de la cadena, coincidieron en que el negocio atraviesa un cambio estructural profundo.

¿De qué se trata? En que está definido por la demanda de aceites para energía, una reconfiguración de la demanda china y la necesidad de reformas internas (para que la Argentina no pierda el tren frente a sus competidores).

En tal sentido, María Sol Arcidiácono, de Hedgepoint Global Markets, explicó que el mercado mundial ha dejado atrás los esquemas de las últimas dos décadas.

La irrupción de los biocombustibles ha transformado al aceite de soja en un activo estratégico, elevando su valor relativo y mejorando los márgenes de molienda a nivel global.

“Estamos frente a un cambio estructural. La molienda sigue creciendo y, aun así, los stocks de aceite continúan ajustados. Eso sostiene un nivel de precios superior al que conocíamos hasta hace pocos años", detalló.

Sin embargo, advirtió que mientras los Estados Unidos sumó 10 millones de toneladas de capacidad de molienda en tres años, la industria argentina permanece estancada hace una década.

Respecto al gigante asiático, Arcidiácono subrayó un giro en su estrategia de abastecimiento: “China ya no siente que se va a quedar sin soja. Compra cuando los márgenes le cierran y cuando el precio le conviene”. Según la analista, los elevados stocks acumulados le permiten actuar como un comprador oportunista y no compulsivo como antes.

María Sol Arcidiácono.

En el plano nacional, el economista Javier Treboux (FyO) analizó por qué la comercialización de la actual cosecha —estimada en 50 millones de toneladas— es la más lenta de los últimos diez años. A mitad de año, el nivel de ventas con precio fijado apenas alcanza el 26 %, ocho puntos por debajo del promedio histórico.

Treboux identificó una causa netamente estratégica. “La principal razón es financiera: este año los productores lograron generar liquidez comercializando trigo, maíz y girasol, por lo que no necesitaron desprenderse rápidamente de la soja”, sostuvo.

No obstante, señaló que el anuncio oficial de una reducción gradual de los derechos de exportación ha comenzado a despejar la incertidumbre y podría dinamizar las ventas en el segundo semestre.

Javier Treboux.

Por otro lado, la industria enfrenta una presión externa inédita. Treboux advirtió que, al procesar más soja para su propio biodiésel, los Estados Unidos está volcando excedentes masivos de harina al mercado mundial, compitiendo directamente con la exportación argentina.

Además, mencionó complicaciones recientes por la detección de eventos HB4 en cargamentos destinados a la Unión Europea, lo que afectó los embarques de harina hacia ese bloque.

Posición de la industria aceitera

Otros referentes coincidieron —también en Acsoja 2026— en que la Argentina cuenta con una industria de procesamiento de clase mundial, pero advirtieron que necesita profundizar las mejoras en competitividad, avanzar con una nueva ley de biocombustibles y generar condiciones estables para atraer inversiones.

Así entonces, desde las principales empresas agroexportadoras se analizaron los desafíos que enfrenta la cadena sojera, donde participaron Alfonso Romero (COFCO), Fernando Correa (LDC) y Luis Fontán (AGD), con la moderación de Julio Calzada, de la Bolsa de Cereales de Rosario.

Los ejecutivos debatieron sobre la competitividad del complejo sojero, el proyecto de ley de biocombustibles, el posible cierre del mercado europeo al biodiésel argentino y las oportunidades para fortalecer el agregado de valor en la Argentina.

Alfonso Romero.

Respecto de la competitividad, los representantes de la industria coincidieron en que el país comenzó a recuperar condiciones para volver a competir y recuperar terreno con Brasil y los Estados Unidos, que en los últimos años expandieron fuertemente su capacidad de molienda impulsados por políticas de promoción de los biocombustibles.

No obstante, advirtieron que aún quedan reformas pendientes para aprovechar plenamente el potencial de la cadena. En ese sentido, Alfonso Romero destacó que durante el último año comenzaron a alinearse las políticas públicas con las necesidades del sector privado y consideró que ese cambio ya empieza a reflejarse en nuevas inversiones.

Además, valoró el cronograma de reducción gradual de los derechos de exportación por brindar previsibilidad, aunque remarcó que el principal desafío sigue siendo mejorar la rentabilidad del productor.

“Cuando el primer eslabón de la cadena es competitivo, el resto de la industria encuentra las condiciones para invertir, incorporar tecnología y generar más valor agregado”, afirmó Romero.

También señaló que la disponibilidad de gas competitivo, las obras de infraestructura y el desarrollo de la hidrovía serán determinantes para fortalecer la posición de la industria argentina.

Los empresarios coincidieron —además— en la necesidad de profundizar la reducción de los derechos de exportación sobre la soja y sus derivados, preservar el diferencial arancelario que favorece la industrialización, avanzar con obras de infraestructura y consolidar herramientas de diferenciación como la sustentabilidad, la trazabilidad y las certificaciones de calidad.

En ese marco, destacaron a VISEC, la plataforma de trazabilidad impulsada por la cadena sojera argentina para demostrar el cumplimiento de los estándares ambientales y de sustentabilidad exigidos por (principalmente) la Unión Europea, como un modelo para fortalecer la competitividad del sector.

Herramientas para la cadena

En uno de los paneles de Acsoja 2026, el gerente de A3 Mercados, Iván Dalonso, aportó las eventuales soluciones ofrece para acompañar la comercialización, la cobertura de riesgos y el financiamiento de la cadena agroindustrial. Entre ellas destacó:

—Futuros y opciones: permiten cubrirse frente a las variaciones de precios y planificar la comercialización de los granos.

—Entrega de mercaderías: mecanismo para concretar la entrega física de granos a través del mercado, con sistemas que buscan hacer más eficiente la operatoria.

—Registro OTC (Over The Counter): posibilita replicar operaciones de futuros mediante contratos bilaterales, sin que el productor deba administrar garantías o diferencias diarias.

—Registro de warrants: crea una base de consulta sobre warrants para facilitar el acceso al crédito y mejorar las condiciones de financiamiento con mercadería como garantía.

—Emisiones primarias: acceso al mercado de capitales mediante obligaciones negociables y fideicomisos financieros para financiar proyectos de empresas del sector agropecuario.

—Centro de Estadísticas y Market Data: plataforma gratuita con precios, series históricas, operaciones y datos de mercado para análisis y toma de decisiones.

—A3 Live: nuevo visor simplificado con precios e información de mercado en tiempo real, pensado para pantallas en empresas, bolsas, universidades y medios de comunicación.

—Participación de nuevos operadores: iniciativas para incorporar inversores ajenos al agro y ampliar la liquidez del mercado de futuros.

Algo más que una oportunidad para agregar valor

Otro de los ejes de los paneles de Acsoja 2026 fue el debate legislativo sobre una nueva ley de biocombustibles.

Los referentes respaldaron un esquema que incentive las inversiones y promueva una mayor competencia, al considerar que elevar el corte obligatorio de biodiésel permitiría incrementar la industrialización de la soja, sustituir importaciones de gasoil, mejorar el precio que recibe el productor y acompañar una tendencia que ya impulsan los principales países productores.

Sobre este punto, Luis Fontán recordó que la industria aceitera invirtió hace más de una década miles de millones de dólares para desarrollar un moderno complejo de producción de biodiésel y otros derivados de alto valor agregado, como glicerina de calidad farmacéutica.

Luis Fontán.

Sin embargo, advirtió que gran parte de esa capacidad permanece ociosa por la ausencia de un marco regulatorio que impulse el consumo interno y por las barreras comerciales que enfrentan las exportaciones argentinas.

“Tenemos plantas de escala mundial, con altísima eficiencia tecnológica, que hoy trabajan por debajo de su potencial”, sostuvo.

En el panel se afirmó que la Argentina dispone de una de las industrias de procesamiento de soja más eficientes del mundo y que conserva ventajas competitivas construidas durante décadas de inversiones. Y que, ahora, el desafío pasará por consolidar un marco de reglas estables que incentive nuevas inversiones, promueva el agregado de valor y acompañe las crecientes exigencias internacionales en materia de sustentabilidad.

Fernando Correa.

Fernando Correa sostuvo —por su parte— que el país reúne condiciones difíciles de igualar, con un complejo industrial y portuario concentrado en el Gran Rosario, productores altamente eficientes y una ubicación estratégica para abastecer los mercados internacionales.

Sin embargo, advirtió que el fuerte crecimiento de la capacidad de molienda en Brasil y los Estados Unidos obliga a recuperar competitividad para sostener el liderazgo argentino.

“Cuando la cadena deja de tener viento de frente demuestra el potencial que tiene. Si logramos eliminar los sobrecostos que hoy limitan nuestra competitividad, la industria argentina está en condiciones de competir de igual a igual con cualquier actor del mundo", aseguró Correa.