Discusiones compartidas
La columna política del corresponsal de La Nueva. en la capital de la provincia.
La administración bonaerense no deja pasar un día sin apuntar contra el Gobierno libertario, al advertir que la provincia de Buenos Aires atraviesa una “grave crisis de recursos” como consecuencia del recorte de fondos nacionales y una recuperación económica que no logra reflejar sus números “más optimistas” en la vida cotidiana.
Pero así también, la inmensa mayoría de los intendentes municipales atraviesan uno de los momentos financieros más delicados de los últimos años, fundamentalmente por la caída de los recursos tanto de “origen nacional como bonaerense” frente al deterioro social y sanitario.
Lentamente, como en cámara lenta, la crisis sanitaria en la Provincia se va convirtiendo en un nuevo frente de conflicto político con el Gobierno nacional.
Así como el Gobierno libertario continúa sin dar respuestas concretas mientras el deterioro del sistema sanitario se profundiza, en el espíritu gubernamental bonaerense sobrevolaba la búsqueda de un encuentro con actores municipales que pudiese derivar en un frente común capaz de presionar a Nación y visibilizar políticamente el impacto de un ajuste que pone a los hospitales municipales en situación límite.
Pero no todos los alcaldes comunales llegaron hasta La Plata sólo para escuchar diagnósticos ministeriales de la crisis sanitaria como único tema en discusión desde una tribuna ampliada en el Salón Dorado de calle 6, sino también buscar instalar sus propios reclamos vinculados a deudas, la caída de la coparticipación y el cuestionado funcionamiento de la obra social estatal IOMA, ante las múltiples quejas de afiliados por el recorte de prestaciones como vienen cuestionando desde el radicalismo y el PRO desde hace tiempo.
Si bien ante el complejo escenario, los intendentes respaldaron las críticas al Gobierno nacional por el impacto del ajuste económico sobre el sistema sanitario, lo cierto es que el abordaje del tema vuelve a generar fisuras en el peronismo K donde también le exigen respuestas a la gestión bonaerense planteando la necesidad de reasignar recursos con criterios de prioridad social ante una demanda territorial cada día más progresiva.
“Comida, balas y remedios no pueden faltar”, aseguran que se le escuchó decir a un cacique del oficialismo que atiende el mostrador de un poderoso municipio del Gran Buenos Aires. La metafórica afirmación estuvo acompañada de una oscura caracterización de la coyuntura económica social más el faltante de medicamentos e insumos hospitalarios lo que genera una} mayor demanda en los centros públicos de salud.
A la estructural crisis económica financiera y de inseguridad ciudadana, la tropa legislativa del cristinismo empuja sumarle las dificultades sanitarias y alimenticias buscando marcar la agenda del Ejecutivo provincial. “La propuesta apunta a priorizar el funcionamiento sanitario por encima de cualquier gasto que no sea urgente”, sugieren.
“Desde que asumió el Gobierno libertario no sólo interrumpió más de mil obras de infraestructura en territorio bonaerense, sino que además nos quiere someter a una asfixia económica cuando nos quitan recursos que les corresponden a los contribuyentes de la PBA”, se quejan ministros de Kicillof.
A ese escenario se suma otra inquietante preocupación: la posibilidad de que la administración bonaerense pierda capacidad de respuesta frente al deterioro económico y social. En distintos municipios ya advierten demoras en obras públicas, recortes en programas provinciales y una creciente dependencia de los recursos discrecionales que maneja la Gobernación.
Aunque en el entorno gubernamental de Kicillof sostienen que el feroz ajuste impulsado por Milei condiciona toda la gestión bonaerense, no pocos alcaldes municipales empiezan a reclamar mayor presencia territorial en momentos donde la demanda social se profundiza en el poblado Conurbano sino también en ciudades del interior.
“Ante eso le volvemos a decir al presidente Milei que tiene que cambiar el rumbo de la economía, porque si no la gente lo va a cambiar a él el año que viene en las elecciones”, le advirtió sin sutilezas el ministro de Gobierno kicillofista, Carlos Bianco, casi poniéndole “fecha de vencimiento” al Gobierno libertario para el 2027.
La tensión entre la gestión y su todavía tímida proyección presidencial amenaza con convertirse en uno de los principales desafíos políticos que deberá administrar el Gobernador con una castigada caja económica doméstica y una interna abierta en el universo del kirchnerismo peronista.
Naturalmente el contexto político partidario incluye la prematura carrera por la sucesión en la Gobernación durante el año que viene y por otro lado refleja que la tensión entre “La Cámpora” que responde a la expresidenta Cristina de Kirchner y algunos ministros de Kicillof, está menos oculta que nunca.
En rigor, la opinión pública está interesada y ocupada por “cuánto tiempo más llevará” superar la crisis económica y social agravada por el controvertido plan del Gobierno libertario que, por la “agenda política” vinculada con el incómodo desgaste político que atraviesa la Casa Rosada, especialmente tras la causa judicial que investiga la evolución patrimonial del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y las internas dentro del oficialismo violeta.
En ese contexto y para conmemorar el 25 de mayo, los libertarios ya programaron un “Cabildo Abierto por la Libertad”, con actos simultáneos frente a los Concejos Deliberantes de cada distrito bonaerense.
Por supuesto, tampoco despierta interés social los distintos capítulos de la interminable serie que tiene como argumento las diferencias políticas domésticas entre un par de ministros y referentes distritales del kicillofismo y contra el kirchnerismo duro vinculado con “La Cámpora”, y que contiene la marcha peronista como música de fondo.