Dr. Guillermo Abramson: “La foto también muestra como las ciudades desperdician luz sin ningún beneficio”
La fotografía tomada a 10 mil kilómetros permite identificar a Bahía Blanca entre otras ciudades del continente
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
“Aproveché el feriado de semana santa y me puse a analizar con atención a la fotografía que dio a conocer la NASA, tomada por el comandante de la nave Orión, Reid Wiseman”.
De esta manera, casi como un entretenimiento, el doctor en Física y profesor del Instituto Balseiro, Guillermo Abramson, identificó a algunas ciudades del continente sudamericano, incluida Bahía Blanca, un punto de luz casi insignificante frente al abismo sin fin del universo.
En contacto con La Nueva., Abramson mencionó que la fotografía fue tomada a 10 mil kilómetros de distancia, a las 00:27:34 del día 3 (21:27 del día 2, hora argentina) y si bien explica que las ciudades iluminadas se ven desde todos los satélites artificiales, este caso resulta inédito por haber sido tomada por una persona, cámara en mano.
“Es además poco habitual ver una fotografía tomada de noche, es algo que favorece para que se vean estas ciudades”, agrega.
“Podemos ver el desierto del Sahara y la península ibérica, Sudamérica tras las nubes a la derecha, la delgada atmósfera que nos mantiene vivos, y auroras (en verde) en ambas regiones polares. Se ven también estrellas, algo inusual en fotos desde el espacio, que en general muestran el lado diurno. Esta foto, de noche, permitió capturar tanto el planeta como las estrellas de fondo”, explicó.
Más luz
Consultado sobre la magnitud de la iluminación urbana de las ciudades, Abramson aprovecha para llamar la atención sobre un uso que no siempre es el más adecuado y eficiente.
“Las ciudades desperdician muchísima luz (= dinero) iluminando hacia arriba, lo cual no produce ningún beneficio a la población y sí en cambio genera muchos perjuicios: en la salud, en la fauna, en la observación del cielo, y en un gasto innecesario”.
En relación a quienes cuestionan estos viajes espaciales atento a su elevadísimo costo, el científico destacó la importancia de los mismos.
“Me da mucha alegría que se retome la exploración de la Luna, especialmente en colaboración internacional, y mucho más que se lo haga para establecerse. La Luna es crucial para la exploración del sistema solar, por sus recursos y su gravedad. Además, se podrá hacer mucha ciencia”, indica.
Menciones al margen: una flota que enceguece y una causa perdida
No pasa desapercibida la mancha lumínica que Abramson identificó al sur de nuestra ciudad. “Más que la luz de las ciudades me impresiona la luz de la flota pesquera en la milla 201 del mar argentino. No es algo menor”, indica.
Por último, Abramson tuvo su respuesta a la pregunta sobre porqué se renuevan los comentarios que sugieren que la llegada del hombre a la Luna fue un fraude, que nunca ocurrió.
“No lo sé. Los que lo vivimos no podemos entenderlo. Es una estupidez del tipo del terraplanismo, o que la Luna es hueca, o que las palomas son drones espías. Yo ya no lucho contra eso, es una causa perdida”, menciona.
Personal
Guillermo Abramson tiene 56 años y es licenciado y doctor en Física, Instituto Balseiro, Universidad Nacional de Cuyo y Comisión Nacional de Energía Atómica, Bariloche, Argentina.
Egresado del colegio nacional de Buenos Aires se mudó a Bariloche para completar la carrera, Es investigador científico (CONICET), del Centro Atómico Bariloche y profesor del Instituto Balseiro.