Las huellas del agua: comienzan a reparar esquinas críticas
Con una inversión superior a los 500 millones de pesos, el municipio pone en marcha una nueva etapa del plan vial de obras para recomponer cruces deteriorados. El desafío es revertir años de desgaste agravados por el temporal de marzo de 2025.
La postal que dejó la inundación de marzo de 2025 en Bahía Blanca todavía persiste en muchas calles: pavimentos fisurados, baches profundos y esquinas críticas que dificultan la circulación.
En ese contexto, el municipio busca dar una señal concreta de recuperación con el inicio de una nueva etapa del plan vial, que contempla la reparación de 32 intersecciones en distintos puntos de la ciudad.
La intervención, ya licitada y con un presupuesto oficial de 510 millones de pesos, apunta a uno de los sectores más sensibles del entramado urbano: los cruces de calles, donde el deterioro suele ser más acelerado por la carga de tránsito y, en este caso, por el impacto del agua acumulada durante el temporal.
Según se informó, los trabajos comenzarán en los próximos días y tendrán un plazo de ejecución de alrededor de un mes.
La obra fue dividida en dos paquetes que abarcan distintos sectores de la ciudad.
El primero, con un presupuesto oficial de 247 millones de pesos, incluye 16 intersecciones, entre ellas Sixto Laspiur y Güiraldes; Castelli y Di Sarli; Mallea y Ayacucho; Vieytes y Ugarte; Blandengues y Pampa Central; Mendoza y Jujuy; Don Bosco y Roca; Paraná y Avellaneda; Rondeau y Líbano; Rondeau y Artigas; Coronel Vidal y Río Negro; Coronel Vidal y Saavedra Lamas; Jorge Moore y Pedro Pico; Jorge Moore y Neuquén; Falcón y Undiano; y Teniente Farías y Undiano.
El segundo paquete, con un presupuesto de 263 millones de pesos, completa la intervención con otras 16 esquinas: Rafael Obligado y Luna; Rafael Obligado y Mansilla; Malharro y Patagones; Tres Sargentos y Salliqueló; Necochea y Gambartes; Garibaldi y Chiclana; Misioneros y Caseros; Saavedra y Cabo Farina; Saavedra y Esmeralda; Alberdi y Cacique Venancio; Alberdi y Cramer; Emilio Rosas y Ecuador; Nueva Provincia y Ecuador; Tierra del Fuego y Ecuador; México y Emilio Rosas; Río Negro y Paunero; y 12 de Octubre y Sarmiento.
En ambos casos participaron las mismas tres empresas oferentes, resultando las propuestas más bajas las de Rimsol para el primer grupo y Carreteras 2000 para el segundo.
“Avanzamos con obras clave para recuperar y fortalecer la infraestructura afectada por la inundación. Con acciones concretas en distintos puntos de la ciudad, Seguimos trabajando para mejorar la infraestructura urbana, la transitabilidad y la seguridad vial”, señaló el intendente Federico Susbielles.
Si bien las obras forman parte de un plan general de mejora de infraestructura, el contexto no es menor. La inundación de marzo de 2025 aceleró el deterioro de una red vial que ya arrastraba problemas de mantenimiento y envejecimiento.
El agua filtrada en grietas y fisuras debilitó capas internas del pavimento, provocando hundimientos, desprendimientos y baches de mayor profundidad.
En ese sentido, la intervención no es sólo correctiva, sino también preventiva: busca evitar que el daño avance hacia la base estructural de las calles.
El dato de fondo refuerza la urgencia: hoy, el 62 % de las casi 13 mil cuadras de la ciudad son de tierra, y del total pavimentado, una gran parte presenta signos de desgaste por el paso del tiempo, el tránsito pesado y las condiciones climáticas.
Cómo se reparan
Las tareas previstas combinan dos tipos de intervención clave: bacheo profundo y reencarpetado asfáltico. En los sectores más comprometidos, se removerá el material deteriorado hasta alcanzar una base firme, que será reconstruida antes de aplicar una nueva capa.
El proceso incluye:
--Extracción del pavimento dañado
--Relleno de baches en el mismo día de su apertura
--Fresado de la superficie existente (3 cm)
--Colocación de una nueva carpeta asfáltica de 4 cm
Uno de los puntos críticos será el cumplimiento de los tiempos técnicos: entre el fresado y la colocación del nuevo asfalto no podrán pasar más de 72 horas, para evitar problemas de adherencia y garantizar la durabilidad de la obra.
En total, se intervendrán más de 11.700 metros cuadrados de superficie, con la utilización de unas 21 toneladas de asfalto.
Más que un parche
Especialistas coinciden en que este tipo de trabajos, si están bien ejecutados, no sólo solucionan problemas inmediatos sino que pueden extender significativamente la vida útil del pavimento. Un reencarpetado adecuado puede sumar hasta 20 años de durabilidad, siempre que esté acompañado por mantenimiento periódico.
En una ciudad donde el desgaste es constante —por tránsito, variaciones térmicas y falta de conservación sostenida—, este tipo de intervenciones aparece como una herramienta clave para evitar obras más costosas a futuro.
El inicio de estas obras marca un paso necesario en la recuperación post inundación, pero también vuelve a poner sobre la mesa un debate más amplio: el estado estructural de la red vial y la necesidad de políticas sostenidas en el tiempo.
La emergencia hídrica expuso fragilidades que ya existían. Ahora, el desafío será que la reconstrucción no se limite a respuestas puntuales, sino que forme parte de una estrategia integral que combine mantenimiento, inversión y planificación urbana.
Por lo pronto, el municipio apuesta a recuperar transitabilidad en puntos críticos. En una ciudad donde cada lluvia vuelve a poner a prueba el asfalto, reparar las esquinas también es, en parte, reconstruir la normalidad.