Un paseo que exige orden y control
Un espacio público que se convierte en otra cosa por culpa de unos pocos inadaptados
A 30 años de su inauguración, el bautizado Paseo de las Esculturas –sobre calle Fuerte Argentino, entre Casanova y Sarmiento-- sigue siendo un espacio con drásticas contradicciones.
Por un lado, desde el punto de vista de su uso recreativo, para caminantes, jóvenes y paseantes, ha sido una de las intervenciones más favorables en cuanto a habilitación de un espacio público.
Uno de los pocos tramos del entubado del arroyo Napostá reconvertido de manera adecuada, con una propuesta renovadora, un paseo lineal que ha servido además de inspiración y modelo para otros posteriores que han surgido en el tiempo.
Su emplazamiento ha generado una comunicación entre los barrios y ha potenciado las márgenes del arroyo Napostá que quedó a cielo abierto, en comunicación con el parque de Mayo y la posterior continuidad con el Paseo del Mujer y con la Carrindanga.
Es un lugar que además ha sumado el arte, a partir de diez obras producto de un simposio nacional de escultura monumental, resueltas con rezago ferroviario, lo cual es también una referencia a uno de los componentes claves de nuestro desarrollo como ciudad.
Plantea además lo interesante de generar esa tipología de recorrido, que alienta la caminata, enlaza puntos y pone en valor franjas de terreno de otro modo condenadas al desuso y el abandono.
La contracara del Paseo es, sin embargo, el pésimo uso del lugar que hace cientos de personas que con una total falta de respeto y sentido común lo invaden con sus motos, en una insólita “competencia” de ruidos, con práctica de picadas, circulando por las sendas peatonales y teniendo conductas inadecuadas y hasta ilegales.
A eso se suman quienes ponen la música a un altísimo volumen, a cualquier hora del día, en una afectación directa a los vecinos y trastocando el sentido del lugar.
Sin dudas es necesario poner punto final a ese mal uso, actuar con firmeza, infraccionando comportamientos indebidos, secuestrando vehículos, sancionando a quienes generan ruidos molestos. No es admisible a esta altura que el desubicado de unos pocos pueda más que el bienestar de todos