Un verdadero creador

Mario Iaquinandi: el poeta bohemio, a 30 años de su muerte

5/7/2020 | 06:30 |

Desarrolló una amplia actividad teatral, como actor y director y fue uno fundador del Teatro Libre Los Independientes.

José Valle (*) / Especial para "La Nueva."

   Una de las actividades que más me llamó la atención al arribar a la ciudad, fue la tarea del Salón de Arte Mario Iaquinandi, caso único en el país donde un grupo de amigos mantienen viva la vida y la obra de un artista, fomentando además la cultura de una ciudad. Con el tiempo conocí en profundidad a sus gestores, Mariel Estrada y Antonio Germani, dos laburantes de la cultura, honestos, frontales, amplios y de gran “cuore” .

   Este Salón vio la luz el 31 de agosto de 1990, cumpliendo así el último deseo del poeta y compositor bahiense Mario Ianquinandi, quien cerrara sus ojos poco tiempo antes. Su afán era crear un espacio que aglutinara la expresión artística de escritores que tuvieran allí un territorio para hacer conocer la riqueza en palabras, de sus textos.

   Sus amigos, encabezados por los incansables Mariel y Antonio, tomaron la posta de este sueño y formaron entonces un lugar que alberga desde hace 30 años a poetas, músicos, bailarines, actores y artistas plásticos que dan forma mensualmente a un espectáculo coronado por la fiel concurrencia de un público que colma el auditorio del Consejo Profesional de Ciencias Económicas, en Moreno 219, los últimos sábados de cada mes, de abril a noviembre. 

   En sus albores, el Salón funcionó en la trastienda de la librería “Pampa-Mar” y luego lo hizo por dos años en el Salón Rosa del Hotel Muñiz, hasta recalar finalmente en el cálido albergue de la actualidad.

   La reconocida locutora Mariel Estrada asegura que Iaquinandi fue su hermano de la vida: “Siempre digo que Mario Iaquinandi me dio en cinco meses lo que cantidad de gente no supo ofrecerme en años, porque a través de nuestra amistad se fogoneó el proyecto que luego se convertiría en el salón.

   Alcanzó una tarde, a contarnos su anhelo de armar un café literario en donde se aglutinaran varias artes junto con la literatura, y que recorriera espacios públicos de Bahía Blanca. Me indicó que, en ese proyecto, yo sería su heredera, con el apoyo incondicional de Antonio”.

   Mario Iaquinandi había nacido en Bahía Blanca el 14 marzo 1937.

   En su ciudad natal cursó estudios primarios y secundarios y se recibió de profesor Superior de Música.

   Desde muy joven realizó varios programas de radio. Incursionó con éxito como redactor creativo en agencias de publicidad y desarrolló una amplia actividad teatral, como actor y director. Fue uno de los fundadores del Teatro Libre Los Independientes.

   A mediados de la década de 1960 decidió radicarse en Buenos Aires, donde llevó una vida bohemia, pintoresca y con una fuerte vinculación con el periodismo y la creación artística y literaria.

   Se destacó como cuentista, algunas de sus principales obras: Buenos Aires así, cuentos; Memorias y fundamentos del Ángel, crónica poética basada en la serie musical del Ángel y el Diablo, de Astor Piazzolla; Para entender Buenos Aires, poemas.

   En 1962 su cuento Ariel y el sapo fue premiado por la revista oral Once Varas (Radio Universidad de La Plata) y en 1970 se le otorgó el diploma de honor al mejor autor del Río de la Plata, concedido por CX36 Radio Centenario de Montevideo, Uruguay. Entre sus múltiples tareas, fue asesor literario y de repertorio de la Editorial Melograf entre 1968 y 1969 y asesor de repertorio de Editorial Edami, entre 1970 y 1971.

   Integró el Movimiento Renovador de los años 60 junto a Héctor Negro, Osvaldo Avena y otros. Su tema más conocido es el tango Contame una historia, escrito en 1966 y musicalizado por Eladia Blázquez. Musicalizado también por Eladia, escribió María de nadie. Entre los temas que compuso, se destacan: Romance para una vereda, con música de Edmundo Rivero (h); Cuando no estás conmigo, música de Oscar Cardozo Ocampo; Llanto por Gobbi, música de Arturo Penón; Romanza para un amén y Primer infierno, música de Dante Gilardoni; Triste espejismo, música de Reynaldo Martín; La historia de los dos, Como un tango, Apiolate, Baldío de mi infancia, Me la nombra un bandoneón, Plegaria para un después, letra y música propias.

   Es autor de la bellisima poesía de La ciudad sin ti, con música de Miguel Ángel Figueroa, grabado inicialmente al ritmo del 2x4 por Gaby, “la voz sensual del Tango” en su última producción discográfica y como balada romántica por el grupo chileno Los Ángeles Negros.

   Falleció en su ciudad en los primeros minutos del sábado 14 de junio de 1990.

(*) El autor es historiador del tango, escritor, productor cultural

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