El fuerte en el mejor de los lugares: pasto, agua y leña para muchos siglos

9/4/2020 | 09:59 |

El 9 de abril de 1828, Ramón Estomba y Narciso Parchappe elegían el sitio más adecuado donde ubicar el fuerte fundacional de nuestra ciudad.

Mario Minervino / mminervino@lanueva,com

   Hace 192 años, a media mañana del 9 de abril de 1828, con una brisa suave, el tibio sol del otoño y la llanura mostrando toda su lejanía, el coronel Ramón Estomba y el ingeniero Narciso Parchappe recorrían a caballo lo que hoy es el centro de Bahía Blanca.

   En una todavía  inexistente plaza Rivadavia desmontaron, miraron la inmensidad de la tierra, percibieron el aire salitroso del mar y de común acuerdo eligieron el mejor de los lugares posibles para emplazar el fuerte militar donde se ubicarían las casi 700 personas que componían la expedición fundadora de Bahía Blanca.

   Era el final de una marcha de 18 días desde el fuerte Independencia (Tandil), realizada casi sin sobresaltos, recorriendo un promedio de 12 kilómetros cada día, con un solo desertor y ningún entrevero con los indígenas.

   Estomba no tenía esta vez la angustia previa a alguna de las tantas batallas de las que fue parte. No estaba ahí como soldado de José de San Martín, ni de Manuel Belgrano ni de Simón Bolívar. Esta una misión de paz, fundacional.

Una colina que ya no está

   El área elegida aquel 9 de abril para la ubicación del fuerte es la delimitada hoy por calles O’Higgins y Moreno, entre Brown-Vieytes y Chiclana-Estomba, sin la avenida Colón que cruzara ese cuadrado de 232 metros de lado.

   Es difícil imaginarlo, pero en ese entonces en el lugar había una modesta colina considerada beneficiosa para ubicar el fuerte. Estaba cerca del puerto, un precario muelle de madera a la altura del hoy balneario Maldonado, disponía de “excelente agua” (la del arroyo Napostá, pura y cristalina), buena tierra vegetal, pastos abundantes y “combustible (leña) por muchos siglos”. Fue esa “reunión de circunstancias” la que hizo que Estomba y Parchappe convinieran “de forma unánime” elegir ese sitio para emplazar la que se bautizó Fortaleza Protectora Argentina.

   Ese 9 de abril se firmó el acta fundacional. Rubricaron nueve integrantes de la expedición, sin ser invitados a ser parte de ese acto a los caciques Venancio, Coñuepan y Tetruel, a pesar de ser parte destacada de ese contingente, aportado casi el 70% de los integrantes del grupo.

   Dos días después, 11 de abril, el grupo de peones, zanjeadores y barreteros comenzaba las excavaciones del foso que rodearía al fuerte y, con la tierra extraída, la construcción de los muros perimetrales.

   Era principio de otoño, era viernes, era el comienzo de nuestra historia como ciudad, mucho antes (mucho antes) que la Campaña al Desierto liberara el territorio bonaerense y que los rieles ingleses llegarán al mar.

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