Salir a “militar” la gestión, con la mira en octubre de 2021

25/10/2020 | 07:00 |

La columna dominical de Eugenio Paillet, corresponsal de La Nueva. en Casa Rosada.

NA y Archivo La Nueva.

Por
Eugenio Paillet

   “Tenemos que llegar a marzo”.  La frase sonó cargada de desafíos para el grupo de ministros, secretarios de Estado y otros funcionarios del ala política del Gobierno que semana a semana se reúnen en la Casa Rosada u Olivos para escuchar arengas en torno a la marcha de la gestión, y los compromisos crudamente “militantes” o de gestión que se les reclama, de boca del jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, y del vocero presidencial Juan Pablo Biondi, a fin de cuenta los ojos y oídos de Alberto Fernández en ese tipo de encuentros.

   El tercer mes de 2021 marcará, a juicio de los estrategas del Gobierno que conversan con el presidente en un par de mesas chicas y luego vuelcan esas impresiones en los escritorios de aquellos dos altos funcionarios, el punto más visible del escenario al que el oficialismo se asomará cuando despunte el otoño y aparezca en la mirada la otra gran fecha clave, que son obviamente las elecciones legislativas de octubre del año que viene.

   Conviene ahí hacer una precisión respecto de la forma en la que en el Gobierno miran el calendario. Los funcionarios que hablan del tema reconocen que la actual coyuntura del país en tres de sus aspectos claves, como el institucional (toma de tierras, avance sobre la Justicia, aborto), el económico (dólar, inflación, inversiones) y la cuestión social atada a la evolución de la pandemia, marcarán a fuego los próximos meses, incluido lo que pueda ocurrir en el siempre caliente y tan cercano diciembre.

   “Si no llegamos bien parados a marzo en esas tres cuestiones que hoy están en la mira de todas las encuestas podríamos perder las elecciones”, dicen en el Gobierno. Lo dicen algunos funcionarios, también confidentes y amigos del presidente que conversan con él casi a diario, y en despachos del Congreso, donde se sigue con atención aquellas deliberaciones en las que también se llamó a “pelearle palmo a palmo a la oposición” ese terreno donde se juegan aquellas chances. Voceros habituales del Frente Renovador de Sergio Massa reconocen que el titular de la Cámara de Diputados tiene una mirada parecida respecto de lo que hay que hacer para evitar un colapso electoral en 2021.

   Nadie desmentiría seriamente que en el Frente de Todos también se habla de la candidatura presidencial de 2023, de las chances de un mano a mano para esa instancia entre Máximo Kirchner y Axel Kicillof bajo la mirada condescendiente de Cristina Fernández. Aunque tampoco nadie se aventuraría a negar que esa misma chance anida en la cabeza del tigrense. Pero urgencias son urgencias y hoy todo el andamiaje del oficialismo parece por ahora convencido de la necesidad de no poner el carro delante de los caballos.

   Lo primero es lo primero, y eso supone que hay que ganar las legislativas para las que, en los últimos tiempos, las consultoras han empezado a adjudicarle posibilidades ciertas a la oposición de Juntos por el Cambio. Un supuesto que no figuraba en ningún sondeo allá por abril o mayo. Y que para salir airosos en esa parada el Gobierno tiene que ganarle la batalla al dólar, recuperar la economía, evitar que crezcan la marginalidad, el desempleo y la pobreza, y doblegar la crisis de confianza local y externa que lo atosiga.

   En todo caso los matices de esa estrategia por momentos complican, por no decir que enturbian, los análisis a uno y otro lado del amplio espectro de peronismos. El acto de recordación de los 75 años del nacimiento del partido dejó ricos argumentos a quienes analizan estos enjuagues sobre lo que es menester cumplir ahora y en los meses que se avecinan para no derrapar en aquellas elecciones.

   Hubo por caso quienes tras el acto central con el que el presidente y sus aliados de la CGT oficial celebraron el 17 de octubre en la sede de la calle Azopardo, se apuraron a proclamar que “Alberto se peroniza”, aupado en el apoyo de los caciques sindicales que lidera Rodolfo Daer, los gobernadores que en su mayoría han salido a respaldar las medidas económicas y la lucha contra la pandemia, y el grueso de los intendentes que no reportan al Instituto Patria.

   Otros salieron disparados hacia las redes sociales para aclarar que la vicepresidenta y conductora en jefe del Frente de Todos no solo no asistió al acto pese a estar oficialmente invitada, sino que por todo festejo emitió un tuit en el que reclamo que “la lealtad a las convicciones, al pueblo y a la Patria sigan inalterables”. Frase ilustrada con una foto de Néstor Kirchner frente a una multitud de seguidores. Quien quiera oír que oiga.

   Massa, junto a Máximo Kirchner y Eduardo de Pedro confluirían a su vez en diálogos de últimos días y luego de sopesar aquellos dos claros (y distintos) pronunciamientos en la más amplia mirada de un armado sin grietas internas, sin discutir ahora mismo el tema de los liderazgos ni mucho menos de la jefatura.

    Una piedra en el zapato para los que buscan “peronizar” a Alberto y consagrarlo presidente del PJ el 20 de diciembre, convencidos de que “la historia” del peronismo sostiene que quien gobierna en la Casa Rosada gobierna en el partido. Aunque en verdad tengan apenas dos botones, los del propio general y el de Carlos Menem, de muestra.

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