Cómo es la poderosa draga que trabajará en el puerto de Bahía

25/1/2020 | 06:30 |

La "Gerardus Mercator" se dedicará durante dos años y medio asegurar la profundidad del canal principal de acceso, una vía estratégica para el país.

Adrián Luciani

aluciani@lanueva.com

   En los próximos días ingresará al puerto local la draga que tendrá a su cargo mantener la profundidad del canal principal.

   Se trata de la nave Gerardus Mercator", procedente de Brasil, donde estuvo realizando trabajos similares.

   Según anunció el Consorcio de Gestión del Puerto el buque debería amarrar hoy en un muelle a confirmar, aunque el cronograma fijado puede tener algunas modificaciones y es posible que llegue el martes.

   Al margen de las cuestiones administrativas y judiciales que envolvieron a la licitación internacional por la obra de mantenimiento del canal principal, se trata no solo de un trabajo clave para asegurar la operatoria de los puertos locales, sino también de una obra estratégica para el país, al garantizar, con una una profundidad suficiente,  las exportaciones de granos y otros productos, sobre todo cuando la sequía en el norte dificulta la navegación a plena carga de los buques por la Hidrovía del Paraná.

   La "Gerardus Mercator" es una draga de tolva de succión posterior (TSHD). Este tipo de embarcaciones se utilizan principalmente para dragar suelos sueltos y blandos como arena, grava, limo o arcilla.

   Uno o dos tubos de succión, equipados con una cabeza de arrastre, se bajan en el fondo del mar, y la cabeza de arrastre se desplaza por el fondo.

   Luego un sistema de bombeo absorbe una mezcla de arena o tierra y agua, y la descarga en la "tolva" o bodega del recipiente.

   Una vez cargado completamente, el barco navega hacia el sitio de descarga.

   El material puede depositarse en el fondo del mar a través de las puertas inferiores o recuperarse utilizando la técnica de "arco iris".

   También se puede descargar a través de una tubería flotante a la costa y utilizarlo para recuperar tierras.

   La "Gerardus Mercator", construida en 1997, es una draga de grandes dimensiones (una década atrás figuraba entre las más grandes del mundo).

   Su eslora es de unos 150 metros y su manga de 30 m. La capacidad de esta nave es de 18.000 metros cúbicos y su profundidad de dragado puede alcanzar los 112 metros.

   Entre los trabajos principales realizados por esta draga puede mencionarse la realización de una trinchera a unos 100 metros de profundidad para la instalación de un extenso gasoducto submarino, años atrás, en Taiwán.

   Según el contrato adjudicado a la empresa Compañía Sudamericana de Dragados (Jan de Nul, Bélgica) por 22 millones de dólares, las obras a ejecutar tienen un plazo de 30 meses y comprenden la remoción de sedimentos con el objeto de restituir las condiciones teóricas del canal principal.

   La vía navegable de acceso a las instalaciones portuarias está conformada por un canal de 97 kilómetros de longitud y 190 metros de ancho de solera. Es de mano única y ofrece la posilidad de giro en rada o en muelles.

   Su profundidad permite la navegación de buques de hasta 45 pies (13,72 metros) de calado, independientemente del estado de la marea, pudiendo en pleamar alcanzar los 50 pies.

   Dicho canal principal se inicia frente al muelle de elevadores en Ingeniero White (kilómetro cero) y tiene sobre su margen norte otros puertos como la Base Naval (kilómetro 20) y Rosales (kilómetro 25).

   Se deberá asegurar que en ningún lugar del canal principal existan profundidades menores a las del diseño teórico.

   En dos sectores (km 42 al 45 y 60 al 80) deberá entregarse con un sobredragado de 1,5 o 3 pies.

   La empresa a cargo de las obras deberá depositar el refulado producido en sitios específicos asignados para tal fin.

   Dado que el sistema se encuentra afectado por sedimentación permanente se realizará, durante el plazo de la obra, dos campañas de dragado para la opción de 3 pies de sobredragado con una duración aproximada de 130 días cada una, o tres campañas de restitución para el caso de 1,5 pies de sobredragado, con una duración máxima de 90 días.

   Los pliegos señalan que se previó una cláusula de recomposición del precio ofertado, ajustándose a las variaciones que sufran los combustibles y lubricantes, la mano de obra, el costo de vida y la cotización del dólar.

 

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