De estreno

Entre la literatura y la actuación, Mónica Tacchetti halló su Refugio

20/10/2019 | 07:00 |

El próximo jueves 24 presentará Refugio y otros cuentos, su segundo libro inédito. Será a las 20.30, en Vitro, (Dorrego 378).

Mónica Tacchetti en su hogar. Fotos: Pablo Presti- La Nueva.

   Anahí González
   agonzalez@lanueva.com

   Mónica Tacchetti oscila entre la humildad de quien no se la cree y el enorme entusiasmo  por compartir su escritura con quienes, como ella, son  amantes de las letras. Por suerte, gana el entusiasmo y se anima a publicar sus relatos.

   Ya lo hizo en 2016, con Bellas Neuróticas, un libro abocado a temas femeninos, cargado de humor y de ironía y ahora redobla la apuesta con Refugio y otros cuentos, ganador 2019 del premio de la Editorial Ediciones Mis Escritos.

   En esta obra Tacchetti se permite desnudar aspectos de su vulnerabilidad y explorar la sordidez de la existencia, lo que genera una gran empatía con el lector. 

   Hija única, nació en Bahía Blanca y durante su primera infancia vivió en el campo, cerca de Saldungaray.

   Allí, asistió a una escuela rural de la Estación Estomba. Luego, cursó  la secundaria en la Escuela de Agricultura y Ganadería y se recibió de Maestra en la Escuela Normal dependiente de la UNS. 

   Histriónica, dramática y con mucho sentido del humor; autora y también actriz (aunque le da pudor definirse como tal) está a punto de presentar a su nuevo hijo de papel.

   Lo hará el próximo jueves 24, a las 20.30 en Vitro (Dorrego 378). 

   Estéticamente impecable (siempre bronceada, colorida y llena de anillos),  urbana y campestre, esposa y madre de tres varones, ávida lectora desde muy pequeña, amiguera y amante de sus perros, dialogó con La Nueva. sobre su más reciente aventura.

   -¿Cuándo y cómo te acercás a la literatura?

   -Era muy chica. Si bien mis padres no tenían formación académica, eran autodidactas entusiastas. En casa había todo tipo de libros y revistas. Desde Billiken hasta Anteojito y todas las colecciones que pidiera. Mafalda era mi preferida. 

   -¿Cómo fue tu formación académica?

   -Privilegiada. La escuela rural fue maravillosa. Leíamos y escribíamos muchísimo. Tuve sólo dos maestras. Cuando comencé primer grado éramos cerca de cuarenta alumnos y cuando finalicé séptimo sólo  éramos cuatro. Tal fue mi preparación que ingresé al Ciclo Básico casi sin apoyo extra. 

   -¿Por qué escribís?

   -Con la escritura me curo, ya sea jugando con el ridículo, exagerando situaciones o abordando temas que me son dolorosos desde un personaje.

   Pocas cosas me hacen tan feliz como escribir y actuar. La escritura y este juego de ponerle el cuerpo algún personaje me salvan, porque dentro mío hay varios demonios que a veces me la complican pero gracias a que puedo manifestarme de manera artística, puedo sobrellevarlos.

   -¿Cómo te definís como lectora?

   -Me considero una lectora amplia, buena en el sentido de que trato de leer mucho, mis gustos son variados, he leído bastante y son pocos los libros que abandoné. 

   -¿Qué temas te convocan a escribir?

   -Si bien generalmente los temas que me convocan son femeninos, personajes con problemáticas cotidianas, de pareja, hijo y de relaciones en Refugio y otros cuentos me permití ir más allá.

   En estos cuentos abordo otros temas, hay personajes masculinos y también una voz de niña que me ayuda a explicar sucesos del pasado. 

Tacchetti junto a su marido y sus tres hijos.

   Descubrí en esa voz una manera gentil de expresarme, a veces los niños con su mirada inocente pueden transmitir una gran sabiduría. Por supuesto hay relatos sobre madres y sobre el nido vacío, algo que estoy aún procesando.

Tacchetti participa de un taller literario con Elsa Calzetta: "Una persona maravillosa, muy importante para mí. Me animó y ayudó a valorarme", dijo.

   -En 2016 publicaste Bellas Neuróticas ¿Cómo fue esta experiencia?

   -Bellas Neuróticas lo hice desde la inconsciencia del que no se cree bueno. Me tomé el atrevimiento y lo pensé para compartir entre amigos. Los temas eran abordados desde el humor sin demasiada profundidad en el desarrollo de los personajes y escribí sólo sobre temas que me eran propios, como la maternidad. 

 

   -¿Que pasó con el libro?

   -¡Se vendió muy bien! Y eso fue, en gran parte, porque todos los que me conocen ayudaron y se comprometieron. 

   Esas protagonistas madres, hijas y esposas, generaron empatía. La gente se sacaba fotos con el libro y me las mandaban desde distintos países, playas ¡de todos lados! Las fotos más divertidas que se te puedan ocurrir. Lo vendían en zapaterías, tiendas, joyerías. Obviamente los amigos se prestaban a colaborar.

   De todos modos, siento que crecí mucho entre el primero y el segundo libro.

La literatura siempre estuvo en mi vida. Debo agradecer a mis padres quienes la dejaron a mano. Mamá cada noche me leía los clásicos", dijo.

   -¿Cómo definirías tu estilo de escritura?

   -Es muy sencilla, coloquial. Por esa razón creo que resulta accesible. No me siento cómoda en otro registro, salvo que el personaje lo requiera. Quizás aún no pueda desprenderme de mi yo. En muchos textos quienes me conocen, me encuentran. 

     -¿Qué lecturas te formaron?

   -Tuve mis épocas de Jane Austen y novelas románticas. Me gusta mucho todo lo que tiene que ver con las guerras, me desgarra y a su vez me atrapan todas las historias sobre el holocausto judío, desde chiquita. Lloro desconsolada con Primo Levi. Soy fanática de Tolkien, los latinoamericanos me gustan mucho. Los autores europeos, los rusos. Creo que sigo siendo medio infantil en cuanto al entusiasmo con el que tomo un libro. 

 

  Mónica se divierte en El Tren de Homero interpretando a la chancha.

    -¿Y la actuación?

   -Hace 5 o 6 años comencé un taller de teatro con Cecilia Gismano. Comencé con la idea de sólo divertirme y la experiencia fue mucho más allá. Soy feliz actuando. Ceci ha sido muy generosa y me ha permitido desarrollar algo que me hace sentir segura y feliz. No me considero actriz pero amaría serlo alguna vez.

   Tacchetti se destaca en Stand Up, con monólogos de humor.

   Campo. "La vida entre lo  rural y la ciudad me formó particularmente. Supe estar conectada con la naturaleza cotidianamente y a la vez los fines de semana hacía todo lo que la ciudad me ofrecía. Sobre todo ir al cine. Es uno de mis recuerdos más vívidos, el cine Don Bosco todos los sábados y domingos. 

   Cine. Mis padres me dejaban ver películas prohibidas en Monte Hermoso, donde no te pedían documento para entrar. El cine fue un gran disparador para mis historias. Toda mi infancia jugué a recrear las películas o series que veía. Amaba a Gene Kelly, Fred Astaire. Hitchcock me daba miedo pero a su vez no podía dejar de verlo. Las películas musicales me ponían en las nubes. 

   Sin filtro. "Los cowboys, las  princesas, hasta las películas de terror de Narciso  Ibáñez Menta. Todo veía, sin filtro. Por supuesto el Mundo de Disney. El zorro, Los tres chiflados. Tan variado todo, tan libre de prejuicios.. Fue una hermosa infancia.

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