Bahía Blanca |

Bahía Blanca |

Bahía Blanca |

A 10 años de Río 2016: los primeros Juegos Olímpicos en tierras sudamericanas

La Ceremonia de Apertura en el Maracaná, el 5 de agosto, celebró la música, la cultura y la naturaleza brasileñas. Luis Scola portó la bandera argentina y lideró la delegación nacional.

Fotos: COA, COI y archivo-La Nueva.

Hace exactamente una década, el 5 de agosto de 2016, se encendió el fuego que dio inicio a los XXXI Juegos Olímpicos, los primeros en Sudamérica: Río 2016.

El mítico estadio Maracaná fue el escenario donde se realizó la Ceremonia de Apertura, una fiesta llena de color, música y alegría, características del espíritu y la cultura brasileña, que culminó cuando el exmaratonista Vanderlei Cordeiro de Lima, encendió el pebetero.

Doscientas seis delegaciones desfilaron alrededor del estadio, a las que se les sumó un grupo de diez atletas refugiados, que por primera vez en la historia compitieron bajo la bandera olímpica. Mientras que el por entonces basquetbolista Luis Scola fue el abanderado de la delegación argentina, conformada por 213 atletas, saliendo a escena a las 20:59 hora local de aquella jornada mágica.

La cita dio inicio con un video que mostró las playas de Copacabana para luego recorrer otros lugares emblemáticos de la ciudad. De fondo sonaba “Aquele Abraço” de Gilberto Gil, en una versión del cantante y compositor Luiz Melodia. Se trata de una canción que es considerada un símbolo de la lucha contra la dictadura militar en Brasil.

Diez años después, el legado de Río 2016 se manifiesta en la forma en que la ciudad continúa utilizando y adaptando lo que los Juegos ayudaron a impulsar: desde el transporte y la regeneración urbana hasta escuelas, parques, instalaciones deportivas y programas que benefician a las comunidades de Río y de todo Brasil.

Por ejemplo, Porto Maravilha transformó cinco millones de metros cuadrados del centro y la zona portuaria de Río, creando nuevos espacios públicos y atracciones culturales, incluido el Museo del Mañana. La remodelación contribuyó a revitalizar zonas del centro que habían sufrido décadas de abandono, atrayendo a residentes y visitantes.

Significativamente, se produjo una extensión del transporte público.

El programa de desarrollo integral incluyó más de 150 kilómetros de corredores de autobús de tránsito rápido, la construcción de la Línea 4 del Metro (une Ipanema, Leblon, São Conrado y Barra da Tijuca), la red de tren ligero VLT, y la modernización de los trenes suburbanos y los aeropuertos. En conjunto, estos proyectos mejoraron las conexiones entre las diferentes zonas de la ciudad.

Desde el punto de vista de la infraestructura deportiva, algunos proyectos se concretaron poco después de los Juegos.

La sede de canotaje slalom de Deodoro reabrió al público para ser utilizada como espacio de recreación. Las piscinas de entrenamiento del Estadio Acuático Olímpico provisional se trasladaron a Guaratinguetá, Salvador y Manaos.

Otros recintos se convirtieron en centros educativos: la Arena Carioca 3, en el Parque Olímpico de Barra da Tijuca, se transformó en el Gimnasio Educativo Olímpico Isabel Salgado, la escuela más grande de la red educativa de la ciudad de Río. Los materiales del desmantelado Future Arena, parte del concepto de “arquitectura nómada” de los Juegos, se reutilizaron para construir cuatro escuelas públicas en la Zona Oeste de la ciudad.

Más recientemente, la pista de BMX fue renovada el año pasado y el Museo Olímpico de Río abrió dentro del velódromo en agosto de 2025, en el noveno aniversario de los Juegos.

Diez años después, las 27 sedes permanentes de competición utilizadas en Río 2016 siguen en uso, junto con una sede temporal. Otras han sido desmanteladas, reubicadas o reutilizadas en nuevas formas.

Naturalmente (y lamentablemente), no todo fue positivo una vez apagada la llama olímpica en Río.

Según destaca O Globo, existe un Río de contrastes entre lo anteriormente mencionado y algunos espacios olvidados o abandonados.

En Deodoro, el Estadio Juvenil permanece cerrado desde marzo de 2025. Una situación similar se presenta con el Centro Nacional Ecuestre, el Centro Olímpico de Tiro y el Centro Olímpico de Hockey. El Ejército, propietario de todas estas instalaciones, alega que el Ministerio de Deportes dejó de realizar la transferencia anual de R$ 20,5 millones necesaria para el mantenimiento del equipamiento. El Gobierno Federal, por su parte, considera que la cantidad es excesiva. El estancamiento entre ambas entidades ya se extiende por un año y medio.

El Velódromo, sede de las pruebas de ciclismo en pista, ha albergado numerosas competiciones de este deporte desde entonces. No obstante, el 8 de abril de 2026 sufrió un incendio: el fuego, que se originó por un cortocircuito en una de las salas, se propagó al techo, que resultó parcialmente destruido y, desde entonces, el recinto se encuentra en proceso de restauración.

Tres oros inolvidables

Los Juegos Olímpicos Río 2016 dejaron como saldo estadístico cuatro medallas para la Argentina, siendo tres de ellas de oro.

Las consiguieron Paula Pareto, en la categoría hasta 48 kilos de judo, Santiago Lange-Cecilia Carranza, en la clase Nacra 17 de vela, y el seleccionado masculino de hockey sobre césped.

Además, Juan Martín del Potro alcanzó una histórica medalla de plata en el tenis masculino individual. El tandilense eliminó a Novak Djokovic en primera ronda y a Rafael Nadal en la semifinal antes de caer con el británico Andy Murray en la final.

Para completar lo obtenido por la Argentina en aquellos Juegos, debemos repasar los once diplomas por lograr posiciones por debajo del octavo puesto: el seven masculino de rugby; el seleccionado femenino de hockey sobre césped; Melisa Gil en la prueba de skeet de tiro deportivo; Emiliano Grillo en el individual masculino de golf; Alberto Melián y Yamil Peralta en las categorías hasta 56 kilos y 91 kilos de boxeo; el seleccionado de básquetbol (ùltiom certámen oficial de Emanuel Ginóbili); el seleccionado masculino de voleibol; Patricia Bermúdez en la categoría hasta 48 kilos de lucha libre; Yago y Klaus Lange en la clase 49er. masculino de vela y Matías Albarracín en salto ecuestre individual.