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Mariano Pallero: el escultor de Pigüé que realiza obras con metal reciclado 

El artista que crea esculturas figurativas recientemente compartió su experiencia en un taller abierto a la comunidad. Ahora, interviene un ciprés seco con margaritas metálicas gigantes para el Parque Municipal.

Desde Pigüé, Mariano Pallero viene construyendo un universo artístico propio a partir de la chatarra, el metal y los materiales en desuso, aunque antes exploró el yeso y la madera con motosierra.
Dio sus primeros pasos a los 16 años, cuando Ricardo Camandona, quien era su profesor de plástica en la escuela secundaria, lo invitó a su taller privado porque observó que le gustaba dibujar. También formó un grupo de escultores junto a quien fue su profesor, Taty Courrege. Desde entonces no sé alejó más del arte aunque con períodos más o menos prolíficos y mantuvo su pasión en paralelo a su trabajo como policía y a su rol como papá.
Ahora, que su hijo está más grande, comenzó a  planificar una vida cien por ciento ligada al arte. 
Hoy, sus esculturas, de fuerte impronta figurativa, que combinan animales, flora, fauna y figuras humanas están por todo el distrito. Hay una obra suya en casi todas las localidades.
En este momento se encuentra realizando una obra en Pigüé, ya que está interviniendo un árbol añejo, un ciprés que está seco, con margaritas de chapa diseñadas por él.
"La idea es que el árbol pueda seguir teniendo vida a través de las flores. Serán cinco o seis margaritas y el tamaño total de la obra rondará los cuatro metros"; comentó.
Asimismo explicó que realizará un entramado, una malla de hierro, para que la gente pueda interactuar dejando sus candados y deseos.
"La parte creativa viene por el lado de mi papá. Vengo de una familia muy humilde y juntábamos chatarra. Mi papá siempre inventaba algo y de ahí aprendí a creae. También me llevo muy bien con las herramientas", agregó.
En sus piezas el proceso creativo ocupa un lugar central.
Pallero reconoce que tiene una mirada muy personal sobre el arte y el sentido de crear. Según contó, no piensa sus esculturas como un mensaje dirigido al público, sino como una necesidad íntima ligada al propio acto de hacer.
“Siempre tengo un conflicto con el tema de la expresión porque yo no quiero expresar nada. Solamente quiero crear. Para mí lo más importante es el proceso, poder hacerlo, tener el tiempo, la capacidad y el lugar para lograr una escultura”, reflexionó.
Y agregó: “Después, si a alguien le pasa algo con esa obra o le gusta, me parece genial, pero no es lo que busco. Yo no hago una obra para que otro sienta algo; la hago porque necesito hacerla”.
Actualmente trabaja en un espacio reducido en la casa de sus padres, en Pigüé, aunque sueña con concretar un taller propio en Arroyo Corto, donde ya cuenta con un terreno y proyecta desarrollar un lugar más amplio para producir sus obras.
“Ahora el taller lo tengo en Pigüé, en la casa de mis padres. Es un lugar chico, pero trabajo ahí. A futuro quiero hacer mi taller en Arroyo Corto; ya tengo bastante planeada esa idea”, comentó.
Con una identidad artística marcada por el reciclaje y la transformación de materiales descartados, Pallero sigue consolidando un camino donde la creatividad, el oficio y la autenticidad parecen pesar mucho más que cualquier búsqueda de reconocimiento externo.
Hace pocos días, invitado por la Secretaría de Cultura de Pigüé, el escultor realizó un taller destinado a la comunidad, una propuesta que permitió acercar su trabajo y compartir técnicas, ideas y experiencias con quienes se interesan por el arte y el reciclaje creativo
Sobre este espacio contó que no esperaba que hubiera tanta gente interesada pero ni bien compartió los datos del taller enseguida se llenó el cupo.
"Estoy muy contento por esa repercusión y ahora la idea es organizar uno por mes, estamos viendo si es posible"; dijo.