El presidente de la FIFA llevó el trofeo de la Copa del Mundo al Gran Premio de Canadá
Gianni Infantino se reunió con el CEO de la categoría, Stefano Domenicali, y paseó con el icónico trofeo por los boxes de Racing Bulls y Williams.
El paddock de la Fórmula 1 fue testigo de un cruce histórico de pasiones durante el fin de semana en el marco del Gran Premio de Canadá, disputado en Montreal.
Así como en Miami fue Lionel Messi quien causó una revolución, esta vez fue el presidente de la FIFA, Gianni Infantino quien se hizo presente en el circuito Gilles Villeneuve, capturando por completo la atención de los aficionados ya que lució una llamativa camiseta deportiva.
El máximo dirigente del fútbol no llegó con las manos vacías: ingresó al autódromo portando el auténtico trofeo de la Copa del Mundo, en una acción estratégica destinada a promocionar la esperada cita mundialista que coorganizarán Canadá, Estados Unidos y México.
Durante su estancia en la zona de boxes, el dirigente suizo-italiano mantuvo encuentros institucionales de alto perfil con las principales autoridades del deporte motor. Entre ellos destacó su prolongada charla y sesión fotográfica junto a Stefano Domenicali, CEO de la Fórmula 1, reflejando la excelente sintonía entre ambas industrias globales.
La presencia de la estatuilla dorada generó un revuelo absoluto entre pilotos y mecánicos en el pitlane, mientras que el público canadiense reaccionó con total sorpresa en las gradas. En ese contexto, Infantino sumó otra frase cargada de expectativa: “Los ojos de todo el planeta se posarán muy pronto en Norteamérica”.
La visita concluyó en un escenario imponente: Infantino tuvo la oportunidad de subir y posar directamente en la zona del podio de Montreal. Esta aparición ratifica la fuerte alianza mediática y comercial que se está gestando entre las organizaciones deportivas más grandes del planeta para potenciar sus marcas en América del Norte, uniendo fuerzas de cara al verano.
Con este hito promocional, la cuenta regresiva hacia el Mundial entra en su etapa más vibrante. La aparición del trofeo en un evento de semejante magnitud confirma que Canadá está plenamente listo para transformarse en el epicentro del deporte global y recibir a millones de aficionados de todo el mundo.