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El pilar-reloj libanés: el nido vacío

Fue el obsequio de esa comunidad sirio-libanesa a la ciudad, en ocasión de cumplir ésta el primer siglo de su fundación

Hace 198 años, en abril de 1928, quedó inaugurado el pilar-reloj ubicado en el parque de Mayo, obsequio de la comunidad sirio libanesa a la ciudad en ocasión de cumplirse su primer centenario.

El proyecto consistía en una columna rectangular, engrosada en su base, elevada tres escalones del piso y rematada con un capitel de estética jónica.

La construcción fue contratada con Justo José Querel, quien tenía a cargo entonces la construcción del palacio de Tribunales y la sede de la biblioteca Rivadavia.

Los libaneses mencionaron que si bien el monumento no conformaba "una obra de superiores méritos artísticos", traducía "un sentimiento de honda simpatía" hacia la comunidad que los había recibido con los brazos abiertos. “Nuestro obsequio no se mide por su valor material, sino que es un motivo para exteriorizar nuestro reconocimiento a la ciudad que nos alberga”, señaló Michel Hero.

"Breve, de líneas sencillas, los sirio libaneses implantaron, en la convergencia de tres senderos, su homenaje a la primera centuria de la ciudad", mencionó este diario.

Lo particular de la obra estaba en su parte superior. Dentro del capitel se ubicaba un reloj de cuatro cuadrantes, con números romanos, alimentado a electricidad, todo un adelante para la época.

"Este reloj aspira a recibir a la segunda centuria de Bahía Blanca, con todos sus progresos, sus edificios del futuro, su industria, su nueva sensibilidad", imaginó un cronista, iluso.

El acto contó con la presencia del gobernador Valentín Vergara y del ministro de marina Manuel Domecq García.

A poco de inaugurado, el reloj se convirtió en blanco de gomeras de los niños, piedras de los jóvenes y balas de grandes. Duró menos de un año.

El gobierno comunal consideró al hecho como "un bochorno para la cultura de Bahía Blanca" y el intendente, Florentino Ayestarán, dispuso su recolocación, como reparación del "agravio inferido por esas manos criminales". Duró menos que antes.

Desde entonces luce en su remate un vacío que nada dice de su función original. La cercanía del bicentenario fundacional puede ser una buena excusa para su reposición.