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“Le digo Picci cuando estamos en el club, afuera es mi papá”, contó el hijo del entrenador

Enzo Piccinini debutó en la Primera de Napostá. El mensaje con la noticia, los nervios, la sorpresa y la relación entre ambos. “Le fui bien claro: ‘Debutaste en Primera, ahora para que seas jugador de Primera falta un montón’, le aclaró Fabricio.

Enzo y Fabricio, en el vestuario, la otra cocina. Fotos: Emmanuel Briane-La Nueva.

Twitter: @rodriguezefe

Instagram: ferodriguez_

Enzo estaba en clase cuando miró el celular y tenía un mensaje de Whatsapp: “Cambiate con la Primera”.

Se lo había enviado Fabricio Piccinini, su papá. 

Ahora bien, ¿quién es su papá para decidirlo? Justamente, su entrenador.

Poco menos que se paralizó, se le humedecieron las manos y casi no podía hablar. Era la previa al partido que tenía Napostá contra Pueyrredón por la LBB Oro. El pibe no lo podía creer.

“Me había puesto nervioso, en serio...”, confiesa.

La primera experiencia quedó en poco más que eso, porque el trámite del partido no se presentó para que debutara, con apenas 16 años.

De todos modos, había sido un anuncio. Ya la segunda convocatoria la tomó con más naturalidad, aunque sin ilusionarse con sumar minutos porque recibían a Villa Mitre, un duro rival en la previa.

Lo cierto que el partido empezó parejo y se fue abriendo, al punto que el entrenador recurrió a los más chicos, a modo de premio e incentivo.

-Enzo, ¿en el banco sufrías o disfrutabas?

-Cada punto de Napo lo aplaudía un poco menos, porque el debut lo veía más cerca, je.

-Es decir, estabas asustado, je.

-Sí, estaba asustado, aunque con ganas de entrar...

Picci llamó primero a Benjamín Mastandrea y a Federico Bostal, dos U21.

“Quedaba solamente yo por entrar”, recuerda Enzo.

-¿Y?

-Yo miraba a la tribuna. Estaban todos mis amigos mirándome, como diciéndome “ahora vas vos, vas vos...”. Y a los 10 segundos me tocó a mí.

Es un momento imborrable para cualquier jugador, aunque se hayan sido, como en esta experiencia, apenas 58 segundos.

“Me tomó por sorpresa”, reconoció.

-Se te hizo el minuto más largo de tu carrera, je.

-Sí, sí, je. Pero estuvo tremendo. Me quedó un triple en la esquinita, pero estaba muy nervioso. No quiso entrar. Lo vamos a contar como una anécdota.

Para Picci, el entrenador, fue algo especial.

“Fue un momento lindo, teniendo la posibilidad de hacer debutar a un hijo. Se dio un poco más rápido de lo que pensábamos. Él está en la rotación de los menores, pero primero están los U21, y justo se dieron algunos viajes y lesiones. Hace un par de semanas que está fijo en el plantel. El partido se definió antes del final y se dio para que entrara. Fue un momento lindo, justo estaba Fede (Harina) en la cancha, porque era contra Villa Mitre”, repasó Picci.

Curiosamente los Piccinini y Harina (hermano por parte de madre), todos alguna vez se calzaron la camiseta de Napostá.

“Es un poco casualidad -entendió Picci- que los cuatro (Emiliano, Federico, Fabricio y ahora Enzo) hayamos jugado en Napo, porque no somos de Bahía, salvo Enzo. Nos ha unido jugar en Napostá”.

Enzo juega de base y mide 1m80. Desde minibásquet que está en el club.

-No tenés la talla de tu papá ni el tiro de tu tío Fede, je.

-El tamaño es poco de suerte, pero la mano de Fede ya es otra cosa...

Su papá es consciente del recorrido que Enzo tiene por delante.

“Está en desarrollo y crecimiento, así que todavía puede crecer algunos centímetros -se ilusionó Picci-. Veremos.Y el tiro lo mismo, porque era un jugador que en U13 y U15 tiraba poco, pero lo desarrolló y está tomando más lanzamientos. Está muy bien con el aro, mientras se va desarrollando”.

-Enzo, ¿ves a Fabricio Piccinini como entrenador, como tu viejo o lo diferencias según el lugar donde se encuentren?

-Le digo Picci cuando estamos en el club, afuera es mi papá. Y él tampoco se confunde, no tiene preferencia. Es estricto y exigente conmigo como con el resto del equipo.

-El entrenador siempre está expuesto. ¿Cómo manejás la situación cuando se genera alguna situación incómoda?

-Obviamente en el vestuario puede ser que el jugador entre en calor (sic) contra el profe, pero siempre les dije a mis compañeros, el año pasado en U17, que si tenían alguna crítica contra él yo no me hacía problemas, porque era mi técnico también. Y las veces que han dicho algo, como un cambio que entendían mal o lo que fuera, si yo coincidía los apoyaba.

-Picci, ¿cómo llevás el proceso de ser entrenador y padre al mismo tiempo?

-Muy natural. De mi parte lo asimilé bastante bien y disfruto de tenerlo.

-No lo padecés.

-No, no. Él es muy maduro y tiene una personalidad muy tranquila, entonces no chocamos para nada. Es muy inteligente y receptivo, no se enoja, disfruta todo. Me la hace fácil, la llevo bien y disfruto no solo de tenerlo como jugador, sino de verlo todos los días en el club. Antes, dirigiendo en otros clubes, tenía que ir a verlo, ahora lo tengo creciendo a mi lado. Es mucho mejor.

-Él dice que no lo condiciona. ¿Vos, cómo manejás la situación?

-Era la parte que a uno le generaba dudas, como podía tomarlo él, considerando que tiene compañeros y obviamente siempre se puede generar algún chispazo con el entrenador o alguno que está enojado y no deja de decir algo con él estando en el medio. Pero el año pasado, que más cerca estuvimos, yo tenía charlas con él para ir viendo cómo lo llevaba y fue bien. Era un grupo muy lindo, que naturalizó la situación. Ninguno se confundió ni le hizo pasar un mal momento. Es 100% disfrutable y positivo.

Desde el debut a hoy, Enzo asegura que lo está disfrutando de otra manera, más motivado.

“Me siento con más confianza y seguro, sobre todo al momento de jugar con mi categoría. Siempre tengo ganas de jugar y estoy tratando de mejorar, pero creo que ahora es mi mejor momento. Esto es una motivación. También, mi técnico en U17 es Leo Alemañy, entonces...

-¡Tu compañero de equipo!

-Claro, entonces, en entrenamiento no me puedo hacer el vago, porque él es el capitán, je.

-Aparte, para que no digan “juega porque es el hijo del entrenador”, je.

-¡Claro! Mis amigos están cansados de gastarme con eso.

Para Fabricio, es muy importante el respaldo con conocimiento que pueda tener un jugador en formación.

“Cuando el chico tiene alguien cercano que jugó, es mucho más fácil, porque te pueden aconsejar. Él (por Enzo) tiene una cualidad: es muy inteligente. Y entiende todo. Desde chiquito me está escuchando, va a los entrenamientos, me ve cuando reniego y todo ayuda a que el chico vaya entendiendo situaciones”, opinó.

“En mi caso -comparó- de chico seguramente le erré en un montón de cosas, pero no tenía un guía, entonces, en un equipo me peleé, en otro dejé, estaba solo. Mi viejo no era del básquet y mi vieja hacía lo que podía. En el caso de él, me parece que tiene una ventaja linda que puede aprovechar en ese sentido”.

Así y todo, fue directo el mensaje de padre a hijo, o de entrenador a jugador.

“Le fui bien claro: ‘Debutaste en Primera, ahora para que seas jugador de Primera falta un montón’. Le faltan años de entrenar, estar en el banco, pagar el derecho de piso del juvenil y que vaya creciendo. El año que viene ojalá esté fijo, al siguiente pueda ganar minutitos... Lo bueno que eso lo tiene claro, porque hay chicos que se chocan, quieren irse enseguida. Ojalá que sea parte de un proceso, que a mí me quede mucho tiempo en Napo, donde estoy muy cómodo, pero nunca se sabe, y sino que él siga y yo estaré apoyándolo. Ojalá se convierta en jugador, que es su deseo. A mí también me encantaría”, reconoció.

Tras el debut, Enzo pasó por las manos de los mayores y apareció pelado en el partido del jueves.

Como otra actividad, esta tarde Fabricio y Enzo compartirán la misma pasión viendo el Superclásico River-Boca, cerrando una semana cargada de básquetbol, desde lo sentimental.

-Enzo, ¿sos tan futbolero como tu papá?

-Yo soy enfermo de River como él, pero miro los partidos y nada más.

-Bueno, inclusive te transmitió su pasión poniéndote el nombre de una gloria de River.

-Sí, Enzo, por Francescoli.

-¿Nunca se te dio por jugar al fútbol?

-Fui arquero cuando era chico, y durante dos años hice fútbol en la Escuelita del Gula Aguirre y al mismo tiempo básquet.

“Lo más importante y que siempre le digo -cuenta Picci- es que trate de disfrutar todo, que tenga los valores que el club le pide y la responsabilidad que necesita para que, si le gusta esto, pueda desarrollarse lo mejor posible. Pero siempre disfrutando”.

Este debut de Enzo en el equipo que dirige Fabricio y está invicto en la LBB Oro, los Piccinini, padre e hijo, definitivamente pudieron disfrutarlo y compartirlo en familia.